Rumiko Takahashi – La ganadora del premio de Angulema que siempre hizo lo que quiso

Rumiko Takahashi ha ganado el Gran Premio de la Ciudad de Angulema. Y no sin razón. Por eso te explicamos cuáles son los méritos de esta peculiar mangaka que se ha definido durante toda su carrera por salirse por la tangente.

Algunas personas son incapaces de ajustarse al statu quo. Empujando las barreras, saltándose los entendimientos tácitos, hacen lo que quieren con un enfático “ah, ¿pero es que acaso eso estaba prohibido?“. Y lo hacen porque no ven cuál es el problema en llevar a cabo lo que realmente les satisface, lo que muchas veces está más allá de lo que las convenciones sociales nos han hecho creer que es lo normal. Ese es el caso de Rumiko Takahashi, la última ganadora del Gran Premio de la Ciudad de Angulema.

Rumiko Takahashi, nacida en la ciudad de Niigata en 1957, demostró cierto interés en el manga ya desde su infancia. En vez de ir a la universidad se enroló en la escuela de manga Gekiga Sonjuku, fundada por Kazuo Koike, uno de los renovadores del manga, creador del movimiento gekiga y autor de obras hoy consideradas clásicas como Crying Freeman y El lobo solitario y su cachorro.

Ahí empezaría la carrera de Takahashi. Publicando doujinshis, haciéndose un nombre ya desde la academia y llamando la atención de sus compañeros. Todo para que, dos años después de inscribirse en la academia, en 1978, empezara su carrera profesional.




Su primer éxito fue ganar un premio, el Shogakkan New Comics Award, gracias al one-shot Katte na Yatsura, lo cual le abriría las puertas de la Weekly Shōnen Sunday, una de las tres grandes cabeceras de manga shōnen. Esto, en sí mismo, ya sería excepcional. Aunque no era inédito que una mujer trabajara en el shōnen, sí era una rareza. Pero los intereses de Takahashi estaban lejos de lo que el shōjo, el género considerado de mujeres, ofrecía por aquel entonces.

De ese modo nació Urusei Yatsura.

Urusei Yatsura comienza siendo la historia de la invasión de la tierra por parte de unos alienígenas llamados Oni que deciden jugarse la tierra con los humanos en un juego del pilla pilla a causa de un horrible juego de palabras (en japonés, el pilla pilla se llama onigokko, literalmente juego del oni») donde un humano elegido aleatoriamente, Ataru Moroboshi, tendrá una semana para pillar a la hija del líder invasor, la princesa Lum, agarrándola por los cuernos. Cuando la consiga capturar en el último día, gracias al cuestionable método de robarle la parte de arriba de su bikini para que no pueda defender sus cuernos sin exponer sus pechos, lejos de acabar todo, una declaración inocente de Ataru será considerada por Lum una declaración de amor, quedando registrado para toda la humanidad como un compromiso de matrimonio entre ambos. Lo cual incluye que Lum vaya a vivir con un Ataru que se verá, de repente, en medio de una historia de enredos no solicitados, puesto que su declaración no era para Lum, sino para su novia y amiga de la infancia, Shinobu.

Con un humor plagado de puns, momentos absurdos y cierto erotismo de baja intensidad, aquí ya encontramos todos los rasgos definitorios de Takahashi. Lo cual incluye un estilo shōnen muy marcado, un oído privilegiado para el humor y excelentes escenas de acción. Eso y una extraordinaria capacidad para no cumplir ninguna fecha de entrega.

Durante su primer año, Urusei Yatsura fue de publicación irregular. Takahashi no lograba adaptarse a los ritmos de la industria editorial. Pero donde muchas hubieran abandonado ella hizo de la necesidad virtud y rompió con las normas tácitas: no hace falta tener una regularidad semanal cuando estás trabajando en varias series a la vez.

Esto es lo que produjo que, ya durante la primera etapa de su carrera, tuviera por costumbre alternar entre series. Desde 1980 hasta 1987 publicaría, a la vez de Urusei Yatsura, un buen puñado de one-shots y, a la vez, otras dos series semi-regulares: Maison Ikkoku, sobre la casera de un pequeño edificio y la relación que tiene con sus inquilinos, y Mermaid Saga, sobre un hombre que vaga por todo Japón después de haber vivido cinco siglos gracias a consumir carne de sirena, buscando un método capaz de acabar con su inmortalidad. Lejos de suponer un problema, estas series la hicieron todavía más popular al conseguir llegar a tres públicos totalmente diferentes que, interesados en su estilo, acababan comprando también las otras series de la autora.

