Del ‘Spiderman’ de Resnais al ‘Sandman’ de Gordon-Levitt: películas de superhéroes que nunca existieron

Desde que Hollywood se fijó en las viñetas por primera vez, los filmes basados en  tebeos que no llegaron a estrenarse (ni a rodarse) han sido legión. Y, en muchos casos, sus proyectos tenían bastante mejor pinta que aquellos que sí se materializaron.

Es triste, desde luego, pero admitamos que se veía venir: tras lo que se adivina como un via crucis de pesadilla (ejem…) y jalonado de enfrentamientos con Warner Bros., New Line Cinema y DC Comics, Joseph Gordon-Levitt abandonó el sábado su adaptación de Sandman, aquel tebeo escrito por Neil Gaiman que redefinió el cómic de fantasía durante sus siete años en los quioscos.

Tras dos años de preproducción, contando con el propio Gaiman como productor ejecutivo y habiendo fichado como guionista al británico Jack Thorne (Skins), cabe suponer que el actor y director de Don Jon no estará precisamente contento con las circunstancias que le han llevado a apearse del proyecto en marcha. Su comunicado en Facebook, donde achaca su decisión a las habituales “diferencias creativas”, vuelve muy verosímil esta visión del asunto. Máxime si leemos los mensajes de Neil Gaiman en su Twitter, señalando que conocer a Gordon-Levitt había sido “lo mejor” de esta última tentativa para llevar su obra a la pantalla.

Aun así, Sandman (la película) seguirá adelante, con el también guionista David S. Goyer (El caballero oscuro, El hombre de acero) como único impulsor. Hoy en día, con Marvel en la cresta de la ola y Warner/DC tratando de lanzar su propio universo de cine, las propiedades intelectuales de cómic son piezas demasiado valiosas como para dejarlas escapar. Señalemos, eso sí, que Neil Gaiman ha sido siempre un hueso duro de roer a la hora de autorizar posibles adaptaciones: desde mediados de los 90, cuando DC fichó a Roger Avary (el coguionista de Pulp Fiction) para una primera intentona, pasando por la posterior intención de lanzar una serie televisiva, la consigna del autor siempre ha sido “prefiero que no haya película a que haya una mala película”, proponiendo incluso a Terry Gilliam como el único director que podría hacerle justicia a Sueño, Muerte, Deseo y el resto de los Eternos.

Tal y como está el patio, y contando con que sus ex jefes siguen teniendo los derechos para una adaptación cinematográfica, dudamos muy mucho de que las esperanzas de Gaiman se hagan realidad. Pero también es buen momento para pensar en otras adaptaciones de cómics al cine que se han quedado en los despachos. Aquí no encontrarán todas las que fueron, básicamente porque éstas han sido innumerables, pero sí muchas de las que pudieron haber puesto Hollywood de vuelta y media. [pullquote align=»right» cite=»» link=»» color=»» class=»» size=»»]Cuando vio el ‘Batman’ de Tim Burton, Resnais se arrepintió de no haber dirigido su ‘Spider-Man’ en 1968.[/pullquote]

Dejando aparte el bromazo de Mark Millar sobre un presunto Batman dirigido por Orson Welles (el ‘what if’ es maravilloso, sí, pero fue totalmente imaginario) habría que dirigirse a Francia, durante el apogeo de la Nouvelle Vague. Allí fue donde Alain Resnais (On connait la chanson) especuló sobre dos proyectos que, de haberse hecho realidad, podrían haber cambiado para siempre la relación entre el cómic y el séptimo arte. El primero de ellos, esperable hasta cierto punto, fue una versión de La isla negra (1938), su cómic favorito de Tintín. La segunda de esas películas, mucho más ambiciosa, estaba basada nada menos que en las primeras historias de Spider-Man: fiel lector de los tebeos de Marvel (“he aprendido inglés para poder leerlos”, afirmaba), amigo de Stan Lee (con quien, más adelante, planearía otros dos filmes titulados The Inmates y The Monster Maker) y dispuesto a abordar la cultura pop desde parámetros creativos a la par que respetuosos, Resnais se planteó la posibilidad de convertir a Peter Parker en imágenes en movimiento… para después desecharla, opinando que su trabajo no le haría justicia al original. “Cuando vi el Batman de Tim Burton [1989] me arrepentí de haber pensado aquello”, sentenció el cineasta en 2012, poco antes de su muerte.

Dazzler

Que sepamos, Resnais fue el único auteur europeo que se dignó fijarse en los comic books. De modo que, huérfanos de ‘respetabilidad’ hasta 1979 (cuando el Superman de Richard Donner demostró la viabilidad comercial de una película con superhéroe) los filmes nonatos que se inspiraban en tebeos podían desarrollarse en parámetros tan delirantes como los de Dazzler. Hablamos de una película fraguada a pachas entre Marvel y Casablanca Records en el que Bo Derek hubiese dado vida a la superheroína discotequera, mientras que Cher, Donna Summer, los Kiss y los Village People (entre otras estrellas de la discográfica) se hubieran llevado papeles de villanos. ¿Algo más? Pues sí: el reparto también contaba con Robin Williams como interés romántico de ‘Dazz’. Semejante despropósito, con todas las hechuras de ser un clásico de videoclub y sesión golfa, sólo podía haberse incubado en los 70.

