Paul Feig (‘Cazafantasmas 3’): “El ‘fandom’ está lleno de gilipollas”

El responsable de ponerle mochilas de protones a Melissa McCarthy y Kristen Wiig arremete contra los seguidores más obtusos de la saga por sus insultos en redes sociales. Motivos no le faltan, para qué nos vamos a engañar.

En CANINO opinamos que tiene muy buena pinta, pero lo que es es lo que hay: de todos los proyectos de cine que se están promocionando actualmente, Cazafantasmas 3 es, seguramente, el proyecto de cine que se está llevando más palos. Palos que, además, no sólo le llegan antes de su estreno, sino que ya le llovían hace meses, cuando Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Kate McKinnon Leslie Jones fueron fichadas para llevar las mochilas de protones. Y Paul Feig, director de la cinta, está harto. Muy harto. Tan harto, de hecho, que ha aprovechado una entrevista en The NY Daily News (vía Geektyrantpara cargar contra esos fans que no toleran que su película sea un reboot y, sobre todo, que sus protagonistas sean mujeres.

“El fandom es el hogar de algunos de los mayores gilipollas que he conocido en mi vida”, sentencia Feig a cuenta de los ataques por su Cazafantasmas. Y prosigue dándoles la réplica a sus detractores más obtusos: “No me importa de qué talla o de qué color son las actrices, ni nada por el estilo. Sólo me preocupa si son graciosas y si la gente se lo va a pasar bien con ellas”. A continuación, pasa a un ejemplo concreto: “Melissa McCarthy es una mujer hilarante, es divertidísima. No me importa su aspecto mientras siga siendo graciosa y se porte como una profesional”, remacha. Y, por otra parte, aprovecha para romper una lanza por el siempre infravalorado gremio de las comediantes: “Las personas más graciosas que conozco son mujeres”, comenta.

Pese a la buena carrera de Feig como director de comedias (La boda de mi mejor amiga -2011-, escrita y protagonizada por Kristen Wiig) y a que la nueva Cazafantasmas tiene la sorprendente aprobación de Bill Murray (lo cual, probablemente, se deba más a un camión de dinero aparcado frente a su puerta que a la calidad del libreto, eso sí), la cinta ha sido objeto de una campaña de odio troglodita entre cuyas consecuencias ha estado, por ejemplo, el hecho de que su último tráiler haya sido el avance de cine con más “no me gusta” de la historia de YouTube. En el peor de los casos, esto la condenaría a sufrir el mismo destino que John Carter (2012), un filme muy potable que acabó fracasando en taquilla debido a un early buzz extremadamente negativo. Sobre la incapacidad de muchos por aguantar revisiones de sus mitos de infancia, para usar esto último como pretexto para hacer el troll o para dejarse llevar por el efecto cámara de eco y apuntarse a linchamientos multitudinarios, mejor hablamos otro día.

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