Algo que funcionó, por extensión, no sólo en lo diverso, si no en lo extenso. Sólo en los primeros diez años de su carrera, Rumiko Takahashi fue capaz de tener una obra mayor que la mayoría de mangakas durante toda su carrera. Todo ello sin ser capaz de ajustarse exactamente a lo que la industria editorial exigía.

Pero Takahashi no había hecho más que empezar a rodar. Cuando llegó 1987, cerró al mismo tiempo Maison Ikkoku y Urusei Yatsura. Y para no dejar a sus lectores huérfanos con una sola obra suya en las revistas, Mermaid Saga, decidió que lo lógico era empezar tres series: Rumic Theater, One-Pound Gospel y Ranma ½. La primera es un recopilatorio de todas sus historias cortas que aún hoy sigue en publicación, la segunda una comedia romántica sobre un boxeador que se enamora de una monja y la tercera, bueno. Parémonos un momento para hablar de la tercera.

Ranma ½ es una comedia romántica de aventuras y artes marciales sobre un chico, Ranma Saotome, que al caer en unas aguas termales malditas donde murió ahogada una chica, cada vez que entra en contacto con agua fría, su cuerpo adquiere un físico femenino hasta que vuelve a mojarse con agua caliente. Esto producirá numerosos problemas, pero el más grave de todos será que su padre, Genma, le mandará a vivir con la familia de un amigo suyo, los Tendo, bajo una premisa clara: se casará con una de sus hijas, la temperamental Akane. Y a raíz de eso, se sucederán innumerables enredos donde Akane no acepta a Ranma, Ranma no acepta a Akane, pero uno y otro acaban peleando constantemente contra un elenco de adorables perdedores que, por conquistar el corazón de uno de los dos (tres, si contamos la versión femenina de Ranma), no dudarán en luchar por hacer que el otro renuncie a su amor. Un amor que sólo existe en sus cabezas, pues en los 38 volúmenes que dura Ranma ½ la única constante es que Akane y Ranma son incapaces de avanzar en su relación.

Publicándose de forma regular entre 1987 y 1996, vendiendo más de cincuenta y tres millones de ejemplares sólo en Japón, habiendo tenido adaptación al cine, la televisión, el videojuego y habiendo sido un éxito global en prácticamente todo el mundo, Ranma ½ es el mirlo blanco de Takahashi. No sólo porque lo publicara con regularidad, sino también porque condensaba todo lo que esperaban los fans de ella.

Al acabar Ranma ½, ya tomándoselo con más calma, cualquiera diría que lo lógico sería parar ahí. Pero no Takahashi. Ella decidió que dentro suyo tenía, como mínimo, otra obra maestra capaz de romper fronteras. Y así lo demostró en el mismo 1996 en que terminó de publicar Ranma al estrenar Inuyasha.

En ella, una quinceañera llamada Kagome Higurashi se ve transportada al periodo Sengoku al caerse en el templo de su familia, donde conoce a un medio demonio con rasgos de perro llamado Inuyasha. A partir de entonces, juntos, viajaran por todo Japón en búsqueda de los fragmentos de la perla de Shikon que le permitirán volver a casa. Todo eso con el romance ya clásico en la autora, pero también fuertes dosis de acción y aventura, extendiéndose durante 56 volúmenes publicados entre el 13 de noviembre de 1996 y el 18 de junio del 2008.

Adaptado al anime con gran éxito, su tono infinitamente más oscuro y crudo no le impidió convertirse en una serie muy popular, incluso por encima de Ranma ½, para toda una generación. Pero con el fin de Inuyasha tampoco llegó el final de la carrera de Takahashi, aunque podría haberse retirado con todos los honores.

Entre el año 2009 y el 2017 publicó Rin-ne, sobre una chica capaz de ver espíritus y un espíritu de la muerte con quien tendrá un atribulado romance, que demuestra que la autora no ha perdido forma. Especialmente porque en diciembre del año pasado comunicó que, para primavera de este año, anunciará una nueva serie de la que todavía no sabemos nada.

Así es como Takahashi ha logrado acumular más de 200 millones de tomos vendidos de su obra. Por qué es mundialmente conocida. Y también la razón por la que ha sido la segunda asiática y la segunda mujer en ganar el Gran Premio de la Ciudad de Angulema. Además de un dibujo personal y unas historias peculiares, tiene una visión diferente que la hace más interesante que la media de sus coetáneos. Una capacidad única para salirse por la tangente y descubrir que, precisamente allí, es donde estaban esperándola los lectores.

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