Robots gigantes: el género mecha más allá de ‘Evangelion’

Desde que en los años setenta Mazinger Z popularizaa internacionalmente su “¡Puños fuera!”, los mechas han ido evolucionando con nuevas características y mayor complejidad. El referente actual en cuanto a robots gigantes es Evangelion gracias a su narrativa revolucionaria, pero desde aquí queremos reivindicar otras obras del género, que traemos a colación gracias al estreno de la popular serie de Hideaki Anno en Netflix.

Un mecha es un robot gigante, normalmente con forma humanoide o animal, que necesita ser pilotado. Hay que tener en cuenta que todos los mechas son robots pero no todos los robots son mechas, ya que un mecha necesita siempre de uno o más pilotos para operar, ubicados normalmente en una cabina de mandos en el pecho o en la cabeza, mientras que un robot tiene autonomía por sí solo.

Existen muchos tipos de mechas según la obra a la que nos refiramos, pero comúnmente se hace una distinción entre mecánicos y orgánicos. Los primeros serían seres construidos desde cero por el hombre, y los segundos tienen componentes biológicos y necesitan de una conexión neural, nerviosa o espiritual con el piloto para poder funcionar. Este último tipo es más propio de los noventa, y es normal que presenten algunos rasgos humanos como la capacidad de alimentarse o de sangrar.

Respecto a su usabilidad, ésta puede variar: desde una utilización más realista en transporte o trabajo pesado en fábricas a ser utilizados como máquinas de guerra por el ejército. De este último uso, el más común en el anime, provienen algunas de sus características más espectaculares como el vuelo o las técnicas de combate, además de las armas de fuego o espadas. De su utilización y sus características también dependerá su tamaño, pudiéndose encontrar desde modelos más realistas hasta alturas de rascacielos, pasando por mechas que directamente pelean lanzándose galaxias.  

El origen de los mechas y las series clásicas

El término «mecha» es originario de Japón y proviene de la abreviación de la palabra “mechanical” que surgió durante la segunda mitad de la década de los cuarenta para referirse a todo tipo de aparatos tecnológicos como ordenadores, vehículos, etc. Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, Japón basó gran parte de su reconstrucción económica en apostar por el desarrollo de una fuerte industria pesada como parte del llamado milagro económico japonés. Esto se vio reflejado en la propia sociedad japonesa y en la concepción que ésta empezaba a adquirir sobre la tecnología que, gracias a un incipiente mercado del manga moderno, empezó a añadir a sus historias máquinas, robots y nuevas tecnologías de forma cada vez más recurrente.

Gensiryoku Jinzôningen

Ya en los años cincuenta empiezan a aparecer las primeras obras que asentarán el género, como el manga Gensiryoku Jinzôningen (1948) de Uno Kazumichi –o Nuclear Power Android en inglés–, en el que aparece por primera vez un robot pilotado cuyo objetivo es luchar contra otro robot. O Tetsujin 28-go (1963-1965) de Mitsuteru Yokoyama -conocido como Ironman 28 o Gigantor-, el primer anime en el que un antiguo robot de combate que lucha contra el crimen es manejado por control remoto por un niño.

Pero no sería hasta la llegada del mundialmente conocido Mazinger Z (1972-1974) de Go Nagai cuando los mechas se popularizaron y alcanzaron la fama. El anime asienta lo que podemos llamar los tres pilares básicos del género, que marcarán la primera oleada de obras sobre esta temática: un protagonista niño/adolescente, el robot como herramienta para luchar contra el mal y unos antagonistas muy sencillos. Además, se incluye por primera vez con Afrodita A un mecha con características físicas femeninas y pilotado por una mujer.

https://www.youtube.com/watch?v=eVu344PHsLg

Dos años más tarde salía a antena Getter Robo (1974-1975), escrito en conjunto por Go Nagai y Ken Ishikawa, que incluía de nuevo a tres adolescentes como protagonistas pero con el elemento innovador de que cada uno de ellos tenía su propia nave de combate que, al ser combinadas, daban lugar a tres tipos diferentes de mechas. Por primera vez teníamos objetos cotidianos que se transforman en robots de combate y el concepto de fusión para ganar tamaño y poder que desarrollaría posteriormente otro anime clásico, como fue Macross (1982-1983).

Otra serie que también supuso un avance en el género fue Mobile Suit Gundam (1979-1980) de Yoshiyuki Tomino, que por primera vez añadía combates de robots en los que se utilizaban espadas y escudos. Además incorporaba elementos más realistas como la necesidad de mantenimiento y reparación de los mechas o la posibilidad de que estos puedan tener fallos. Junto a una historia más compleja con connotaciones sociales o políticas, hizo que empezara a cambiar el paradigma del mercado y que los nuevos productos evolucionaran. Gundam ha seguido teniendo series hasta la actualidad, algunas de ellas bastante populares como Mobile Suit Gundam Wing (1995-1996).

