Raúl Suay, coleccionista de Bruguera: “Podemos convertir al fan medio en un lector más exigente”

Desde hace unos meses, Ediciones B y Mondadori están publicando libros que recopilan series de Bruguera como 13 rúe del Percebe y Rompetechos de manera completa y ordenada. Hemos entrevistado a uno de sus responsables para conocer las dificultades de sacar adelante estos proyectos y su opinión acerca de si los lectores valoran este esfuerzo.

Raúl Suay (Valencia, 1976) fue ascendido hace unos años de lector de cómics a responsable del contenido de los integrales de Rompetechos. En el plazo de un año localizó todas las páginas que se habían publicado de este personaje y las ordenó cronológicamente para poder dar forma a dos tomos de unas 400 páginas que han sido publicados en este año. La tarea ha significado algo más que rebuscar en mercadillos, tiendas on line o contactar con coleccionistas como Carlos Areces. También le ha tocado tener ojo con los cambios que Bruguera hacía en las páginas cuando se volvían a imprimir (en algún caso, por censura) y romperse la cabeza con la paradoja de que unos recopilatorios como estos habrían sido imposibles si los coleccionistas no compartiesen cómics por internet.




No nos apetece que la mente pensante detrás de estos tomos pueda quedar relegada al olvido. En CANINO nos gusta la gente que arrima el hombro por la cultura popular, así que nos hemos puesto en contacto con él para resolver nuestras dudas sobre su participación dentro del universo de Bruguera.

PABLO VICENTE (PV): ¿Cómo has trabajado hasta ahora con Ediciones B, rebautizada hace poco, de nuevo, como Bruguera?

RAÚL SUAY (RS): Mi colaboración ha consistido en asesorar sobre los contenidos de determinados tebeos, aportar información y resolver dudas. También, de forma más puntual, he proporcionado escaneados o incluso he enviado cómics físicos de mi colección para que la editorial pudiera digitalizar las páginas que le interesaba.

PV: ¿En qué publicaciones?

RS: Sobre todo en los dos tomos del integral de Rompetechos, aunque también he aportado cosas para los dos últimos tomos de Súper Humor y en la reedición de algún Olé.

PV: ¿Cómo surgió esta colaboración con Ediciones B? ¿Quién se puso en contacto con quién?

RS: Comenzó a raíz del tomo integral de 13, rúe del Percebe, a principios de 2016. A los pocos meses se había convertido en un éxito de ventas y eso hizo que la editorial se planteara lanzar integrales de otras series de Ibáñez. Como habían colaborado con Carlos de Gregorio en la 13 Rúe, la editorial le preguntó si conocía a alguien que tuviera algún listado de historietas parecido de otros personajes (Rompetechos, Sacarino, Pepe Gotera y Otilio…) y que, a ser posible, ya tuviera filtradas las páginas reeditadas y las apócrifas, es decir, aquellas que no había dibujado Ibáñez.

Le pidieron lo mismo a Alfredo Sánchez, el webmaster de La página no oficial de Mortadelo y Filemón, de modo que ambos me enviaron sendos correos electrónicos que me llegaron casi al unísono. Yo me ofrecí encantado porque me entusiasmaba la idea y porque se daba la feliz circunstancia de que, desde hacía unos meses, había estado colaborando con el coleccionista José Luis Carbonell en la elaboración de unos listados sobre Pepe Gotera y Otilio y La familia Trapisonda. Cuando le pasé a la editorial una muestra de esos listados supongo que debieron de gustarles bastante.Me preguntaron si podría hacer uno de Rompetechos en el plazo aproximado de un año. Yo les dije que sí y me puse ipso facto.

Una muestra del contenido del primer integral de Rompetechos.

PV: ¿Tu familia y tus amigos saben que has trabajado en estos cómics?

RS: En el momento que supe que la editorial quería contar conmigo para el integral de Rompetechos se lo dije a todo el mundo. Mi familia siempre me ha visto con un tebeo de Bruguera en la mano y también ha vivido mi afición por el dibujo, de modo que les hace gracia que de adulto haya podido implicarme con el mundo de los cómics. Mis amigos también me han felicitado. Cuando me dijeron “Te lo mereces” me llegó al alma.

PV: ¿Te parece fácil distinguir las páginas de Mortadelo o Rompetechos dibujadas por Ibáñez de las que hicieron otros autores?

