Programados para matar: 11 películas de asesinos letales.

La Guerra Fría puso de moda la figura de las máquinas de matar humanas al margen del sistema y los proyectos secretos de espionaje que pretendían controlar la mente humana y crear soldados sin voluntad capaces de cometer cualquier atrocidad. El cine empezó a interesarse por estas cuestiones en los años sesenta, aprovechando las tensiones del Telón de Acero y las primeras historias conspiranoicas, y hasta llegar a la recientísima Jason Bourne ha propuesto diversas variaciones sobre una mitología que hoy en día forma parte ya de la cultura pop.

En esta lista de once películas trazamos un pequeño retrato de este subgénero que ha puesto su foco en las malas artes de la CIA, KGB y demás servicios secretos, así como en entes paragubernamentales que dan mucho miedo, capaces de tomarse la justicia por su mano o de ejecutarla al mejor postor. La mayoría son películas de acción y filmes de política ficción, algunos llenos de resonancias con nuestro presente, pero también hay comedias, thrillers explosivos y películas que descubrimos en el videoclub en los ochenta. Vamos, una selección desprejuiciada y variopinta sobre el tema.

1-El mensajero del miedo (1962, 2004)

La madre del cordero en esto de los asesinos programados y/o con el cerebro lavado. Y uno de los pocos casos en los que el original y el remake están casi a la misma altura. Para la primera versión, John Frankenheimer se apoyó en la novela de Richard Condon y el guion de George Axelrod para explotar los miedos de la Guerra Fría en una historia sobre dos soldados americanos capturados en la guerra de Corea que serán dominados por los rusos tras sufrir un terrorífico lavado de cerebro. La finalidad es que uno de ellos, Laurence Harvey –convertido en un asesino con la tapadera perfecta: un héroe de guerra-, alise el camino para que una política infiltrada comunista –inolvidable Angela Lansbury– llegue al poder en los Estados Unidos. El remake, dirigido por Jonathan Demme, se iniciaba en la Guerra del Golfo y sustituía la amenaza comunista por una conspiración desde el interior de los Estados Unidos dirigida por una senadora sin escrúpulos con la cara de Meryl Streep. El manipulado aquí era el pobre Liev Schreiber.

2-El último testigo (1974)

Cima del cine sobre conspiranoias de los setenta que, de forma injusta, sigue estando por debajo en popularidad y valoración crítica que Klute (1971) y Todos los hombres del presidente (1976); las dos películas que completan la trilogía que Alan J. Pakula dirigió sobre la tenebrosa era Nixon. En El último testigo un periodista con el hocico largo, Warren Beatty, descubrirá una organización secreta que bajo el nombre de Parallax Corporation lava el cerebro a sus miembros para que cometan asesinatos políticos e influir así en el gobierno de los Estados Unidos. El vídeo que utilizan para conseguir el lavado -lo hemos incluido al inicio de este epígrafo- es una obra maestra en sí misma y da a la película una dimensión casi distópica. Destacar también la alucinante fotografía de Gordon Willis, que a veces flirtea directamente con el cine de terror.

3-Teléfono (1977)

«When it rings, no one is safe» («Cuando suena, nadie está a salvo»). Así rezaba el tagline de este notable thriller conspiranoico en el que Don Siegel jugueteaba con la herencia de La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) sustituyendo las vainas extraterrestres por agentes rusos durmientes infiltrados en los Estados Unidos. Esos agentes, personas con vidas normales –vamos, podrían ser el vecino de al lado; algo que da a la película una resonancia actual brutal con los casos recientes de terrorismo en occidente-, son activados y convertidos en terroristas homicidas por un espía soviético rebelde –Donald Pleasence en uno de sus mejores villanos- a través de una llamada y los versos de un poema de Robert Frost. Un miembro aplicado del KGB, Charles Bronson, con una capacidad para memorizar prodigiosa, y una espía rusa con base en América del Norte, Lee Remick, serán los encargados de neutralizar la amenaza.

 4-Retaliator, programada para matar (1987)

Una de las entradas más festivas de la lista, puro frenesí actioner de los ochenta facturado por Trans World Entertainment, una de las competidoras de la Cannon. Retaliator, programada para matar mezcla el tema de las oscuras praxis de la CIA en busca del asesino perfecto con los ciborgs de Terminator (1984), muy de moda en la época del estreno. Sandahl Bergman, heroína de espada y brujería, pasa aquí de terrorista filo-islámica con muy malas pulgas a arma secreta high-tech que, una vez convertida en la nueva mujer biónica, acabará perdiendo la cabeza y vengándose de todo cristo. Chistes a costa de John Rambo y escenas de acción delirantes que merecen el aplauso más absoluto: Samira-Retaliator aniquilando a enemigos utilizando el teléfono y con un grito huracanado digno de la Daryl Hannah de Un, dos, tres… splash (1984).

5-Agárralo como puedas (1988)

Sí, no se me rían. La primera parte de Agárralo como puedas tiene un asesino programado bien majo. En este caso gracias a la hipnosis del malvado magnate interpretado por Ricardo Montalban, que será capaz de dominar la mente del jugador de béisbol Reggie Jackson para que mate a la Reina Isabel II. Menos mal que está Frank “Leslie Nielsen” Drebin al acecho para impedirlo.

