‘Orange is the New Black’ S04: Por qué Litchfield no se agota

Vuelve Orange is the New Black (2013-) una de las series más sensibles, divertidas y valientes de los últimos años. Netflix no arriesga y en esta cuarta temporada nos trae otra ronda de humor políticamente incorrecto, crítica social y drama cruel. Para celebrar que Litchfield abre de nuevo (metafóricamente) sus puertas, hablamos un poco de los puntos fuertes de la serie y comentamos lo que más nos ha gustado de esta cuarta temporada, que ya hemos visto de cabo a rabo. Los spoilers están señalados, bitches.

Cuando se dice que Netflix ha revolucionado el mundo de las series se suele mencionar la libertad de visionado que permite la plataforma -sin necesidad de ajustarse a los horarios de la televisión- y su sistema consistente en subir temporadas completas en vez de capítulos semanales, para disfrutarlos de una sentada, en lo que se denomina binge-watching. Menos se habla de lo realmente novedoso, la revolución que ha supuesto a la hora de aprobar ficciones sin tener que estar pendiente de las audiencias que marca cada serie en particular.

Gracias al sistema de suscripciones están naciendo series de gran calidad que serían impensables en otras cadenas. Títulos de nicho, como Sense8 (2015-), o grabados en un idioma diferente al inglés, como la estupenda Narcos (2015-), dejan claro que Netflix escoge calidad sin mirar ni de reojo las recomendaciones de los estudios de mercado.

Orange is the New Black (OITNB, 2013-), uno de los títulos emblemáticos de la plataforma, nunca se hubiera dejado ver en una cadena tradicional. Con un elenco mayoritariamente femenino que no entra en los cánones de la heteronormatividad, una ambientación carcelaria lejos de los dramas de género y un sistema en el que el desarrollo de los personajes está por delante de la acción, era sin duda una apuesta arriesgada. Pero funciona. El público y la crítica adoran esta dramedia multinominada a los Globos de Oro y a los BAFTA y ganadora de cuatro Emmys.

La premisa de OITNB está basada en el libro de memorias de Piper Kerman Orange is the New Black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres (2010), donde Kerman narra su experiencia tras ser encarcelada quince meses por colaborar con una red de narcotráfico internacional. Esta historia, con licencias, se trata en la primera temporada de la serie y son los cimientos del personaje de Piper Chapman, que en los inicios era el personaje protagonista de la serie.

Jenji Kohan

Pero mucho se ha movido el drama desde entonces. Jenji Kohan, la showrunner y guionista principal, ha sabido sortear el estancamiento, dando minutos a personajes que comenzaron como secundarios. OITNB es siempre lo mismo y, a la vez, está siempre fresca. Litchfield es un inagotable pozo de personalidades que Kohan sabe exprimir y renovar para evitar el aburrimiento. Y esa es sólo una de las virtudes de la serie.

Sensibilidad, diversidad y mucho humor

No se puede hablar de OITNB sin hablar de sus mujeres. Está basada en un libro escrito por una mujer, producida por una mujer y protagonizada, al menos, por veinte de ellas. Es por eso que la figura femenina que nos encontramos en la serie no tiene nada que ver con la que presentan otras ficciones.

OITNB nos entrega la diversidad, profundidad y representatividad de las minorías que muchos espectadores estábamos buscando. Las mujeres de la serie tienen orígenes, edades y personalidades muy diferentes. Precisamente por eso, todas están escritas con respeto y tridimensionalidad. Por suerte, gracias al formato, disponen de minutos para mostrarnos su punto de vista y pasado. Ningún personaje es simplemente un “alivio cómico” (al menos, no desde la segunda temporada) sino que todos tienen momentos donde su comportamiento nos deja ver a una persona real más allá de los estereotipos. El hecho de que existan tantos personajes, por otro lado, nos ayuda a que ninguno de ellos se queme ni nos resulte pesado.

Orange is the new black T4 (5)

Como pasa en Shameless (2011-), el humor políticamente incorrecto de la serie, que es mucho, se compensa con sensibilidad a la hora de enfrentarse a las tramas más duras. Sin embargo, cuando hace drama lo hace bien y no sólo consigue emocionar sino que hay un evidente esfuerzo por denunciar temas polémicos con clara intención de hacer crítica social. La privatización de las cárceles, los fallos en el sistema, la deshumanización de las presas, el abuso de poder, la masificación de las prisiones o el racismo entre minorías son algunos de los temas que Kohan aborda. Y lo hace con valentía y cierto fondo como ya hiciera, a otro nivel y con mucho menos humor, David Simon en The Wire (2002-2008) o Treme (2010-2013).

Balance, balance, balance y una máquina del tiempo

La cuarta temporada de OITNB continúa explotando la fórmula que cimentó en su segunda temporada. Las diversas tramas dentro de la prisión se intercalan en casi todos los capítulos con flashbacks dedicados a cada uno de los diferentes personajes. Como ha sido también constante, la mayoría de los capítulos mantienen ese tono ligero, mientras que diversos giros dramáticos, posicionados a mitad y final de temporada, nos mantienen siempre con ganas de más.