RS: Realmente sí, pero es que el estilo de Ibáñez es muy reconocible, tanto en el dibujo como en el guion. Sin minusvalorar el trabajo sacrificado de los autores apócrifos, sus figuras no transmiten el mismo dinamismo y la sucesión de gags no es tan fluida. Ahí te das cuenta de lo tremendamente complicado que siempre ha sido imitar a Ibáñez.

En el primer tomo del integral de Rompetechos sólo localicé unas cuatro o cinco historietas apócrifas realizadas en los años sesenta, pero lo gracioso de ellas es que las posturas del personaje se repiten una y otra vez de una manera muy forzada en cada una de esas páginas. Además, descubrí que una de ellas, que es casi idéntica viñeta por viñeta a una de Ibáñez, había sido reimpresa decenas de veces, mientras que la original de Ibáñez jamás había vuelto a ser recuperada. En este integral se han podido depurar por primera vez ese tipo de descuidos.

Página de Rompetechos de Tío vivo nº 241 (X/1965), dibujada por Ibáñez.

 

Página de Rompetechos de Tío vivo nº 279 (VII/1966), dibujada por un autor sin identificar.

PV: Dices que has hecho listados de Pepe Gotera y Otilio, la familia Trapisonda, Rompetechos… ¿Cómo se catalogan estas historietas?

RS: Hay que acudir a las publicaciones originales y hacer un barrido lo más completo posible por las colecciones que puedan haber albergado páginas de las series que investigas. Para hacer esto tuve la inmensa suerte de poder consultar muchos tebeos digitalizados y de contar con la ayuda de coleccionistas que me pasaron fotos o escaneos de páginas concretas por correo o a través de WhatsApp.

Por una parte, usé un archivo Excel para ir listando en qué números había o bien historietas nuevas de cada serie (en cuyo caso sólo escribía en su celda correspondiente la palabra “Nueva” cuando se trataba de historietas sin título), o bien reediciones de historietas antiguas (anotando en la celda a qué tebeo original pertenecía la página reeditada). Por otra parte, elaboré una guía visual de cada serie ordenando cronológicamente las imágenes de cada historieta para corroborar que no se me colaba ningún refrito o alguna página apócrifa. De hecho, a la editorial acabé enviándole ambas cosas para facilitarles las labores de cotejo.

PV: Comentas que has apuntado las veces en las que una misma historieta se reimprimía en otras revistas. Sin embargo, Bruguera manipulaba estas páginas para que pareciesen nuevas cuando se volvían a publicar (por cierto, recordemos que se reimprimían sin pagar al autor). ¿Qué tipo de cambios te has encontrado?

RS: Ha habido un poco de todo. Muchas veces Bruguera unía dos historietas antiguas de una página para hacértela pasar por una de dos, añadiendo entre medias una viñeta de nexo que se notaba a la legua que no era de Ibáñez. Pero bueno, eso era lo más fácil de detectar. También me he encontrado con casos de historietas, por ejemplo de dos páginas, que había visto muchas veces reeditadas en Olé o Super Humor y que cuando por fin localizaba su publicación original veía que en realidad era de cuatro páginas, sólo que en todas las reediciones posteriores le habían quitado viñetas. Otras veces esas reediciones podían mezclar viñetas de varias historietas dentro de una misma página.

La viñeta del Tío vivo nº 114 (V/1963) se modificó al reeditarse en el Tío vivo nº 438 (VII/1969).

En ocasiones los textos de los bocadillos también se alteraban en esas reediciones, muchas veces para hacer creer al lector que se trataba de páginas nuevas. Por ejemplo, una historieta navideña en la que, pongamos, un personaje decía al final “Feliz 1967”, al volverse a publicar años más tarde se lo cambiaban por un “Feliz 1971”. Igualmente, he visto modificaciones de bocadillos que deduzco que se hicieron por motivos de censura. Hay una historieta en la que Mortadelo mencionaba un lugar llamado “Valle del Ahorcado”, pero al reeditarse años después se modificaba el nombre por un aséptico “Valle Profundo”, tal vez porque se consideraba que “ahorcado” era un término demasiado fuerte para un niño. Entre los fans hemos tenido divertidos debates sobre si algún cambio podía obedecer a la censura o simplemente a una moda.

PV: ¿A qué te refieres? ¿Tienes algún ejemplo de esto?

RS: Hay una historieta de principios de los sesenta en la que Mortadelo se está disfrazando de novia y frente al espejo canta “Blanca y radiante va la novia”, de Antonio Prieto. Cuando años más tarde se vuelve a publicar esa historieta, la canción ha cambiado a “Buscando en el baúl de los recuerdos”. ¿Se colocó aquí el inocente tema de Karina sólo por ser más moderno que el de Prieto, o porque la letra del tema de este último hablaba, al fin y al cabo, de una mujer que estaba siendo “mentalmente adúltera”, pues se casaba con un hombre mientras en sus pensamientos seguía deseando a otro?

