Spike Milligan: un golpista mental (y el mejor cómico británico del siglo XX)

El 30 de septiembre de 1973 John Lennon publicó en The New York Times su única pieza de crítica literaria. En ella, una reseña de los guiones del show de Los Goons, consideraba al programa “un golpe de estado mental” y confesaba sin rubor que quería que el lector “comprara el libro” debido a su genialidad ¿Quién era este genio que, según Lennon, jamás se “ajustó al marco” al realizar estos guiones? No es otro que el cómico Spike Milligan.

La batalla de Monte Cassino, acaecida en el suroeste de Roma del mes de enero a mayo de 1944, se llevó más de 55.000 víctimas, cita Alan Axelrod en su reciente libro sobre la II Guerra Mundial. Entre esas víctimas, según recordaba la BBC en la efeméride de 2004, no hubo solo los caídos en combate, sino aquellos que arrastraron secuelas psicológicas de por vida. Matthew Parker afirmaba en esta que “todos los psiquiatras encontraron en los soldados de primera línea síntomas como temblores; propios de los enfermos mentales”. Uno de ellos habría de ser el cómico más importante del siglo XX en el Reino Unido: Spike Milligan.

El uniforme del soldado británico, según dibujo de Spike Milligan

Milligan jamás se recuperó de su experiencia bélica, que suaviza a través de chistes y más chistes en sus ocurrentes libros de memorias, y tuvo problemas mentales continuos a lo largo de sus 83 años. Llegó a sacar una guía llamada Cómo sobrevivir a la depresión en los años noventa, en la cual citaba más de diez quiebras psicológicas. Pero, todavía, quedémonos con esa experiencia bélica como inicio al “golpe de estado mental” del que hablaba John Lennon. Y esa ironía, que fundamenta su biografía, no se le escapó al propio Spike Milligan en el prólogo al tomo quinto de sus memorias de guerra: “Estaba dirigiéndome a hacer del mundo del entretenimiento mi profesión, pero cuando piensas que tienes que pasar por la guerra mundial para encontrar tu trabajo correcto esto te hace reflexionar…”.

Un bufón de por vida

Spike Milligan nació el 16 de abril de 1918 en Ahmednagar, en la India, cerca de Bombay. Era hijo de un oficial colonial irlandés, Leo Alphonso Milligan, que servía en el ejército en un puesto de avanzadilla. Descendía Spike de una larga tradición de militares irlandeses, algo de lo cual “se enorgullecía” a decir de su prologuista Norma Farnes, y su abuelo, Trumpeter Kettleband -ya el nombre es excéntrico- había luchado en la feroz guerra Boer. Educado en internados católicos allí hasta los doce años, Milligan rememora el mundo hindú como un tiempo feliz: “Era la niñez ideal: amaba los lagos, los colores bonitos y la gente amable”

Los lagos de Ahmednagar

Para 1926, con doce años, su padre le dio su primer cinturón militar y Spike junto a sus hermanos y los sirvientes del hogar montaron una tropa doméstica. Sabía, o eso cuenta su hermano, desmontar ya desde joven ametralladoras. Su pasión por las armas, que le costó una denuncia por disparar con un rifle de pega a un hombre que revolvió en la casa de su hija, no disminuyó, y en su primera adolescencia él y el resto de hermanos Milligan jugueteaban a tirar con viejos mosquetes a toda la exótica fauna india.

Esa manía sería sustituida pronto por la musical, gracias al aprendizaje en su niñez del banjo: fue el inicio de su trayectoria como músico, que le convirtió en un poliinstrumentista admirado incluso por los Beatles. Por estos años, según su biógrafo Humprey Carpenter, se disfrazó de payaso para una pieza teatral doméstica y consideró, en su madurez, que “fue un bufón desde entonces”. El padre de Milligan, con fama de excéntrico en su juventud, amaba el teatro y recuerda Spike: “Por aquella época el ejército daba tiempo y espacio a esos espectáculos teatrales”. Aunque, a decir de Milligan, la relación de sus padres fue tormentosa -no soportaba “los gritos” en su madurez por ello- su mayor drama fue abandonar la colorida India británica por la gris Inglaterra: “Recuerdo dejar Rangún, tenía catorce años, y me paré en la cubierta del barco donde rompí en lágrimas. Ni mi padre, ni mi madre lo supieron: nadie lo supo. No lo dejé salir: lo guardé solo para mí”.

