Sitges 2015. Crónicas caninas: 12 de octubre de 2015

Afrontamos la semana de dolores con un lunes en el que nos esperan algunas de las películas más sugerentes de la semana, como The Final Girls o The Demolisher. Que la tenemos a las ocho y media de la mañana. The Demolisher. Buen título.

08.12: Enhorabuena, hotel de Sitges. Una versión easy-listening de Paradise City es lo único que podía desactivar mi ironía a primera hora de la mañana.

10.28: The Demolisher responde a una pregunta fun-da-men-tal: ¿cómo sería una película de vigilantes de la Cannon que se centrara en el drama humano? Ahorraos el suplicio: sería horrible. Pero horrible: interpretaciones ridículas, personajes absurdos, motivaciones bajo minimos. Olvídate del trailer: en esta peli solo hay gente llorando muy mal, estética que parece salida de las partes de Youporn que no molan y una banda sonora de tecnopop flojo que te hace odiar los ochenta. Los diez años completos.

12.26: ¿La Rosa Púrpura del Cairo en un slasher? Chico, lo raro es que no se le ocurriera a nadie antes. Por suerte, The Final Girls es bastante más que eso, atreviéndose a entrar en el fantástico por la vía de la parodia a lo Mel Brooks clásico, y proponiendo una inteligente reflexión acerca del código femenino e intuitivo que enlaza a todas las final girls. Por supuesto, a los cascarrabias nos queda el agrio sabor de boca de preguntarnos cuántas de esas personas que vitorean los (deliciosos) chascarrillos de The Final Girls soportarían una buena sesión continua de todo Campamento Sangriento, pero quizás sea lo de menos. La película funciona como un tiro y es una declaración de amor sencilla y honesta a un género que sigue necesitando una revalorización urgente extirpada de toda ironía.

13.58.

15.41: Hay gente a la que no les gusta ni Jennifer’s Body ni Aeon Flux. Mi opinión sobre ellos es ciertamente compleja pero se puede resumir en dos palabras: esa gente son subhumanos. En cualquier caso, no tenía ninguna duda de que la nueva película de su directora, Karyn Kusama, iba a ser sensacional, y así ha sido aunque de forma distinta a las anteriores: The Invitation es un claustrofóbico ensayo sobre cómo superar el dolor y los acontecimientos trágicos, y lo plantea de la forma correcta. Con tensión, diálogos cortantes, interpretaciones muy por encima de la media y explosiones de sorprendente violencia. Una de las citas obligadas este año.

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