La viñeta del Pulgarcito nº 1602 (I/1962) se modificó al reeditarse en el Tío vivo nº 480 (V/1970).

PV: ¿Te ha costado cubrir algún hueco al buscar en las revistas originales?

RS: La colección que más me costó barrer fue la del DDT 3ª época (551 números, 1967-1978), en especial el último tercio. Me obsesionaba comprobar esos centenares de revistas porque, entre otras cosas, en el último número de la colección (el 550) se había publicado una historieta nueva de Rompetechos, de modo que me creaba la duda de si en algún otro número cercano podía haber pasado lo mismo. Afortunadamente, y gracias a ti, pude ponerme en contacto con el gran actor, dibujante y coleccionista Carlos Areces, el cual desde el primer momento se prestó muy amablemente a ayudarme para cubrir todos esos vacíos.

PV: Esto es muy interesante, porque en parte comentas que una de las dificultades ha sido encontrar estas revistas en su formato físico, ¿verdad?

RS: Sí, siempre hay determinados tebeos que pueden ser más difíciles de localizar, aunque internet ha facilitado mucho las cosas.

PV: Sin embargo, las revistas de Bruguera escaneadas y subidas a internet han sido una ayuda para poder sacar el integral de Rompetechos. ¿Qué opinas sobre digitalizar estas revistas para consulta?

RS: Creo que deberían existir bases de datos de cómics digitales legales para que cualquiera pudiera consultar este material, porque, al fin y al cabo, estamos hablando de un patrimonio cultural al que hasta hace pocas décadas no se le prestaba la atención necesaria. Parecía destinado a extinguirse y desaparecer. Sin embargo, gracias a la comunidad de coleccionistas que digitaliza sus viejos cómics de forma altruista se está pudiendo rescatar todo esto del olvido.

Por otra parte, no conozco a nadie que considere que, por haberse descargado una revista antigua, posee un tebeo antiguo e inencontrable. El aficionado va a seguir prefiriendo admirar los cómics clásicos en las estanterías y no en el disco duro.

La página de Rompetechos del Tío vivo 280 (VII/1966).

 

La página de Rompetechos del Tío vivo 492 (VIII/1970). Las viñetas de la mitad de abajo se han cortado y pegado de la página anterior.

PV: ¿Crees que la gente se compraría estos tomos integrales en formato digital?

RS: Sí, lo veo posible, pero personalmente creo que aún quedan algunos años para que esta forma de leer tenga un público amplio. 13, rúe del Percebe y Rompetechos son series nacidas en papel y es en papel como las preferirán seguir leyendo la inmensa mayoría de sus lectores actuales. Eso no quita que las futuras generaciones, más familiarizadas con el soporte digital, puedan terminar demandando estos productos en este nuevo formato. En todo caso, apuesto por un futuro en que ambos formatos convivan sin problemas.

PV: Hace unas semanas entrevistamos en CANINO a Rubén Larrea, que nos comentó que fue quien se encargó de diseñar los integrales de Rompetechos. ¿Qué nos puedes decir de su trabajo?

RS: Le pasé por correo electrónico algunas páginas que la editorial o bien no conservaba, o bien no en las condiciones más óptimas. Ha sido muy gratificante ver su labor restaurando todo ese material. Creo que son bastante dignas, teniendo en cuenta que muchas páginas no se reeditaban desde hacía más de cincuenta años y que entonces la calidad de impresión era ínfima. Hasta los fans más puristas apreciamos y agradecemos mucho su trabajo.

La primera página de Mortadelo del Pulgarcito extra de verano de 1967.

 

La primera página de Mortadelo del Mortadelo nº 147 (X/1973). La historieta se ha construido juntando viñetas de historietas diferentes.

PV: Catalogar y ordenar historietas, separar las páginas de Ibáñez de las de los autores sin firma… ¿Crees que todo esto tiene importancia? ¿El lector lo valora?

RS: Merece mucho la pena aplicar el máximo rigor posible al emprender una reedición, no sólo porque toda delimitación de la autoría es buena, sino también porque pienso que al hacerlo se contribuye a divulgar una obra en su conjunto de la manera más digna posible. Presentar al lector cualquier serie que respete su orden cronológico, su formato original, la rotulación y coloreado de la época, y que, sobre todo, se haga de manera completa, es la mejor forma de agradecer al autor su legado, y a los lectores, su fidelidad.

