Este es el desaparecido cómic de ‘El prisionero’ de Jack Kirby

El pasado 28 de agosto se daba el pistoletazo de salida a la celebración mundial (exagero un poco; serán más bien fastos íntimos) del 50 aniversario de la emisión de El prisionero (1967-68), hito catódico que, como decía el añorado Antonio Blanco, es la primera serie de autor de la historia de la televisión. Ese día se cumplían cincuenta años desde que comenzara su rodaje -en concreto de sus legendarios títulos de crédito- en la londinense calle de Buckingham Place.

En El Prisionero, un agente secreto interpretado por el temperamental actor irlandés Patrick McGoohan dimite de su puesto, pero antes de que pueda terminar de hacer las maletas y tomarse unas vacaciones, es drogado y conducido a un extraño lugar conocido como La Villa donde una organización del mismo nombre y de desconocido origen y responsables tratará de extraerle las verdaderas razones de su renuncia. Por los medios que sean. Incluyendo el lavado de cerebro, la vigilancia constante o las drogas alucinógenas.

Pese a ser un evidente producto de la Guerra Fría, la serie conjugaba una gramática visual y unos temas radicalmente modernos que la adelantaron tanto a su época que aún permanece vigente cinco décadas después de su primera emisión. El impacto cultural de El Prisionero fue tan instantáneo y enorme que en el verano de 1976 el gran Jack Kirby, de cuyo nacimiento hemos celebrado estos días su 99 aniversario, dibujó y guionizó una adaptación al cómic. El proyecto quedó inconcluso porque Marvel decidió aparcarlo.

Jack Kirby El Prisionero

Hasta ahora solo circulaban por la red algunas imágenes de lo que iba a ser el primer número. Pero coincidiendo con el aniversario el inicio de rodaje, Boing Boing ha desenterrado esta gema, este Santo Grial de la cultura popular que ya la web Forces of Geek había demostrado que no estaba perdido.» Para regocijo de fans y estudiosos de la serie (que también existen) aquel primer número de 17 páginas está prácticamente completo. Sólo quedaron por entintar y rotular algunas páginas a cargo de Mike Rogers.

Pese a ser un encargo de Stan Lee, Kirby aportó su estilo vehemente a unas páginas que esbozan un proyecto ambicioso y muy en línea con sus preocupaciones filosfóficas y sociales del entonces. Aunque Kirby no pudiera completarlo, el resultado, además de un regalo a los y las fans, es una excelente introducción al universo de uno de los clásicos más desconocidos de la televisión.

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