6-Nikita, dura de matar (1990)

La revelación internacional de Luc Besson llegó con este maravilloso actioner protagonizado por una asesina letal que creó su propio paradigma. De hecho, fue el origen de un remake americano del montón, un par de series y un buen número de películas que han copiado su esquema: entre ellas producciones del propio Besson como la icónica El profesional (Léon) (1994) y la fantástica Colombiana (2011). Anne Parillaud, protagonista de la original, es y será siempre la mejor Nikita de la historia, una yonqui convertida en la arma de matar perfecta, así como Tchéky Karyo es y será siempre el mejor instructor. El video que ilustra esta entrada presenta la mejor set piece de acción de la película: el tiroteo y escapada del restaurante.

7-Memoria Letal (1996)

Tras el batacazo comercial y crítico de La isla de las cabezas cortadas (1995) Renny Harlin recuperó el mojo con esta cinta de acción over the top protagonizada por Geena Davis (su mujer en la época) y Samuel L. Jackson, sobre una profesora de escuela (Davis) y ama de casa con amnesia que en realidad es una temible asesina de la CIA. Con un guion lleno de retranca firmado por Shane Black que, claro está, flirtea con las buddy movies, el cine negro clásico (ese chandleriano título original, The Long Kiss Goodnight) y la violencia desatada, la película sigue al personaje de Davis que, tras sufrir un accidente de tráfico, recobrará poco a poco la memoria y recuperará sus habilidades para aniquilar enemigos y objetivos. Ya salida del armario, acabará con un complot terrorista auspiciado por uno de sus antiguos jefes de la CIA.

8-Zoolander (Un descerebrado de moda) (2001)

No se me rían – Parte 2. Como Agárralo como puedas, Zoolander, que parodiaba en parte las conspiranoias locas y los filmes sobre espías –algo más evidente en su desafortunada segunda parte, es otra comedia alocada con alma de spoof que presenta un asesino programado. En este caso el mismísimo Derek Zoolander, que sufre un lavado de cerebro a manos del villano de la moda Mugatu (Will Ferrell) para que, al oír la canción de Frankie Goes To Hollywood Relax, acabe con la vida del primer ministro de Malasia. Hansel, el modelo interpretado por Owen Wilson, será el encargado de romper el hechizo malvado de Relax pinchando el Rockit de Herbie Hancock, y neutralizará la amenaza de forma completa gracias a una batalla de breakdance.

9-Dollhouse (2009-2010)

El, de momento, último gran esfuerzo televisivo de Joss Whedon, es esta serie cancelada tras dos temporadas centrada en una corporación secreta capaz de borrar la identidad original de las personas y programarlas para que asuman diferentes identidades que les permitan adaptarse a toda tipo de misiones: desde asesinatos a mediaciones en secuestros o robos imposibles. Con unos toques del Philip K. Dick de Podemos recordarlo por usted (1966), algunos puntos de conexión con Nikita, y devaneos con la figura del mad doctor (Fran Kranz, uno de los actores fetiche de Whedon), la serie protagonizada por Eliza Dushku (la muñeca más destacada de la casa, capaz de asumir un buen número de personalidades e interactuar con sus diferentes pasados) reciclaba en clave sci-fi toda la mitología sobre los lavados de cerebro nacida durante la Guerra Fría.

10-American Ultra (2015)

Inspirada de forma directa en el programa real de la CIA MK Ultra, que nació con la finalidad de experimentar con el control mental sobre las personas, ya sea a través de drogas o lavados de cerebro, para que estas obedecieran órdenes o para crear asesinos sin remordimientos, American Ultra lo tenía todo para triunfar: el director de Project X (2012), el guionista de Chronicle (2012) y la pareja formada por Jesse Eisenberg y Kristen Stewart. Ahora bien, la cosa no acabó de funcionar. Y es que esta especie de versión de Jason Bourne en clave fumeta en la que un looser con la cara de Eisenberg resulta ser en realidad un sicario letal activado tras escuchar unas palabras clave no acababa de tener la magia y el nervio de los respectivos debuts de Nima Nourizadeh y Max Landis. Aun así, se trata de una entrada curiosa al canon de los asesinos programados.

11-Capitán América: Civil War (2016)

Tras una primera entrega disfrutable al más puro estilo cartón-piedra-cine-de-barrio al estilo del Flash Gordon (1980) de Dino de Laurentiis, los hermanos Russo dieron un giro de 180 grados en Capitán América: El Soldado de Invierno (2014). Una continuación donde el cine sobre espías y conspiraciones de los años setenta cogían todo el protagonismo. La senda abierta por la segunda parte desembocó en la torrencial Capitán América: Civil War, que citaba de forma directa a El mensajero del miedo y que nos descubría finalmente en qué consistía eso del Soldado de Invierno: un proyecto secreto de Hydra para crear asesinos que, tras ser eliminada su voluntad, permanecían durmientes hasta que eran activados. El Soldado de Invierno de Capitán América: Civil War es Bucky Barnes, el mejor amigo de Steve Rogers.

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