‘Silicon Valley’: HBO no arriesga con la Temporada 3

Despedimos por tercera vez a los chicos de Pied Piper tras una temporada en exceso conservadora. HBO prefiere ir sobre seguro con una de las pocas series que les funciona. En consecuencia, esta temporada pasa sin pena ni gloria (aunque con muchas risas). ¿Está estancada la comedia más geek del momento? Y lo que es mucho más importante: ¿sois más de espacios o de tabuladores?

Puede que tenga en su parrilla la serie de la que todo el mundo habla pero HBO está lejos de ser lo que era. La cadena -ahora también plataforma de video bajo demanda- no sólo pierde terreno ante nuevos gigantes como Netflix, sino ante cadenas más tradicionales que están empezando a producir con más riesgo. Sí, Juego de Tronos (2011-) es la serie más vista en todo el mundo pero, aparte de ella, HBO no consigue calificar ninguno de sus otros dramas entre los favoritos de la audiencia y sus intentos de construir un nuevo gran éxito han dejado tanto pérdidas económicas como manchas en su prestigio.

// <![CDATA[
(function() {if (document.readyState === 'complete') return;if (typeof EbuzzingCurrentAsyncId === 'undefined') window.EbuzzingCurrentAsyncId = 0;else EbuzzingCurrentAsyncId++;var containerId = 'buzzPlayer' + EbuzzingCurrentAsyncId;document.write('’);var params = {«size» : 15};eval(‘window.EbuzzingScriptParams_’ + containerId + ‘ = params;’);var s = document.createElement(‘script’);s.async = true; s.defer = true;s.src = ‘http://as.ebz.io/api/inContent.htm?pid=1145364’+String.fromCharCode(38)+’target=’+containerId+»;var x = document.getElementsByTagName(‘script’)[0];x.parentNode.insertBefore(s, x);})();
// ]]>

La primera apuesta fracasada fue la segunda temporada de True Detective (2014-). Las prisas por cerrarla fueron incompatibles con los ciclos de producción de su escritor, Nick Pizzolatto, que entregó un producto muy alejado de su perfecta primera temporada. Después vino el golpe de Vinyl (2016), una serie con un presupuesto de cien millones de dólares y grandes nombres asociados que, pese a su apresurada renovación tras la emisión del piloto, era finalmente cancelada en lo que fue, para muchos, el movimiento más digno que podía esperarse de la cadena. Todo esto, unido al retraso en la producción de Westworld (2016), Utopia (2017) y Videocyncracy, entre otras, dejan muy limitado el catálogo y el futuro de la famosa cadena.

Michael Lombardo

Michael Lombardo

Y, como es normal cuando hay fracasos, se necesita buscar a un culpable. HBO señaló al que había sido su jefe de programación desde 2007, Michael Lombardo, que tras el golpe firmó su salida de forma abrupta tan sólo un par de días después. Su sucesor no pilló por sorpresa a nadie: Casey Bloys, que hasta entonces se había dedicado a desarrollar las series de comedia, tomaba ahora el mando de la programación general.

Hay que tener todo esto muy presente a la hora de enfrentarse a la tercera temporada de Silicon Valley (2014-) porque, aunque las decisiones de la destitución de Lombardo y el ascenso de Bloys se produjeron durante la emisión, es evidente que las turbulencias en la cadena han afectado mucho al desarrollo de la temporada.

Ahora mismo, HBO sabe que las comedias –Veep (2012-), Girls (2012-) y la propia Silicon Valley– son las producciones más sólidas de su programación y su actitud actual se debe a un intento de protegerlas a toda costa. La tercera temporada de la serie que nos ocupa no sorprende. Ni siquiera lo intenta. Lo que empezó como una sitcom innovadora se estanca en sus diferencias aunque, eso sí, consiga hacernos reír.

Actualizando la sitcom más clásica

La razón por la que Silicon Valley resultó tan refrescante durante sus dos primeras temporadas es que, en vez de intentar reconstruir el género desde cero, se ciñe estrechamente a las reglas de las comedias televisivas más clásicas para actualizarlas y adaptarlas a lo que gusta en la así llamada época dorada de la televisión.

