¿Qué tienen en común Xena y Ada Colau?

Respuesta rápida: en que las dos nos desean "¡Feliz Solsticio!". Te explicamos la conexión entre la Princesa Guerrera, su compadre Hércules y la alcaldesa pagana de Barcelona.

[La imagen de cabecera es un ‘cosplay’ de The Warrior Princess]

Hay que ver cómo se ponen algunos por nada: la decisión del Ayuntamiento de Barcelona (regido por Ada Colau) de invitar a sus ciudadanos a «celebrar el solsticio de invierno« en el anuncio de su programación navideña ha indignado hasta lo indecible a ciertas cavernas internautas y tuiteras. Poca broma, porque en según qué medios el texto ha suscitado comparaciones con los nazis, nada menos. Cosas de la Ley de Godwin en versión facha.

A nosotros, el mensaje del concejo barcelonés también nos ha removido las entrañas. Pero no porque pensemos que la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo deba ser celebrada al modo tradicional y ESPAÑOL (ese modo que siempre acaba recordando a Plácido)sino porque nos evoca recuerdos que, al principio, no sabíamos localizar. «¿Dónde habíamos oído antes eso de ‘feliz solsticio’?», nos preguntábamos. Hasta que, iluminados por los rayos del Sol Invicto, dimos con la respuesta: en sendos capítulos de Hércules (1995-1999) y de nuestra querida Xena, la princesa guerrera (1995-2001).

En realidad, la conexión «Colau + mitología + amazonas» deriva de la tradicional cara dura de un Sam Raimi nada dispuesto a que sus series se quedasen sin especiales navideños por quítame allá un paganismo clásico o unos dioses del Olimpo. En 1996, el director y productor puso al mazas Kevin Sorbo y a la inigualable Lucy Lawless a protagonizar dos episodios que se inventaban su propia versión de la Navidad en esa Grecia imaginaria, anacrónica y divertidísima. La princesa abrió fuego con Un villancico de solsticio (emisión original: 9 de diciembre de 1996), mientras que el hijo de Zeus llegó después con Una estrella de guía (21 de diciembre).

En ambos capítulos, el granuja de Raimi y sus guionistas sacaron partido de un hecho cierto: en muchas culturas no cristianas, el solsticio de invierno fue objeto de celebración. Hablamos del día más corto del año, en el cual el sol «muere» simbólicamente para después ir ganando fuerzas hasta llegar a su plenitud en el solsticio de verano (nuestra Noche de San Juan, cuando los días comienzan a acortarse). Ahora bien: en nuestro mundo, los griegos conmemoraban la efeméride con banquetes en honor de los dioses Dionisos y Poseidón, y los romanos lo hacían con el desmadre de las Saturnalesaquellas fiestas en las que los amos servían a los esclavos. Pero, en el raimiverso, la gente va por ahí haciéndose regalos, deseándose paz y felicidad, poniendo espumillón (o su equivalente) en los árboles y cantando cancioncillas, sin llevar a cabo un mal sacrificio, una orgía ni nada…

https://www.youtube.com/watch?v=U2nBNjR67mQ

¿Cómo pasaron Hércules y Xena sus solsticios de invierno? Pues atención, porque aquí llega lo bueno: el episodio del semidiós cachas comenzaba con un sueño profético de su compañero Iolaus (Michael Hurst), que llevaba a la pareja a enfrentarse con un pérfido rey ladrón de niños… y a presenciar el mismísimo nacimiento de Jesús, con pesebre y todo. ¡Viva el anacronismo! Para redondear la broma, Raimi se permitía insertar este mensaje al final de los créditos: «Ningún niño de gran importancia bíblica o mitológica ha sido dañado durante el rodaje de esta película». Toma, moreno.

La princesa de las amazonas y Gabrielle (Renée O’Connor) se llevaban la parte más frivolona y más divertida del asunto: Un villancico de solsticio era la enésima recreación del Cuento de Navidad de Charles Dickens, pero en un contexto legendario de pega. La misión: asustar al tirano de turno para que éste no cierre un orfanato. Y el método elegido para llevarla a cabo… pues hacer que Xena se disfrace como las tres Parcas, presentándose ante el susodicho tirano a lo largo de tres noches sucesivas. Ver a Lucy Lawless convertida en el Espectro de los Solsticios Pasados hubiera tenido mucha guasa, pero el recurso a la mitología también tiene su punto.

Así pues, desde aquí le damos las gracias a Ada Colau por proporcionarnos una forma alternativa de celebrar las fiestas navideñas, sin discursos monárquicos ni reposiciones de ¡Qué bello es vivir! Los diez mandamientos. Este 24 de diciembre, aprovecharemos para una doble maratón de Hércules Xena, brindando con sidra El Gaitero y engullendo turrón a la salud de Sam Raimi, Lucy Lawless y compañía. Y, por supuesto, le desearemos «¡Feliz solsticio!» a todo el mundo. Y a grandes voces.

Merry_Solstice_by_natoth

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