Además, si los estudiosos aprovechamos las oportunidades que nos brinda internet para difundir entre el gran público información precisa y detallada sobre sus autores y series favoritas, podemos terminar convirtiendo al fan medio, o no especializado, en un lector más exigente, lo cual a medio o largo plazo puede acabar animando a las editoriales a poner más mimo en lo que vayan a publicar en el futuro. En realidad, internet nos da la ocasión a todos de convertirnos en divulgadores.

PV: Es decir, que el lector se involucre en el proceso editorial y no sea sólo un elemento pasivo, sólo un comprador.

RS: Claro, porque es precisamente lo que me ocurrió a mí hace diez años cuando empecé a leer ensayos como los de Miguel Fernández Soto o lo que los fans y coleccionistas iban difundiendo a través de diferentes foros, blogs y otras webs. Por ejemplo, Fernández Soto, entre otras cosas, ya marcaba en sus libros un camino bastante definido de lo que había sido la trayectoria editorial de Mortadelo y Filemón, por lo que tratar de inventariar todas sus historietas cortas sólo era el empujoncito final que necesitaba aquel ensayo para estar completo al cien por cien.

Ser consciente de que llegar a ese objetivo era algo tangible me llevó a buscar y comprar determinados tebeos en el mercado de segunda mano, a recopilar datos de cómics ya digitalizados, a pedir la ayuda de coleccionistas… Todas esas cosas que he aprendido sólo las utilizaba para mi uso y disfrute. Nunca se me pasó por la cabeza que podrían servir para ayudar a Penguin Random House a elaborar unos tebeos más completos y precisos.

PV: Ediciones B se planteó la colección integral de Rompetechos a continuación de la de 13, rúe del Percebe. ¿Qué tiene Rompetechos de interesante?

RS: La editorial tenía bastante claro desde el primer momento que la siguiente serie de Ibáñez debía ser Rompetechos por ranking de popularidad, dejando a un lado a Mortadelo y Filemón, claro. Además, es el personaje más querido por el propio Ibáñez. Hay gente a la que no le gusta Rompetechos porque dice que sus historias tienen un esquema muy repetitivo y limitado, pero para mí el mayor mérito de Ibáñez es que consigue hacerte reír incluso dentro de esa estructura tan acotada. Creo que se nota que Ibáñez disfruta dibujando las historietas de este personaje y eso se transmite al lector.

En realidad, reírnos de las andanzas de un tipo que cree ver cosas que sólo están en su imaginación no es algo que nos venga de nuevas, ¿no? Si la gente disfrutaba hace cuatrocientos años leyendo el Quijote, ¿cómo no se lo va a pasar bien con Rompetechos?

La última viñeta de Rompetechos del Tío vivo almanaque para 1967 y 1970. Se cambia la fecha para que la reedición parezca una página nueva.

PV: Ahora podría ser interesante utilizar tus listados de Pepe Gotera y Otilio y La familia Trapisonda para futuros integrales, ¿no?

RS: Doy por descontado que tendrían un gran éxito, son apuestas seguras. ¡Los fans los esperamos con los brazos abiertos! Ojalá diera pie a trabajar en integrales de otras series de Ibáñez menos populares, pero no por ello menos divertidas, como La historia esa vista por Hollywood o las páginas de chistes monográficos sobre deportes. La gente que no las conoce alucinaría con lo tronchantes que siguen siendo.

PV: Todo el catálogo de Bruguera está ahora en manos de Penguin. ¿Qué personajes crees tú que también merecerían una reedición integral?

RS: ¡Muchísimos! Tienen un legado muy valioso y podría sacarle mucho partido de manera inteligente. Por ejemplo, a mí me encantaría que el tomo de Sir Tim O’Theo se vendiera muy bien para que luego pudieran publicarse más de este personaje. Un integral cronológico de sus historietas cortas sería algo fascinante. También Anacleto o Los cuentos del tío Vázquez se merecerían estas recopilaciones definitivas.

Incluso creo que merecería la pena arriesgarse con autores o series menos conocidas para el gran público, como por ejemplo El mini rey de Joan March, que me parece divertidísimo. Igualmente, aunque no fuera un personaje nacido en Bruguera, pienso que la serie Pafman de Joaquín Cera debería tener sí o sí un integral con todas las de la ley.

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Artículos Promocionados

Loading...

Publicidad