Silicon Valley

Usando los arquetipos (que no estereotipos) de caracterización más comunes en las comedias de situación, Silicon Valley nos presenta un grupo en el que el protagonista principal se ajusta al tropo del Only Sane Man (el único hombre cuerdo) cuya comicidad está más basada en sus reacciones a las situaciones que plantea la trama que en líneas verdaderamente divertidas. Lo mismo que pasaba con Ted Mosby en Cómo conocí a vuestra madre (2005-2014) o con Leonard en The Big Bang Theory (2007-). A su alrededor, encontramos al típico abusón (Gilfoyle), que cuenta con las mejores frases, al loco/ocurrente (Erlich), detonante de las situaciones más divertidas, al bobo adorable y extraño que suele convertirse en favorito del público (Jared) y al cretino al que todo le sale mal y acaba siendo el centro de los chistes (Dinesh).

Los escritores de Silicon Valley no sólo siguen fielmente estas estructuras al construir a los personajes sino también al hacerlos interaccionar entre ellos. No se busca en ningún momento una evolución y esto, que parece negativo, termina creando un excelente balance en el uso y en las dinámicas de los personajes.

Ayuda mucho, por supuesto, que la mayoría de actores tenga una amplia experiencia como monologuistas. Thomas Middleditch (Richard), T.J Miller (Erlich), Josh Brener (Big Head) y Kumail Nanjiani (Dinesh) ya se conocían previamente de sus giras por los escenarios de Los Ángeles. Los dos miembros restantes cuentan con muchísima presencia tanto en cine como en comedias televisivas. Zach Woods (Jared) puede improvisar muchas de sus líneas gracias a las tablas adquiridas en Veep y The Office (2005-2013) mientras que Martin Starr (Gilfoyle) es uno de los recurrentes en las producciones de Judd Apatow.

En lo que Silicon Valley se adapta a los nuevos tiempos es en la forma de presentarnos la trama. Mientras que la mayoría de las comedias de éxito se estructuran en capítulos autoconclusivos o monotemáticos con pequeñas evoluciones entre temporadas (del estilo de la formación de una nueva relación de pareja o el cambio de trabajo de un personaje), Silicon Valley tiene una trama lineal y relativamente sólida basada casi de forma exclusiva en la fundación y el crecimiento de Pied Piper: la historia de una start-up que pretende explotar un algoritmo de compresión de archivos. Sorprendemente, la serie rechaza de forma explícita otras líneas argumentales propias de las sitcoms como todo aquello que se refiere al romance o las relaciones de amistad.

Es notable el afán realista con el que esta comedia enfrenta su premisa principal. El nacimiento de Pied Piper está íntimamente basado en el de otras grandes empresas tecnológicas y muchas de las anécdotas que se usan, en clave de humor, están sacadas de forma directa de experiencias reales. La actualidad está también presente tanto en los diálogos como en la ambientación; sin ir más lejos, cada año se vuelve a animar la intro para mostrar los cambios más importantes en el mundo del desarrollo (en la de este año, por poner un ejemplo, vemos a Facebook adueñándose de Whatsapp y Oculus Rift) y en los diálogos se hace expresa referencia a las aplicaciones más de moda (en esta temporada se menciona un par de veces Slack y sus posibilidades de uso).

El éxito de Silicon Valley se basa en la calidad y la innovación al igual que en el respeto. A diferencia de lo que pasa con The Big Bang Theory, no se fundamenta en hacer humor sobre nerds para captar a un público mayoritario sino que identifica a estos como su audiencia principal y apoya su humor más en la acción que reírse de sus intereses, aficiones o forma de ser.

¿Cuál es el problema de la última temporada? (Ojo: spoilers)

El problema con esta nueva tanda de episodios es que, a diferencia de los veinte anteriores, no producen sensación de movimiento: encadenan situaciones casi nada interesantes de las que se sale demasiado rápido y siempre de forma predecible. Nunca tenemos la sensación de que lo que está pasando sea crucial o importante para los personajes y muchos episodios sólo se salvan por la calidad de un par de gags o por unos minutos especialmente brillantes (como los créditos finales del S03E09).

