Ryan Heffington, Josephine Baker y otras claves para entender el spot de Spike Jonze para Kenzo

Todo el mundo habla del anuncio de perfume de Spike Jonze para Kenzo, y es cierto que hay cosas que decir de él. Por fin un anuncio que para vender agua perfumada no necesita recurrir a visiones del amor al estilo Disney, o contar historias de violación, pedofilia, malos tratos y demás variantes que hemos visto a lo largo de los últimos años.

Es necesario poner de manifiesto cómo, por fin, un anuncio de perfume no enseña modelos femeninas semidesnudas riendo sin razón alguna o susurrando frases absurdas. Por fin se dirigen a la mujer sin emplear esa melancolía y nostalgia, ese romanticismo y cursilería que desde luego rayan lo ofensivo. Este es el anuncio.

Dirigido por Spike Jonze puede que el spot se encuentre más cerca de un videoclip musical que de un anuncio. Al fin y al cabo el director de Cómo ser John Malkovich (1999) estaba detrás del clásico vídeo de Fatboy Slim Weapon of Choice (2000) en el que Christopher Walken bailaba a lo largo y ancho de un hotel. Este último trabajo con Kenzo bebe, sin duda, mucho de aquel.

Por lo visto la dirección artística de Kenzo emplea las palabras weird and cool como dos de sus guías de marketing para las campañas. No han de sorprendernos entonces coincidencias como que Kenzo trabajara junto a David Lynch hace dos años, o con Greg Araki (icono del New Queer Cinema) hace solo un año. No hay nunca una sincera y buena intención de romper convenciones venida de una macro-empresa, más allá que como estrategia de marketing, así que es absurdo suponer que sea beneficioso a priori que Kenzo se moleste en presentar como parte de su campaña este tipo de cosas que normalmente quedan en los márgenes. Mucho más cuando lo hace trabajando con cuerpos y patrones de belleza imposibles.

En este caso, la cinta ha sido coreografiada por Ryan Heffington, de quien ya se ha hablado mucho por su maravilloso trabajo para Sia en Chandelier. Del trabajo de Heffington una de las cosas a destacar es su uso del rostro como elemento performativo. Heffington coreografía la cara como hiciera Bruce Nauman en sus fotos unas décadas atrás, entre tantos otros. En este caso me vienen a la cabeza Valeska Gert y Josephine Baker, ambas artistas de cabaret de principios del siglo XX. Muchos de los movimientos de estas dos mujeres aún encuentran eco en los que podemos ver en el video de Jonze. En la coreografía de sus rostros, pero también en los movimientos de sus piernas: Josephine Baker, negra, salía a escena a bailar con una falda de plátanos.

Si bien parece que Kenzo está rompiendo una lanza en pos de otras maneras de ser mujer, haciéndolas visibles, quizás deberíamos estar alerta: puede que esté apropiándose de su existencia y creando nuevos objetos de consumo para ellas, y nuevos espectadores para sus faldas de plátanos. Cuidado porque puede que lo único novedoso aquí sea la ausencia de violaciones, pedofilia y malos tratos.

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