La cuarta temporada es tan redonda y satisfactoria como la tercera. Lo que funcionó el año pasado se explotaen este, con la seguridad que trae la experiencia, mientras que se desechan ideas que no terminaron de cuajar. Entramos en la cuarta temporada, territorio spoiler: avanza bajo tu cuenta y riesgo.

La tercera temporada terminaba, cosa extraña, con una nota positiva. Las presas de Litchfield conseguían unas horas de libertad y despedíamos a nuestras protagonistas mientras se bañaban, felices, en un lago. Bueno, no todas. El cliffhanger de la temporada se producía en el invernadero donde Alex Vause estaba siendo estrangulada por uno de los hombres de Kubra. La cuarta abre en ese mismo momento con un capítulo frenético en el que ninguna trama se cierra de golpe y en el que se presentan (mucho mejor y con menos confusión que en temporadas anteriores) a todos los personajes nuevos que pulularán por Litchfield.

Y cuando digo que no se entierran tramas lo digo de verdad. La violación de Pennsatucky —uno de los momentos más desgarradores y dolorosos de la T3— no se obvia en la T4 sólo porque ella y Big Boo culminaran su venganza. El hecho de estar en la cárcel hace que víctima y verdugo deban cruzarse día sí y día también dentro de los muros de la prisión. En una serie en la que ningún personaje es blanco o negro, la trama de la violación —siempre con esta palabra presente— brilla por su calidad, complejidad y honestidad. El hecho de que el oficial Coates no perciba el evento como una violación, que se disculpe ante Pennsatucky (y que esta acepte sus disculpas como forma de superar el incidente) y el que mantengan una conversación amable después de los eventos ayuda a desterrar la idea de las violaciones producidas por un desconocido en un callejón oscuro. También, a mostrar que los violadores pueden ser personas reales que incluso en cierto momento lograron caerte bien.

Orange is the new black T4 (4)

Con mucho acierto, Kohan resta minutos a Piper en la primera mitad de la serie. El personaje, que sin duda necesitaba un reciclado, pasa a un plano secundario que nos deja descubrir muchas cosas, entre ellas, a un Healy que nunca ha estado mejor escrito. El trabajador social continúa esta temporada debatiéndose entre sus ganas de ayudar a las presas y su innato egoísmo, que le exige constante reconocimiento. Todo lo que Healy hace, lo hace -consciente o inconscientemente- por él mismo. Así lo deja claro su flashback, en el que la ayuda que presta a Lolly contiene más de redención propia por la forma de tratar a su madre que verdadero interés por la presa. Lo interesante, esta vez, es que por fin vemos caer la balanza y el destino que la forma de ser de Healy ha reservado para él. Aunque hubiera sido mucho más interesante verlo afrontar sus problemas, el final de Healy es bastante coherente con todo lo que hemos visto en el personaje y, sin duda, una salida digna para uno de los veteranos.

Orange is the new black T4 (2)

No puede decirse lo mismo de Poussey. El giro más dramático de la temporada se reservaba para uno de los personajes más queridos que, si bien es cierto no contaba con ninguna trama de interés en ese momento, siempre resultaba refrescante y gracioso en sus minutos en pantalla. La muerte de Poussey a manos del guarda más humano de la prisión es un golpe de efecto, una forma de emocionar, que, por otro lado, resulta totalmente injusto para el personaje. A diferencia del oficial Bayley, ella no ha tenido tiempo de brillar en los capítulos anteriores.

Entre los nuevos personajes destaca —para bien— Judy King, especie de trasunto de Martha Stewart que, si bien no parece que vaya a tener mucha presencia futura, ha servido para recordarnos lo divertido del personaje de Luschek, al que veremos cada vez más en los siguientes capítulos.

Por lo demás, debido a las limitaciones del escenario, esta cuarta temporada recicla muchas ideas de las anteriores. Caputo sigue intentando sacar, sin perjudicarse demasiado, lo mejor del sistema. Aunque ahora lo intenta desde los zapatos de su antigua amante/archienemiga Natalie Figueroa. Los guardas siguen abusando con crueldad de su posición y las tensiones raciales en la cárcel sólo se dejan de lado en busca del bien común. Piper y Alex han vuelto a superar los problemas que las separaban (¿cuántas van ya?) y Red, de nuevo, cuenta con su carcelaria familia a su alrededor.

Orange is the new black T4 (3)

La única trama que se presenta brusca y mal desarrollada es la de María y el contrabando con un grupo de latinas. El que María, que hasta ahora sólo ha mostrado interés en salir para estar con su bebé y su novio se convierta en una boss bitch de la noche a la mañana es sólo producto de la necesidad de avanzar en la trama de Piper y, posteriormente, la de Daya. Con tantas nuevas latinas en el casting, parece una decisión cuestionable haber tirado de un personaje al que ya conocíamos, cuando se podría haber escrito uno nuevo especialmente para esto.

A pesar de todo, la cuarta temporada de Orange is the New Black es de lejos, la favorita de quien esto escribe. El drama y la comedia nunca han estado tan bien nivelado y nunca antes los personajes habían tenido tanto tiempo para respirar. Toda la temporada está completa en Netflix USA desde el día 17 de junio, mientras que en España pudimos verla en movistar+ en una maratón con los trece capítulos tanto el día 18 como el 19.

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