Mobile Suit Gundam

Evangelion y una nueva generación de animes

Con la llegada de la última década del S.XX el género sufrió toda una transformación gracias a la archiconocida Neon Genesis Evangelion (1995-1996), que con más de veinte años a sus espaldas todavía sigue agitando las mentes de aquellos que se adentran en ella. Como este artículo va precisamente de que hay series de mechas muy interesantes más allá de esta obra, no vamos a detenernos mucho en ella, salvo para resumir que la aportación de Evangelion al género fue la complejidad narrativa –incorporación de elementos religiosos, psicológicos y metafóricos-, la construcción de personajes alejados del concepto de héroe clásico, la introducción de mechas biológicos provenientes del espacio, la difuminación de la línea entre el bien y el mal, además de la desaparición de la figura del antagonista externo concreto.

Pero no solo Evangelion empezó a hacer uso de esa mayor complejidad narrativa y demás cambios en el género. Tan solo un año más tarde aparecía en antena Tenkū no Escaflowne (1996) –La visión de Escaflowne en español- que en lugar de mezclar la historia con elementos de ciencia-ficción como se venía haciendo hasta el momento, jugaba con otros propios de fantasía medieval. Aquí los mechas -llamados Guymelef- no son grandes máquinas tecnológicas, sino que tienen un sistema rudimentario de funcionamiento por palancas y magia. Centra su argumento en los acontecimientos políticos del reino de Gaia, donde se prepara un conflicto armado para hacerse con el poder y donde no faltan las conspiraciones, intrigas y traiciones.

Dai-Guard

También muy representativa de esta época es Dai-Guard (1999-2000) donde se juega más con el realismo al hacer a los mechas más pesados y difíciles de controlar, ya que el robot protagonista no está preparado para combatir y se rompe. Aquí los antagonistas son unos alienígenas llamados Heterodynes, pero los verdaderos problemas de los protagonistas son las demandas que les ponen por los daños masivos que provocan, además de la rivalidad y la envidia en una clave más cómica de la que veníamos viendo hasta el momento y que se va a seguir repitiendo.

A partir de los dosmil el género vive otro boom con una nueva oleada de productos. Si bien muchos de ellos no suponen ningún cambio hasta el momento y son más bien series flojas, otras siguen ahondando en nuevas formas de narrativa y van a mezclarse con otros géneros para evolucionar. Lo único que va a seguir siendo constante en su argumento es la utilización de personajes niños/adolescentes como protagonistas.

Full Metal Panic!

Un ejemplo es Full Metal Panic! (2002), originalmente una novela ligera, que basa su éxito en mezclar los mechas con la comedia. El protagonista es Souseke Sagara, miembro de una organización militar antiterrorista al que le encargan la misión de proteger a Kaname Chidori, una hiperactiva chica de instituto que empieza a ser atacada por diferentes organizaciones. Para ello se matricula en su mismo instituto pero tiene problemas para socializar debido a que ve todas las situaciones como una posible amenaza y saca siempre su lado de soldado, en un argumento que da como resultado un producto mucho más ligero.

En Eureka Seven (2005-2006) tenemos que una parte muy importante de la trama son las relaciones amorosas y cómo crecen y se desarrollan en medio del conflicto y de las batallas. El protagonista de la historia es Renton Thorston, un adolescente que se une a un grupo de mercenarios enfrentado a un gobierno opresivo, donde conoce a Eureka, piloto de mechas con la que empezará una relación. Juntos pilotarán el Nirvash, un mecha prácticamente invencible que puede inducir un fenómeno que provoque una gran devastación. Todo esto como base de una guerra que el gobierno quiere iniciar contra unos seres llamados Coralians para hacerse con el control total del planeta, y tratando además temas como el medio ambiente o las diferencias entre culturas.

Con Code Geass (2006-2008) tenemos una serie que incorpora elementos sobrenaturales o mágicos como el Geass que tiene su protagonista, Lelouch, y que le permite controlar la mente de quien lo ve por un corto periodo de tiempo. Ya no se trata solo de pilotar y combatir, ahora ese otro elemento sobrenatural juega un papel crucial en ese mundo distópico de la serie en el que Japón es una colonia del Sacro Imperio de Britannia. Con sus habitantes obligados a sobrevivir en guettos, Lelouch busca venganza por el asesinato de su madre y crea La Orden de los Caballeros Negros bajo el nombre de Zero para liderar la rebelión contra el Britannia. Nota aparte que el diseño de los personajes estuvo a cargo del grupo CLAMP Cardcaptor Sakura (1996-2000), Tsubasa: Reservoir Chronicle (2003-2009)–.