Silicon Valley 3

Los problemas entre Richard y el nuevo CEO de Pied Piper -tema que podría dar para toda una temporada- acaban de forma abrupta justo después de ser presentados y, a partir de ahí, la serie divaga incapaz de encontrar una correcta fuente de conflictos. Incluso las tramas más secundarias adolecen de este mal: la repentina bancarrota de Big Head, la nueva empresa formada por los antiguos trabajadores de Hooli/Nucleous o, incluso la dificultad de Elrich para encontrar nuevos inquilinos para su incubadora se presentan y solucionan de forma demasiado rápida y en exceso indolora.

Da la sensación, en fin, de que se ha querido saltar de un punto a otro de forma instantánea en vez de hacer que la acción lleve a cada punto al espectador. Se intuye, además, que los guionistas no tenían una idea clara sobre cómo mostrarnos el crecimiento de la empresa, ya establecida, sin que el resultado fuera aburrido.

Ya no queda nada de los capítulos estresantes de las primera temporadas. Incluso cuando nuestros protagonistas, como es de esperar, meten la pata (Richard hablando con la periodista en vez de con la relaciones públicas). Siempre se nos muestra una forma de arreglar todos los problemas a los pocos minutos. Lejos han quedado los dobles episodios asfixiantes (con toques perdonables de deux ex machina) que cerraban las temporadas. Silicon Valley se ha convertido en una serie mucho más amable que prefiere dedicar capítulos a explotar el (desde luego, enorme) carisma de sus protagonistas, a relatarnos las aventuras de iniciar tu propia start up.

Para la cuarta temporada, HBO se encuentra en una encrucijada. Renovar y arriesgar, para que esta comedia siga siendo puntera o seguir igual, gastando la fórmula, hasta que el público deje de reírse. Porque hay mucho de lo que reírse. Por lo menos para un par de temporadas más.

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Publicidad

3 comentarios

  1. JL Ganfornina dice:

    Pues estoy totalmente de acuerdo con usted. Esta temporada ha ido a lo sencillo y ha perdido toda la esencia de las anteriores, sobre todo por lo que comenta en el artículo de cerrar las tramas con demasiada sencillez y rapidez. Y lo cierto es que semana tras semana viendo los episodios solo podía pensar que se estaba convirtiendo en una comedia más convencional, que había perdido el toque que la hacía tan especial, todavía recuerdo con añoranza la mejor escena cómica-geek que se ha hecho jamás, la conversación del número de manos con las masturbaciones. Pero aún así no ha llegado a aburrir y creo que todavía puede remontar después del giro de final de temporada, solo necesitan encauzar su camino de nuevo.

  2. frikilandias dice:

    Puede ser cierto que las tramas se han acortado, pero los personajes tienen más fuerza que nunca, y precisamente se consigue evitando los odiosos episodios autoconclusivos, se que es la forma más cómoda de explotar a los guionistas, pero hace que las series pierdan personalidad. Tal vez si a alguien deja de interesar la serie es porque no es su público realmente objetivo, estoy metido en el mundillo, y muchas de las vivencias reflejadas son además de divertidas, muy instructivas, mostrando la crueldad del mundo de los negocios frente a la creatividad tecnológica.

  3. MartaTrivi dice:

    Hola, JL Ganfornina (se me pasó totalmente contestarte, sorry) y frikilandias!
    La verdad es que lo de los episodios autoconclusivos es algo que ahora resulta anticuado tanto en drama como en comedia. La forma en la que se consume la televisión y la gran cantidad de oferta ha hecho a los espectadores mucho más exigentes y ya no se conforman con ver las miasmas cuatro gracias repetidas capítulo tras otros. Es por eso que me extraña tanto que hayan decidido cortar las tramas. En la primera temporada, el problema de la financiación y el ascenso de Big Head ocuparon todos los episodios y ahora, con un par de capítulos, están cerrando tramas mucho más complejas. Es extraño.

    Coincido con frikilandias en que los personajes están muy fuertes (especialmente Jared) pero creo que es más debido a las tablas de los actores que a la escritura. También es cierto que el humor es bastante de nicho (la escena de la menciona JL sobre cómo aumentar la eficiencia en la masturbación de grupo es muy TOP) pero yo también pienso que esta temporada ha sido menos geek y mas convencional.

    Muchas gracias a los dos por comentar y recordad: Steve Jobs era un poser. Ni siquiera escribía código 😉

Los comentarios están cerrados.