‘Slither.io’: una versión del clásico ‘Snake’ que nos tiene sin dormir

Ah, el infierno de los juegos flash, ¿eh? Un abismo de subproductos sin interés en el que ocasionalmente brillan joyas que, camufladas bajo gráficos simplistas hasta lo abstracto ofrecen una avalancha de diversión infecciosa y no muy tranquilizadora que nos tiene atados a la pantalla durante meses. Hemos descubierto una de estas últimas joyas: Slither.io. Ojo a este Serpiente Reloaded.

En realidad, Slither.io es exactamente como el mítico Snake de Nokia, ya que aquí el principal problema no es crecer tanto que puedas acabar chocando contigo mismo (no sería demasiado problema en un espacio de juego como este, prácticamente infinito), sino como el ya merecidamente de culto Agar.io, del que funciona como un inteligente clon con algunas novedades.

En Slither.io controlamos a una serpiente en un mundo rebosante de puntitos («puntitos»: estamos muy técnicos hoy), que ingeridos nos permitirán crecer casi sin control. ¿Objetivo? Fácil: buscar serpientes que deambulen por ahí (todo jugadores reales y conectados, como debe ser) y cortarles el paso para que se esfumen y dejen tras de sí un rastro de puntos que devorar y crecer. La cosa parece simple, incluso en exceso (aunque en esta casa eso lo de «simple en exceso» se considera un oxímoron, la verdad), pero no lo es tanto: recuerda que esas serpientes son gente real y van a hacer las cosas más estúpidas para que no les quites los puntos. Una estrategia, por ejemplo, y aprovechando que el contacto con tu propio cuerpo no te liquida, es rodear a las serpientes más pequeñas, en una proclama darwinista que tiembla el misterio. Otra estrategia, que también recuerda a cierta actividad animal parasitaria: moverse lo más cerca posible de una serpiente grande por si alguien la liquida, poder rapiñar sus restos. Es una actividad de riesgo, empero: si esa serpiente es avispada, puede rodearte tal y como hemos comentado antes.

Y un par de últimos detalles: el mapa de la esquina inferior derecha es mucho más útil que el de Agar.io, ya que el espacio de juego es más amplio, y conviene vigilarlo para acudir a zonas densamente pobladas o evitarlas si aún no tienes tamaño suficiente. Y está el tema del boost, que permite huir más rápido, atacar de forma sorpresiva y pegarse unos trompazos del demonio al perder el control. Arriba a la derecha, en la pantalla de juego, tienes una lista de jugadores bien cebados: si ves una serpiente que se llama Canino, ya sabes: nos gustan los lectores al punto de sal.

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