En 1933 la familia volvió al Reino Unido, a Inglaterra, donde Spike Milligan tuvo su primer trabajo como empleado en la biblioteca de una compañía industrial. Al llegar se unió a una banda, su primera en Inglaterra, llamada New Era Rhythm Boys. Parece que le echaron de la biblioteca y acabó de camionero en una empresa de dulces, donde reconoce “comerse todos los bombones de licor y acabar mal de la tripa”. Su destino estaba en el Music Hall, en auge en esos años de entreguerras que inmortalizó el filme Candilejas de Charles Chaplin, y compaginó varias bandas.




Sus biógrafos llegan a contar que su primera trompeta la hubo de robar, ya que no tuvo presupuesto para adquirirla. Luego de varios encargos infructuosos, el deber y el destino familiar cambiaron su vida alegre y despreocupada: en septiembre de 1939 Adolf Hitler invadía Polonia. Spike Milligan contribuiría a su caída, tal como ficcionalizaría en su famoso libro de memorias:“Tres de septiembre de 1939. Los últimos minutos de paz hacían tic tac en el reloj. Yo y mi padre estábamos viendo a mamá cavar nuestro propio refugio aéreo. -Ella es una mujer pequeñita-, dijo papá. -Y está empequeñeciendo todo el rato- añadí yo. Dos minutos después, un hombre llamado Chamberlain, que imitaba a un Primer Ministro, habló a través de las ondas. Dijo: -Desde las 11 en punto estamos en guerra con Alemania- (me encanta el plural) ”.

Canciones para una guerra

Los primeros meses de la guerra, “donde no parecía que estaban en una”, hicieron a Milligan artillero en Bexhill, en la costa sur inglesa. Se llevó allí su recién robada trompeta, dónde tocaba piezas como Stardust para los soldados, además de conocer a Harry Egdiington, con el que crearía un dúo de jazz. Las baterías obsoletas, el armamento de otra época y la comida lamentable del regimiento son también el recuerdo de Milligan en esos meses. En 1941, por fin, fue destinado a Turquía como parte de la campaña italiana de los aliados.

Chiste dibujado por Milligan sobre la Segunda Guerra Mundial

Tres años más tarde habría de pasar al frente más belicoso de todo el sur europeo: sus recuerdos en Monte Cassino, sueltos y apenas conclusivos, acabaron con él herido de gravedad en una pierna y diagnosticado con neurosis de guerra. Fue capaz aún con el recuerdo brutal de la batalla de inmortalizar su herida con su particular humor en sus memorias: “Hay gritos. No puedo acordarme de nada claramente. Poco después estaba a los pies de la montaña, cerca, hablando con Major Jenkins. Estaba llorando, no sabía el porqué, y él decía -Tapa esa herida- Dije -¿Qué herida?- Me habían dado en un lado de mi pierna derecha (…) Estaban poniendo un plástico pegajoso en la herida, mientras me decían que -es pequeña-. No me importa si es pequeña o grande, entonces ¿por qué lloro? (…) Me siento genial, qué habría en esas medicinas… eso es lo que quiero para mí, ¿quién quiere comida?”.

Incluso con esa herida no tuvo promoción en su rango de artillería acusando Milligan al Major Evan Jenkins “Jumbo” -un pseudónimo- por ello (“que le jodan” llega a decir en sus memorias). En convalecencia conoció a Harry Secombe, otro soldado cómico, el cual habría de ser importante en su posterior trayectoria burlesca.

Spike haciendo el tonto en plena guerra mundial

De este modo, pronto acabaría como músico y cómico profesional de la tropa. Estar libre en la Italia de posguerra resultaba, según su recuerdo, algo cercano al paraíso: “¡Era libertad! Vivía el momento. Si existía algún futuro, era la siguiente banda a formar. Adoraba estar ahí, tocar la trompeta, hacer música y que me preguntaran los oficiales “Milligan, esto… ¿puedes tocar esa u otra canción?”. Cantando, flirteando con las chicas. Ahora estaba en Italia con diez libras al mes, rango de oficial, tocando con un trío musical que pensaba habría de traernos fama y fortuna, además de una bailarina preciosa. Eso era Italia, el sol brillaba, no tenía responsabilidades fuera del espectáculo; libre de todo ¡Oh, la vida era estupenda! Un día todo esto terminará…”

Milligan en el Coliseo romano, al finalizar la guerra

El paraíso terminó para él con la guerra –El Show de Adolf Hitler lo llama- pero pudo permanecer hasta 1946 con el trío Bill Hall, donde a la vez que tocaban comenzaron a interpretar sketches pergeñados por Milligan. Inglaterra perdería un soldado; pero ganaría un cómico.