Tras el estreno de Superman, llegó el presumible boom, al cual se apuntaron múltiples estudios… y que apenas logró fraguar más que guiones destinados a no llegar nunca al plató. La productora Cannon, aquel emporio del disparate de serie B, barajó durante más de un lustro producir una película de Spider-Man. Hablamos de una producción lastrada por la falta crónica de presupuesto (nada raro, teniendo en cuenta quienes fueron sus impulsores) y en el cual se vieron embarcados desde Tobe Hooper hasta Albert Pyun (autor de una inenarrable Capitán América estrenada, para sonrojo de muchos, en 1990), pasando por un James Cameron que pugnó hasta 1995 por sacar la película adelante. El guion escrito por el canadiense puede leerse en internet, a todo esto, y resulta una delicia muy original de la cual Sam Raimi tomó prestada alguna idea que otra.

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Storyboard de James Cameron para su adaptación inconclusa de Spider-Man.

Avanzando hacia los 90, encontramos películas más o menos prometedoras, pero igual de ‘difíciles’ si se las ve desde la óptica de un ejecutivo de Hollywood. Las más conocidas son las proyectadas por Tim Burton, responsable de darle nueva vida comercial al género con Batman y Batman Vuelve: hablamos de un spin off protagonizado por la Catwoman de Michelle Pfeiffer (tanto el director como la estrella perdieron el interés, dejando vía libre a la desastrosa adaptación firmada por Pitof en 2004) y de Superman Lives, el tan comentado filme que hubiese puesto a Nicolas Cage en las mallas del último kryptoniano. Pero, como Superman Lives ha generado una copiosa bibliografía (y un documental), mejor comentamos otra tentativa muy jugosa: ¿se imaginan al Oliver Stone de 1992, todo él ego y poderío, rodando la película de Elektra Asesina? Pues así pudo ser. El director de Platoon y Asesinos natos quiso convertir la demencial miniserie de Frank Miller y Bill Sienkiewicz en un desparrame de acción política con ninjas, viéndose frustrados sus planes cuando una compraventa de derechos se llevó a la antiheroína del vestido rojo camino de 20th Century Fox. Es decir, rumbo a aquel Daredevil (2003) protagonizado por Ben Affleck y Jennifer Garner.

Por otra parte, aún no hemos hablado de las casi dos décadas de preproducción sufridas por Watchmen: antes de caer en brazos de Zack Snyder, la obra con la que Alan Moore y Dave Gibbons pusieron patas arriba el género pasó por multitud de directores, entre ellos un Terry Gilliam que abandonó persuadido por el propio guionista (nos encantaría contar una historia repleta de maleficios y velas negras, pero el consejo de Moore fue un escueto “yo de ti no lo haría, Terry”) y un Darren Aronofsky que figura entre los plusmarquistas de ese cine de superhéroes que jamás llegó a ser. En el currículum del canadiense aparecen desde varios proyectos con Frank Miller (una Ronin que feneció por follones presupuestarios y aquella Batman: Año Uno que acabó metamorfoseándose en Batman Begins) hasta una primera versión de Lobezno Inmortal. Señalemos, eso sí, que el abandono de Aronofsky no impidió que este último filme llegase a las pantallas, en 2013 y dirigido por James Mangold.

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El nombre de Frank Miller, ya que estamos, nos permite recordar que David Fincher se planteó adaptar su Hard Boiled, aquella historia tan cyberpunk y tan bestia dibujada por Geoff Darrow. O que, para una hipotética versión de El regreso del Caballero Oscuro (aquel Batman viejuno y ultraviolento firmado por Miller en 1986) llegó a sonar el nombre de un Clint Eastwood que vete tú a saber si se hubiera prestado. A tenor de esto, tendríamos que hacer hueco a las mil y una cintas nonatas que ha inspirado el justiciero de Gotham City. Algunas de ellas, como la guionizada por Tom Mankiewicz en 1983, son incluso anteriores a la película de Tim Burton. Y otras, como Batman Triumphant (una posible secuela de Batman y Robin, abortada por el batacazo de este filme en 1997) tenían muy buena pinta: hablamos de un filme que habría podido contar con Madonna como Harley Quinn, señores… En la lista figura, incluso, un encuentro de Batman con Superman que se hubiera titulado Asylum, y cuyas raíces se secaron en 2002 pese al fichaje de Wolfgang Petersen (La historia interminable) como director.

Nuestro afán enciclopédico es inacabable, pero el espacio del que disponemos es finito. Así pues, sólo queda hablar de unos cuantos proyectos más. El primero de ellos, aquella tentativa de rodar Iron Man con Quentin Tarantino como director y guionista: la iniciativa, conviene señalar, no partió de Marvel, sino de una Fox que poseía por entonces los derechos del personaje. La segunda de estas tentativas partió de Joss Whedon, quien quiso rodar un filme a la altura de Wonder Woman hasta que sus desavenencias con Warner le hicieron apearse de la preproducción. Una lástima, porque el autor de Buffy, cazavampiros nos parece uno de los pocos tíos capacitados para hacerle justicia a la princesa de las amazonas.

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Finalmente, debemos hablar de Justice League: Mortal, película que hubiera reunido a los héroes más famosos de DC, con un reparto prácticamente desconocido… pero con el ahora aclamadísimo George Miller a la dirección. Tras padecer múltiples desventuras, entre ellas una huelga de guionistas y la consabida escasez de presupuesto, Justice League: Mortal feneció antes de nacer… pero su fracaso permitió a Miller embarcarse en Mad Max: Furia en la carretera con un presupuesto a todo lujo. Por último, resulta inevitable referirse a aquella película de Superlópez anunciada por Álex de la Iglesia con José Mota en el papel principal: seguramente el único ‘what if…’ español del cine de superhéroes, y el más candente de todos ahora que seguimos debatiendo sobre si Dani Rovira es o no adecuado para interpretar al socio más ilustre del Parchelona F.C.

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