Por qué Dani Rovira no es nuestro Superlópez

El anuncio de que Dani Rovira va a ser Superlópez nos ha dejado temblando en CANINO. Somos conscientes del potencial comercial de una decisión así, pero es que sencillamente, Rovira no es el Superlópez que conocemos. Os explicamos por qué lo vemos así.

Primera pajarita: Porque es una decisión demasiado fácil

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Las decisiones tomadas en los despachos de las productoras son siempre inescrutables, pero aquí podemos adivinar fácilmente por qué el actor malagueño se ha llevado el papel de López: porque ha protagonizado Ocho apellidos vascos (2014) y Ocho apellidos catalanes (2015). Actualmente, gracias a las películas de Emilio Martínez Lázaro, Dani Rovira es el comediante más taquillero del cine español, cosa que puede ponerle los dientes largos a un ejecutivo, pero que a nosotros nos recuerda demasiado a cuando alguien decidió que Ben Affleck podía ser un buen Daredevil. Las buenas cifras no siempre equivalen a un perfil adecuado para interpretar a un personaje, y eso es algo que aclararemos en los siguientes apartados.

Segunda pajarita: Porque no es López…

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Nativo del planeta Chitón (según el origen guionizado por Francisco Pérez Navarro: habrá que ver si Jan piensa lo mismo ahora) y criado en un pueblo del Maresme, Juan López no es precisamente un superhombre. Hablamos de un currante cercano a los cuarenta años, acostumbrado al escaqueo laboral, con gafas de culo de vaso y un aspecto de cansinamiento perpetuo que le da el aspecto de alguien muy castigado por la rutina. Rovira, en cambio, es un chavalote de 35 años, cuyo estilo cómico se basa en la vivacidad y el latigazo verbal. Un sujeto simpático y vivaracho, en definitiva, al que cuesta mucho imaginarse agazapado en un rincón de su oficina modelando otra pajarita de papel y esperando a que llegue la hora de irse a casa. La prueba definitiva: visualizar al malagueño acodándose con cara de sueño en una taquilla del metro de Barcelona y pidiendo “un café con leche y un croissant” en vez de un billete. No sabemos a ustedes, pero a nosotros no nos cuadra ni de lejos.

Tercera pajarita: …y tampoco es Superlópez

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Controversias territoriales aparte, está claro que el personaje de Jan es el superhéroe español definitivo. Y eso, por una razón muy clara: su propensión a la chapuza. Más que un intrépido luchador siempre dispuesto a salvar al mundo, Superlópez es un matao (o “una medianía”, según feliz expresión de Luisa Lanas) que suele embarcarse en sus aventuras por pura casualidad, como en La caja de Pandora (1983), y cuyo comportamiento durante esas odiseas suele consistir en dejarse zarandear por las circunstancias hasta que éstas le empujan a una conclusión más o menos precipitada. En cambio, el trabajo de Rovira como comediante se ajusta más al arquetipo del superviviente, o del trickster si se prefiere, que capea sus propias meteduras de pata mediante el descaro y el ingenio. Por mucho que esto tenga gracia, y la tiene, le aleja bastante del Superlópez que nosotros conocemos y amamos: ¿alguien se lo imagina enfrentándose a los siete infernales días de La semana más larga (1981)? 

Cuarta pajarita: Porque es demasiado guapo

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Aquí sí que ponemos nuestro límite: un Superlópez comme il faut requiere ojeras, narizota inmensa, espalda encorvada, un gesto siempre presto a desencajarse y, en general, una serie de rasgos físicos que nos hacen identificarlo a distancia como una persona muy puteada. Si bien Dani Rovira no es un canon de belleza masculina (lo sentimos, chico, pero es lo que hay), sí es un individuo con un atractivo superior a la media. La caracterización y el talento como intérprete pueden solventar esto, pero lo que no pueden solventar es otra realidad extremadamente dolorosa: que, cuando el doctor Escariano Avieso, Al Trapone o Tchupón el Siniestro (entre otros villanos posibles para el filme) le tengan acorralado, el público generalista esperará verle solventando la situación con una sonrisa pícara y un canto de “Masnou tiene un color especial”. Eso, por no mencionar lo poco verosímil que resultará verle recibir los bolsazos de Luisa Lanas.

Quinta pajarita: Porque BIGOTE

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Por favor, haced un esfuerzo e imaginadlo. Dani, no le hagas eso a tu rostro. Sencillamente, no.

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