El trío Bill Hall, tocando en directo

Un golpe de estado en las ondas

En 1959 un joven director todavía desconocido, Ken Russell, grabó a Spike Milligan en una butaca una fría mañana. El monólogo es excelente, incluso para ser improvisado, y define su humor de este modo: “Mi comedia ha estado basada en la tragedia. Solo que la tragedia no es cómica hasta que ha ocurrido. Si estuvieras en la batalla de Trafalgar nadie vería correcto hacer un sketch sobre el Almirante Nelson, su ojo perdido y su brazo amputado por Lady Hamilton. Ahora, supongo, Nelson ha empezado a ser una figura a ridiculizar. Quiero decir, no puedes ir a ningún sitio de Londres sin que nadie alguien haga un chiste alegre sobre él…”

Los años cincuenta fueron la consagración de Milligan como humorista gracias a ese fenómeno social que fue el show de Los Goons en la radio de la BBC. El historiador Dominic Sandbrook considera este show como el “precursor” de toda la sátira británica posterior; llega a citar dos millones de oyentes en su apogeo y cree que detrás de su surrealismo se encontraban parodias constantes de perfiles ubicuos en la Inglaterra de la posguerra como el militar colonial o el aristócrata estirado.

El monologuista inglés Eddie Izzard recuerda oír los shows de pequeño en Abu Dabi (su padre trabajaba en British Petroleum), ya que en Radio Dubái emitían reposiciones en los años setenta. Esto da muestra de la influencia continua de ese humor de “asociación libre” que practicaban Spike Milligan y los suyos, llegando a nombrar Izzard al humorista de origen irlandés “el padrino de la comedia alternativa”.

Los Goons a inicios de los años 50: de izquierda a derecha, Harry Secombe, Michael Bentine, Spike Milligan y Peter Sellers

¿Quiénes eran el resto de Goons que ayudaban a Milligan en el Show? Uno ya se ha citado, Harry Secombe, con el que Milligan había empezado a realizar sus primeras colaboraciones en el teatro y la BBC. Pero el otro sería quizá el encuentro más importante en su vida, ya que resultó el actor perfecto para sus creaciones disparatadas: Peter Sellers. En 1949 Sellers y Milligan se conocieron en un show de Harry Secombe en el bar del Hackney Empire. A Milligan le pareció que Sellers se asemejaba a “un vendedor de seguros nervioso” y tenía pretensiones de dandi. Después de varias imitaciones de verdadero tino de Sellers en el camerino de Secombe, la amistad estaba dada.

Los Goon duraron casi diez años en la radio británica, llegando a las diez temporadas que educaron a una generación de británicos. Programa surreal, difícil en su traducción, tenía una forma libre construida en efectos sonoros y cierta sátira ligera. El talento de Sellers como actor cómico, capaz de mil y una voces, se adaptó como un guante de terciopelo a esa mano enloquecida de Spike Milligan como autor principal de los guiones. En las primeras temporadas también estaba al micrófono Michael Bentine, que hacía las veces de héroe. Un ejemplo al azar, una parodia de 1984 (5 de enero de 1955), comenzaba de este modo:

Greenslade: Este es el servicio doméstico de la BBC

Sellers: ¡El gran hermano te está mirando!

Eccless: Ooooh

(Sonido de gong)

Secombe: ¡Oyentes! ¡Estáis avisados! ¡Este programa no se debe escuchar! (risa maniaca)

Milligan: Arghh

Bluebottle: ¡Jejeje! ¡No me gusta este juego!

Greenslade: La BBC querría avisar a los padres: este programa no está hecho para los jovencitos, los ancianitos, la mediana edad, aquellos que se han ido, los que están de vuelta, perritos y el locutor John Snagge

(Sonido de gong)

Milligan: ¡Esta es la historia del año 1985!