Code Geass

Otra de las mejores serie de mechas de esa época y considerada una de las mejores de la actualidad es Tengen Toppa Gurren-Lagann (2007), creada por Hiroyuki Imaishi en el estudio Gainax, también responsable de Evangelion. Aquí tenemos un mundo distópico en el que la humanidad es condenada a vivir en aldeas subterráneas aisladas debido a la dominación del Rey Espiral. El protagonista es Simon, un joven que desentierra una llave con forma de taladro y un pequeño robot con forma de cara, el Ganmen, que puede pilotar gracias a tener grandes cantidades de la llamada Energía Espiral. Junto con su fiel y excéntrico amigo Kamina se embarca en una odisea para recuperar el poder de manos del Rey Espiral y la Tierra para los humanos. Con unos niveles de épica bastante altos, este es el anime que hemos mencionado anteriormente en el que los mechas luchan tirándose galaxias unos a otros. Señorías, nada más que añadir.

Si crees que el mundo de los robots gigantes japoneses se acaba con Mazinger Z y Evangelion, te presentamos un repaso completo por muchas otras series anime en la que se han enfrentado a muerte robots pilotados del tamaño de rascacielos.

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Mechas para todos los gustos

El género sigue más vivo que nunca y no podemos dejar de mencionar algunas series más recientes e interesantes y muy variadas en cuanto a temática. Por ejemplo, en 2014 llegaba Aldnoah.Zero (2014-2015) con un argumento en el que la princesa de Marte es supuestamente asesinada en un atentado terrorista cuando se disponía a firmar la paz con la Tierra. Esto desencadena una guerra entre ambos reinos en la que la superioridad marciana es altamente superior y plantea una serie de batallas y conflictos políticos.

De ese mismo año es Sidonia no Kishi (2014), que plantea que los humanos han escapado de la destrucción de la Tierra a manos de una raza alienígena llamada Gauna y ahora viven en enormes naves espaciales defendidas por grandes robots de combate tripulados llamados Gardes. La serie trata temas tan interesantes como la clonación humana, la reproducción asexual y la ingeniería genética humana.

Kuromukuro

Un anime mucho más ligero es Kuromukuro (2016), donde unos alienígenas aparecen para invadir la Tierra cuando accidentalmente Yukina Shirahane, hija de una directora de la ONU, libera de un antiguo artefacto en forma de cubo a un samurái que ha estado en criostasis durante siglos y que es piloto de mechas. Este nuevo habitante tendrá que lidiar con la invasión alienígena a la vez que intenta adaptarse a su nueva vida en la actualidad, provocando las típicas situaciones cómicas de ‘pez fuera del agua’.

Para terminar, comentar la tanda más reciente de series de mechas que se estrenaron el año pasado. Una de ellas es SSSS Gridman (2018), donde un estudiante llamado Yuta Hibiki despierta un día habiendo perdido su memoria. Tendrá que descubrir quién es y a la vez enfrentarse a la amenaza de un monstruo que acaba de aparecer. Por otra parte, en Juushinki Pandora (2018), coproducción japonesa y china, la humanidad fue llevada al borde de la extinción debido a la explosión de un dispositivo de energía que hizo que las máquinas evolucionaran, dando lugar a dispositivos con inteligencia. Ahora los humanos tienen que luchar contra ellas usando vehículos especializados para ello.

Darling in the Franxx

Y por último, la polémica Darling in the Franxx (2018) ubica a la humanidad en ciudades-fortaleza móviles llamadas Plantaciones. Allí, aislados del mundo exterior, niños y niñas son entrenados en el manejo de robots gigantes conocidos como Franxx, para combatir a unos enemigos llamados Klaxosaurios. La serie tuvo bastantes críticas en su momento ya que para pilotar los mechas se requiere una pareja de sexos opuestos en la que la mujer debe ponerse literalmente a cuatro patas y el hombre está sentado y maneja los mandos que surgen de la parte del culo del traje de la mujer, en una postura sexualizada y claramente innecesaria. Sin comentarios.

Como podemos ver, el género mecha ha sufrido una gran evolución desde sus comienzos y esas primeras series infantiles en las que todo era tan simple como que el protagonista montara en su robot y luchara contra el mal. Lo bueno es que sigue adaptándose a los intereses del público para seguir creando obras con una gran diversidad de tramas y tonos que evite el estancamiento en un mismo tipo de espectadores y narrativas. Las peleas de robots gigantes todavía tienen mucho que ofrecer.

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