[Opinión] Ser sujeto: de autoras, cómic y festivales

Las Guerrilla Girls, artistas feministas cuya actividad de denuncia se centra en hacer visible y evidente la estructura heteropatriarcal del mundo del arte; en señalar las costuras de un sistema que, como le ocurre al del cómic, se nutre de una fuerza de trabajo perfectamente codificada, llegaron en los años ochenta a una conclusión ciertamente reveladora: cuando llegas tarde a un sistema diseñado por otros, un sistema en el que ya se ha decidido cuál es tu lugar, tienes que elegir. ¿Merece la pena competir por gratificaciones que son reflejo de un orden que solo te tiene en cuenta como subordinada? ¿O debería aspirarse a revisar la estructura y sus valores, cuestionar el reparto del poder, romper la baraja?

A estas alturas, insistir en la polémica generada a raíz de la ausencia de autoras de cómic entre los treinta nominados al Gran Premio del Festival Internacional del Cómic de Angulema, tiene sentido si tomamos la invitación al boicot, impulsada por el Collectif des créatrices de bande dessinée contre le sexisme como una performance; es decir, como una bomba creativa cuyo objetivo no es otro que denunciar los cimientos de una industria, la del cómic, establecidos a imagen y semejanza de los del resto de nuestra sociedad. Es por esto que tanto la propuesta de una nueva lista con inclusión de mujeres por parte del Festival, como la última resolución del mismo, que invita al voto “libre”, no dejan de ser un parcheo a una situación que está sucediendo habitualmente. En la mente de muchos (y muchas) autores, críticos, editores, periodistas, lo normal es que las mujeres no existan en términos de acción. Solo cuando se señala esta cuestión, el sistema se vuelve consciente de la invisibilización histórica, de cómo el discurso oficial insiste en que no ha habido (ni hay) mujeres reseñables participando del cómic.

Pero, en contra de lo que dicta la norma, podemos asegurar que ha habido autoras extraordinarias cuya obra ha sido ignorada. Sin salir de casa, históricas del cómic español olvidadas por la historia como Nuria Pompeia, Rosa Galcerán, Isabel Bas Amat, Lola Anglada o Piti Bartolozzi. Tampoco es casualidad que, cuando las autoras se agrupan, cuando las mujeres que hacen cómic se conocen y reconocen, sea más difícil hacer pasar por normal una estructura de poder que privilegia a unos sobre otras. Algo que sabemos muy bien en el Colectivo de Autoras de Cómic, cuyo trabajo se centra, precisamente, en hacer visibles los mecanismos que mantienen vigente todo este aparato simbólico heredado donde los hombres diseñan, producen, crean; las mujeres, en cambio, son leídas como consumidoras y, a su vez, como nutrientes de esos mismos productos de consumo que encarnan las ansiedades, deseos y proyecciones del artista.

Lola Anglada.

Lola Anglada.

¿Cómo podemos existir las mujeres como personas de acción? No se trata de un tema de cuotas; se trata simplemente de estar en la cabeza de unos y otras como sujetos. Porque si no señalamos la ausencia de nombres, las mujeres no estamos, no somos más allá de lo asignado tradicionalmente a género. Que con una lista de treinta nombres de historietistas legitimados en la mano ninguno de los implicados en su elaboración repare en la ausencia de mujeres es un síntoma grave de que, pese a lo que muchas y muchos queremos creer, las cosas no han cambiado lo más mínimo en aspectos esenciales. Y que los responsables del Festival de Angulema, al estallar la polémica, afirmen que ellos no hacen la historia, que las cosas son lo que son, nos deja claro cuál es nuestro presente, un tiempo en el que el feminismo, actor de la demanda, sigue siendo visto como una amenaza en vez de concebirse como una herramienta esencial para hacer justicia y abrir debate, y hacer así del ámbito público, de nuestras cabezas, un lugar donde las autoras puedan hacerse visibles para el mundo, y que el mundo les devuelva la mirada.

(Ilustración de cabecera de Julie Maroh)

 

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4 comentarios

  1. The Question dice:

    Sin querer entrar en ningún debate estéril, ¿cuántos autores (hombres) han sido ignorados y han muerto en albergues, solos y arruinados? ¿Cuánto de ellos han sido olvidados por su país? No me valen listas de mujeres ‘olvidadas por la historia’ cuando se podrían hacer listas de hombres (mucho más amplías) que han sufrido la misma suerte ¿No será acaso que el mundo de las artes (sras. y sres. piensen en cuántos escritores, actores, cantantes,… de ambos sexos les ocurre exactamente lo mismo) es así de ingrato?

  2. mbg dice:

    Ya que planteas preguntas, The Question, déjame que yo te plantee otras.
    ¿Por qué es éste un debate estéril?
    ¿Qué tienen que ver los hombres solos y arruinados con mujeres que sí desarrollan en la actualidad la profesión que tratamos?
    Podrías por favor decirme en qué datos te basas al afirmar que las listas de hombres olvidados por la historia serían mucho más amplias, cuando yo en los libros de historia en el 99,9% de los casos en cualquier disciplina SÓLO veo hombres, como ejemplo tienes esta propia lista que se discute en el artículo.
    En consecuencia, si TODAS las mujeres han sido invisibilizadas sistemáticamente mientras que sólo ALGUNOS hombres han caído en el olvido, digo yo que necesariamente la lista de mujeres olvidadas será más amplia.
    En cuanto a tu afirmación de que a ambos sexos les ocurre exactamente lo mismo, nuevamente te invito a que te informes pues existen multitud de investigaciones que apuntan a que existe un patrón muy determinado que implica que a pesar de que hay más mujeres estudiando artes sólo ellos se profesionalizan, en concreto sólo un 18% de mujeres reciben becas que les permiten profesionalizarse, que casualmente coincide con la configuración habitual de los jurados que las otorgan, que como mucho son compuestos en un 18% por mujeres.
    Por lo tanto, no, no les ocurre lo mismo a ambos sexos. Otro tema sería que quieras debatir si esto te parece o no justo o que no opinemos lo mismo en cuanto a las posibles formas o medidas existentes para corregir esta disfunción.

  3. The Question dice:

    Es estéril porque por mucho que diga que no se trata de un desprecio, tendremos voces que dirán exactamente lo contrario. Y quien habla de autores que han muerto olvidados, hablamos de autores que malviven ignorados. La entrada de las mujeres en el cómic es relativamente actual y muy minoritaria cuando hasta hace poco estaba centrado en el lector masculino. No porque las editoriales no quisieran el dinero de las lectoras, sino porque estas no les interesaba el tema. La lectura de cómics es una actividad minoritaria y dentro de esta minoría las mujeres son todavía menos.
    Así que teniendo en cuenta que sólo son recordados unos pocos autores afortunados entre todos los que se dedican a ello y que las mujeres en este sector son una clara minoría, es lógico que tengamos más hombres ignorados que mujeres. Aunque no se recuerde a ninguna. A 0. Habrían más hombres olvidados.
    Por cierto, las autoras que se mencionan en el artículo no deben ser tan importantes cuando en toda la web no se les dedica ni una sola línea… como tampoco se le dedica a muchísimos otros autores ¿Desprecio? ¿Olvido? ¿Descuido? ¿Quizás no signifiquen tanto?

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