(Gritos y lágrimas)

(Orquesta toca una canción de los años veinte)

Winston: Mi nombre es 846 Winston Seagoon. Soy un trabajador en el centro de noticias en la corporación del gran hermano, o como la conocéis, la BBC (Big Brother Corporation). En cada habitación hay una pantalla de televisión que nos da una serie de órdenes.

Gran Hermano: Atención gente del estado de Inglaterra. Gracias a la política de racionamiento y el libre mercado el precio del té ha bajado a 85 guineas cada cuarto. Y ahí están las buenas noticias para las amas de casa del estado; estos son los siguientes bienes que están ahora en las tiendas: pijamas con elefantes de plástico serrín, paracaídas de hormigón de segunda mano, floreros artificiales explosivos de lana, camisas de hombre sin cola que se prenden solas con un accesorio contra los truenos… ¡Hay suministros ilimitados en las tiendas!

Eccles: Oh, ¡qué bueno es vivir en 1985!”

Los protagonistas del programa de radio convertidos el tío, avanzando la década

Milligan inventó nuevos sonidos en cada show, entre ellos algo tan arcano como un sonido de tripa, forzando el departamento de producción de BBC Radio al límite. A pesar del éxito y reconocimiento, esa creatividad sin fin afectó la psique de Spike y tuvo en la temporada tres, 1952, varios episodios psicóticos. En uno de ellos, cuenta el biógrafo Carpenter, llegó a asaltar la casa de Peter Sellers con un cuchillo de pelar patatas, sin filo, convencido de que tenía que asesinarlo. Milligan juzgó culpable de esos episodios maniacos-depresivos a la presión de los productores.

(El último show de Los Goons que se realizó, en el año 1972. Una de las pocas interpretaciones grabadas con imágenes)

Con el triunfo progresivo de la televisión entre los británicos también sucederían los primeros trabajos en la pequeña pantalla de Milligan. Un estrellato frustrado, como veremos, eclipsado por el éxito casi inmediato de Peter Sellers como actor cómico tanto en televisión como en el cine (El quinteto de la muerte, Estoy bien, Jack y, sobre todas, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú).

La imagen, esa amante huidiza

El cómico de origen irlandés no tuvo jamás un éxito definitivo en la televisión, aunque sí fue una cara común en BBC o ITV. A finales de los cincuenta fue guionista y cómico en shows como The Idiot Weekly, Price 2d o su secuela A Show Called Fred. El primer programa imitaba un periódico victoriano, en el cual Peter Sellers, como editor, introducía las noticias como enlace a los sketch. Adelantado a su tiempo, comenzaría la relación fundamental de Los Goons con el director Richard Lester.

Un episodio de 1956 de A Show Called Fred, con Peter Sellers como actor de las alocadas ideas de Milligan

El trabajo en las 625 líneas de Milligan no llegó a dar fruto e incluso no resultó en un producto tan sugestivo como Los Telegoon, una adaptación del programa de radio realizada con muñecos en el año 1963. En cambio, la comedia satírica derivada del show teatral de Cambridge Beyond the fringe arrasó este inicio de década con múltiples formatos de éxito como That Was the Week That Was con David Frost o Not Only… But Also con Peter Cook y Dudley Moore. La sátira esta vez ganó al absurdo en la televisión británica, algo que ya intuía Milligan en una carta a varios escritores de la BBC en 1959: “Siempre me he visto a mí mismo como un escritor de comedia, pero a la hora de escribir nadie en el mundo lo hace… ¡excepto una firma en Australia donde voy este verano! Debería hacer algunos shows de televisión para la BBC. No he obtenido nada con los jefes, los cuales tienen la impresión de que soy difícil: una palabra que siempre utilizan cuando la gente no entiende lo que intentas hacer”

A finales de los sesenta e inicios de los setenta el público será más proclive al surrealismo, gracias a la psicodelia que emanaba la capital de Inglaterra. En 1968 The World of Beachcomber permitirá a Milligan jugar con el formato del programa de sketches, aunque antes de encontrar su tono final haría de pakistaní en la fallida y no poco racista Curry and Chips.

