[Opinión] Sony aspiraba al cielo en su PlayStation Meeting (pero nosotros esperábamos la Luna)

Nadie puede negar que la PlayStation Meeting ha sido decepcionante. Pero eso no es culpa de Sony. O no sólo. Nuestras expectativas, elucubrando nuevos anuncios de consolas y videojuegos, se han dirigido en una dirección completamente distinta a la que está asumiendo actualmente la industria. Y Sony con ella.

No existen peores expectativas que las que nosotros mismos nos creamos. Cuando en nuestra cabeza elucubramos qué nos gustaría que ocurriera en un determinado momento, cuál es la medida exacta de nuestras necesidades o de nuestros sueños, la realidad, incluso si se ajusta al dúctil espacio de nuestro deseo, siempre tenderá a decepcionarnos. No existe realidad más fértil que la imaginación de cada cual. Y, por ello, las expectativas son malas consejeras, pues jamás se terminan de satisfacer.

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Con las expectativas por delante, quien más quien menos, tenía razones suficientes para estar ante la pantalla para ver el PlayStation Meeting de ayer, jueves 7. Anhelos que esperaba ver correspondidos. Nuevas consolas, nuevos juegos, nuevas funcionalidades. Algo nuevo: lo que fuera. No necesitábamos mucho para darnos por contentos.

En ese sentido, sería absurdo decir que Sony no ha satisfecho nuestra curiosidad. Nos ha dado algo nuevo. Con (limitada) pompa y boato han anunciado PlayStation 4 Slim, versión más reducida de la actual PlayStation 4 que saldrá el 15 de septiembre por 299€, además de PlayStation 4 Pro, versión masiva tanto en potencia como en tamaño de la PlayStation 4 Slim que saldrá el 10 de noviembre por 399€. Diferencia mínima de precio que no sólo favorece a la versión más potente de la familia, sino que supone también la única sorpresa real de toda la conferencia -pocos apostaban porque el rediseño costara menos de quinientos o seiscientos euros-, en tanto ha sido lo único que se ha salido de los estrictos cánones del más de lo mismo.

Puede sonar exagerado, pero no lo es. Durante los apenas cuarenta minutos de conferencia no se ha podido ver nada nuevo salvo el precio y el aspecto de PlayStation 4 Pro. Todo lo demás o bien se había filtrado previamente -PlayStation 4 Slim, su precio e incluso la existencia de PlayStation 4 Pro, antes nombre en clave Neo, ya eran de sobra conocidos- o bien no había nada de nuevo en ello. Netflix. Call of Duty: Infinite Warfare. Mass Effect: Andromeda. Horizon Zero Dawn. Consolas, servicios y videojuegos que ya conocíamos. En 4K, pero sin enseñar nada relevante. Sólo el protocolario servicio de teletienda disfrazado de algo más.

Algo particularmente irónico si pensamos en cómo la conferencia se ha centrado en la resolución 4K. En la experiencia hiperrealista que nos ofrece. Experiencia que hemos podido disfrutar mientras se retransmitía a una resolución menor a 4K con problemas constantes de pixelado y microcaídas. Anuncio que tal vez hubiera tenido sentido a puerta cerrada, sólo para los periodistas del medio, donde un contexto ideal -teles que soporten 4K, problemas técnicos solucionables- no hubiera saboteado sus intenciones. Pero ya no vivimos en ese mundo: todo debe hacerse en público. Llegar al público es lo primero. Incluso si carece de sentido en tanto el 4K ni lo hemos visto ni nos lo podríamos costear la mayor parte de las personas que estábamos en nuestras casas.

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Tal vez nosotros, el público, tengamos la culpa de haber mantenido expectativas basadas en elucubraciones completamente imaginarias, pero ellos, la industria, siguen una política de escalada de potencia que tampoco se corresponde con la realidad. Ni la mayoría de juegos son capaces de mantener un framerate estable a 1080p ni la mayoría de jugadores son capaces de permitirse una tele 4K. Ni tiene sentido permitírsela. Para el usuario medio, para quien quiere su televisión o su monitor para ver Narcos o Luke Cage en Netflix, la diferencia en la resolución no significa nada. Es sólo otra extravagancia más que está ahí para obligarnos a comprar otra tele más grande, más cara, más innecesaria. Todo mientras ni siquiera su servicio de streaming es capaz de ofrecernos los tan cacareados 4K. Ya no digamos nuestras conexiones de Internet.

Sony ha señalado al cielo, pero nosotros estábamos mirando la Luna. Ese es el problema. Sony se ha pasado cuarenta minutos hablándonos de su dedo, de que imaginemos sus naves, que tenemos la tecnología, que llegaremos a Marte y todo será más espectacular, más real. Diferente. Pero nosotros seguíamos mirando a la Luna. Soñando con acariciar su superficie.

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2 comentarios

  1. qwerty dice:

    Sin tener ni idea ni criterio (as usual) temo que ahí SONY se puede dar una hostia considerable. O como mínimo repetir "grandes éxitos segeros" como el mega cd 32x.
    El tema es, sí "mañana" Microsoft anuncia consola de nueva generación para dentro de un año ¿Qué hace SONY? ¿No puede quedar estar Play4 pro en un cuello de botella o en un cul de sac?

  2. Isra dice:

    Es lamentable donde esta llegando la industria del vídeo juego. Donde queda la gloriosa Sony de PS1 y PS2?. Ese gran catalogo de juegos de todo tipo,durabilidad de la consola de 7-8 años. Ahora tenemos "No timo sky" y consolas a 30 FPS con duración de 2 años. A mi ya hace tiempo que me perdieron como jugador de consolas. PC for ever

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