Spike Milligan y la falta de tacto racial en Curry and Chips

Esta última es una de las primeras polémicas datadas sobre estereotipos raciales en la pequeña pantalla y en gran parte fue culpa de la interpretación de un pakistaní de Milligan, no muy afinada: se disfrazó con una cara bronceada, en el estilo de los minstrel shows que hicieron furor en EE.UU. a inicios del siglo XX.

De mayor éxito y duración, aún bajo la sombra del fenómeno Monty Python, será su programa Q, realizado de 1969 a 1982. Esta emisión televisiva se tiene como inicio de la estructura de “hilo de pensamiento” en la comedia que haría célebre el show de televisión de los Python. Mark Lewisohn, en su fundamental libro sobre comedia británica, recuerda que el show “carece de sentido”, pero “es extraño y divertido” a la vez. Eso sí, juzga que una gran parte de este programa está repleto de estereotipos raciales que “han envejecido mal”. En ese sentido, sketches como el chiste europeo o “el primer cohete irlandés a la luna” pueden ser vistos ahora como crueles aunque surreales explotaciones de arquetipos culturales. La mayoría de temporadas del programa no han sobrevivido debido a la política de la BBC de reutilizar las cintas de grabación.

‘El primer cohete irlandés’, sátira de Irlanda que todavía resulta divertida ahora

Se debe reincidir en que fue Milligan con Q quién inventó la estructura del show de los Monty Python, siendo clave su capacidad de absurdo en los enlaces de sketches. Afirma John Cleese en sus memorias: “Unos cuantos días antes vi un nuevo show de comedia realizado por Spike Milligan llamado Q5. Estaba consternado: era brillante. Llamé a Terry Jones y respondió -Sí, acabo de verlo también-. -Pues pienso que es lo que debemos hacer ahora-. Jones respondió -Yo también-“.

Un ejemplo de las brillantes transiciones de Milligan: dando cuerda a la BBC antes de iniciar su programa

Los Monty Python, especialmente Michael Palin, eran fans declarados de Spike Milligan y llegaron sacar al cómico como viandante despistado en La vida de Brian (1980). Q, con sus limitaciones generacionales por culpa de sus chistes raciales, además de la falta de un tono similar a la comedia sutil de Cambridge en Milligan, no pudo fructificar del todo.

Milligan en Q, el absurdo sin final

A esto tampoco ayudó la relación tormentosa del cómico con la BBC, para cuyos ejecutivos nunca resultó “fiable”. Su último programa cómico en la televisión pública, datado en 1982, finalizaría una relación ambivalente; con mucho menos éxito que su paso por la literatura y el teatro.

Libros y libretos

No se puede considerar a Spike Milligan como un escritor profesional, pero sí hizo trabajos continuos de diversa calidad y con gran parte de su visión dadá intransferible. Su parodia del conflicto irlandés Mala pinta (Puckoon, 1963), que acaba de publicar Blackie Books es su mejor obra, según el lector constante que es el cómico Stephen Fry. Sátira sobre la partición de una villa irlandesa, basada en la polémica división de 1924-1925, Milligan ficcionaliza a un vago irlandés llamado Dan Milligan más preocupado por desperezarse que por la política.

Tráiler la película de Puckoon, libro sátira de Milligan sobre la partición irlandesa que ahora ve la luz aquí gracias a Blackie Books

Su juego entre realidad y los personajes, la ruptura constante de la cuarta pared, convierten la novela en un trabajo memorable:

“Dan Milligan enrolló sus pantalones por encima de las rodillas revelando lo que parecían ser dos negocios delgados blancos y peludos dentro del departamento de piernas. Él las ojeó con poca satisfacción. Luego se examinarlas habló alto:

-¡Dios santo! ¿Qué son ezas? ¿eh?- repitió enfadado.

-Piernas.

-¿Piernaz? ¿Piernaz? ¿Esas piernaz?

-Son tuyas.

-¿Mías? ¿Y quién erez tú?

-El autor.

-¿Autor? ¿Autor? ¿Escribizte esas piernas?

-Sí.

-Bien, no me guztan. No me guztan na. Podía haber escrito mejores piernaz yo. ¿Ezcribiste tus propias piernaz?

-No.

Sus libros de memorias, publicados desde 1971 a 1986, presentan una guerra de francachela, fuera por completo de cualquier épica, y que apuesta por el costumbrismo con toques surreales. Biografía tontuela de un ejército cutre, en la cual habla siempre de que el equipo del Reino Unido en la Segunda Guerra ;undial está “desfasado”, en ocasiones se le escapa la melancolía como en el título de su quinto volumen: ¿Dónde se fueron todas las balas?

La portada del primer libro de memorias de Spike Milligan Adolf Hitler, mi parte en su caída (1971)

Realizó, además, libros para niños desde 1968 y que con estilo cercano a Lewis Carroll estaban repletos de poesía absurda y juegos de palabras surreales. De menor éxito, mucho más ramplones, serán sus interpretaciones de la Biblia, La isla del tesoro o Robin Hood. Una bibliografía amplia, que finalizó con las memorias y epistolarios publicados luego de su fallecimiento.

El poema para niños On the Ning Nang Nong, absurdo y feliz

El paso por el teatro será mucho más polémico, casi siempre de secundario cómico, aunque tuvo un gran éxito como dramaturgo con su obra post-apocalíptica The Bedsitting Room del año 1962. En esta presenta Londres luego de una guerra nuclear en el cual la radiación ha mutado a la gente en loros, camas plegables o armarios.

Milligan y sus hombres convertidos en camas.

Mucho más polémica será su interpretación en el Oblomov de Ivan Goncharov, pieza decimonónica en la cual un aristócrata no quiere salir de la cama. Era un papel dramático que Milligan no podía, no estaba en su naturaleza, interpretar con seriedad y lo improvisó llevando a cabo una adaptación que resultó un éxito de taquilla. El actor Andre Morell, conocido para el aficionado de género como el Dr. Quatermass, consideró que Milligan era “un genio” ya que no había nadie capaz de “improvisar” a ese nivel.

Tardío reconocimiento

En el año 1994, en los efímeros premios que otorgaron los cómicos británicos, Spike Milligan recibió un telegrama de “felicitación” del Príncipe Carlos, gran fanático de Los Goons. Milligan, siempre sin filtros, respondió con “ah, ese bastardo pequeñito y arrastrado”. Si bien la respuesta llegó a los noticieros, el príncipe era amigo del cómico desde hacía décadas y llegó a nombrarle caballero del Imperio Británico en el año 2000. Fue un tardío reconocimiento, insular solo, ya que el humorista no pudo jamás obtener el éxito internacional de Peter Sellers, John Cleese o Dudley Moore.

Milligan metiendo la pata con ingenio y llamando “bastardo” al Príncipe Carlos

Realizó, eso sí, al menos un corto memorable junto a Richard Lester y Peter Sellers que aprovechaba las posibilidades visuales del medio llamado The Running Jumping & Standing Still Film. Clásico olvidado del año 1959, una adaptación del lenguaje del tebeo al cine, fue clave para que los Beatles eligieran a Dick Lester para dirigir Qué noche la de aquel día del año 1964. Esta pequeña obra junto a sus cameos en Los demonios de Ken Russell (1971) o Los tres mosqueteros de Lester (1973) resultarían sus mayores éxito en el cine.

El muy imitado sketch del golpe de The Running Jumping & Standing Still Film

Hubo de vivir, así, de la publicidad, sus efímeros programas en la BBC y alguna aparición en los circuitos televisivos. Entre estas últimas destaca sobremanera la vez que fue invitado al programa de Los Muppets, en el año 1979: su comedia alocada fue perfecta para un show basado en muñecos de felpa, algo que su contemporáneo satírico Peter Cook jamás podría hacer al mismo nivel.

El “comediante enloquecido inglés” en un noticiero del programa de los Muppets: obra maestra de la comedia surreal

Sus últimos años de vida, frágil de salud mental y física, los pasó retirado en su casa de Sussex, donde solía recibir visitas de Paul McCartney, vecino cercano. Sellers murió en 1980, su gran amigo Harry Secombe en el 2001 y él hubo de hacerlo a los 83 años el 27 de febrero de 2002. En su tumba en el cementerio de Saint Thomas, en Winchelsea, hay una inscripción en gaélico que resumen bien su trayectoria, personalidad y humor:

Te dije que estaba mal”.

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