Star Trek 50 aniversario – 7 motivos por los que ‘La Nueva Generación’ es la mejor ‘Star Trek’

“El espacio… la última frontera…”. Con estas palabras cargadas de sabiduría (y un par de imágenes del cosmos) nos daba la bienvenida Patrick Stewart a un nuevo viaje en la reluciente Enterprise. Sí, Star Trek volvía de entre los muertos, renacida en forma de La nueva Generación (1987-1994), con todo lo que ella significaría: los Borg, Data, viajes espacio temporales, trajes ajustados, el té favorito de Jean Luc Picard… La mejor serie Trek de la historia, por si hace falta decirlo más claro.

En 1994 se emitía Todas las cosas buenas... (S7E26) último (y espectacular) episodio de la serie. Tras siete temporadas (el doble que la serie original), la Enterprise terminaba su rumbo por la televisión. Aprovechando el cincuenta aniversario de la primera Star Trek, hemos desempolvado nuestros DVDs de la saga galáctica que marcó la ciencia-ficción de los primeros noventa, y enumeramos algunas de las razones de por qué La Nueva Generación es única, irrepetible… y la mejor Star Trek de la historia.

1. La peor Federación de Star Trek

Una breve introducción: La Nueva Generación se desarrolla bajo el empeño de Gene Roddenbery, artífice de la serie original, como reformulación para una nueva (sic) generación de espectadores. Los planes pasaban por iniciar la nueva serie un siglo después de las aventuras originales de Kirk y Spock, en un futuro lejano y progresista donde, de acuerdo con la visión de Roddenbery, cualquier tipo de conflicto racial entre civilizaciones sería inexistente. Qué diablos, por no existir conflictos ni siquiera sería necesaria la Enterprise: todos los protagonistas viajarían usando el famoso teletransporte y mantendrían discusiones en una mesa redonda donde tratarían temas trascendentales sobre el universo y el ser humano.

El guionista Rick Berman escuchó todos estos (fascinantes) consejos y asintió innumerables veces a las reuniones de producción, quedándose con algunos de esos comentarios, como la inclusión de un Klingon en el puente de mando (el Señor Worf), por ejemplo. Sin embargo, conforme empezó a tomar más responsabilidades como productor, el joven Berman empezó a cambiar el quizás no muy dinámico” tono planteado por Roddenbery. Para Rick, La Nueva Generación no podía mostrar una Federación utópica, progresista e ideal. No: la nueva serie debería plantear problemas políticos, injusticias sociales y personajes con moralidades ambiguas. Que tras la muerte de Roddenbery Rick Berman trajera a la plantilla de escritores a Michael Piller y Ronald Moore -quien años después reformularía con gran acierto otra serie, BattleStar Galactica (2003-2009)- da bastantes pistas de por dónde quería llevar La Nueva Generación: La Federación es nuestro mundo. Y nuestro mundo apesta.

La mención al olor no es casual, por cierto. Durante las primeras temporadas, el bueno de Gene Roddenbery se había empeñado en que todos los miembros de la Federación llevaran trajes de una pieza fabricados con spandex dos tallas por debajo de sus medidas. El problema del spandex, prodigio textil que Roddenbery consideraba el gusano de seda del futuro, era que los olores que generaba no se podían eliminar del todo aunque los trajes se lavaran cientos y cientos de veces, lo que ocasiona un ambiente cargado en el set. Tras la tercera temporada, Rick Berman consiguió que se cambiaran los trajes a un modelo de dos piezas, mucho más ligero y transpirable. La tripulación del Enterprise, principalmente, lo agradeció mucho…

2. El mejor capitán de cualquier Enterprise

Patrick Stewart, el hombre que jamás vio la serie original de Star Trek. Al contrario que el James T. Kirk de la tripulación original, treintañero, visceral e instintivo, Jean Luc Picard representaba el hombre maduro, reflexivo, justo lo que el bueno de Gene Roddenbery quería (en la primera reunión que tuvieron le sugirió que tomara nota de las novelas de aventuras militares como las de Patrick O´Brian)

Firme defensor de los derechos humanos, aficionado a Shakespeare, Stewart se involucró tanto con la serie que censuraba la idea de que el capitán de la Enterprise tuviera una pecera en su camarote. “Si somos tan avanzados, no deberíamos de mantener prisioneros a los pobres animales”, llegó a decir. Amante del té Earl Grey y de la música, lo cierto es que Patrick Stewart lo dio todo como capitán y como actor, llevándose multitud de nominaciones por su trabajo. Su escalofriante actuación como prisionero de guerra en Cadena de mando (S6E10) es digna de elogio, pero sobre todo, lo es su interpretación de Locutus el Borg, lo que dejó tocado y traumatizado a nuestro capitán favorito para el resto de la serie. Y no es para menos, porque…

3. Toda resistencia es futil

Si por algo será recordada La Nueva Generación será por crear este enemigo imbatible de la Federación. Inspirados en la raza de los Insectores de El juego de Ender (1985) y un imposible cruce estético y teórico casi salido de la mente alucinada de William Gibson, los Borg son presentados como una raza del más remoto punto del universo, una especie que ha eliminado el concepto de individualidad y cuyo único concepto es asimilar mundos a través de la tecnología. Los Borg no razonan, sólo se hacen más fuertes conforme asimilan sistemas. Los Borg son la representación del terror en Star Trek, vaya.

En Lo mejor de dos mundos (S3E26) el capitán Picard es asimilado por ellos, dando paso a uno de los mejores cliffhangers de todo el universo Trek, cuyas consecuencias (dramáticas) crearían la mejor película Star Trek: Primer Contacto (1996). Recuerden: la resistencia es fútil. Precisamente en esta película aparecía…

4. La Holocubierta

La Holocubierta consiste en una sala disponible en el Enterprise donde se pueden cargar información virtual que se percibe como si fuera real. Concebida como un lugar de entrenamiento para los cadetes de la Flota, en las expertas manos de los nuevos escritores traídos por Berman, la Holocubierta dio lugar a espectaculares muñecas rusas, personajes de ficción que cobraban conciencia de la realidad (¡ese profesor Moriarty que descubre que quiere destruir el Enterprise!¡Con razón, por supuesto!) o la holodependecia, es decir, el uso no controlado de la Holocubierta que lleva a la adicción ya la paranoia. Por cierto, un fan de la Holocubierta era…

5. Data, el androide

Igualar el carisma de Spock era difícil, pero Bret Spiner consiguió crear el mejor androide de todo el universo Trek. En La medida del hombre (S2E09) se cuestiona dicha individualidad y una pérfida Federación sugiere que toda nave (o todo hombre) debería de disponer de un androide para su uso personal: un ser capaz de programar distancias, cálculos matemáticos y salvar la Enterprise cuando lo demás falle. El camino del inocente Data en busca de qué hace humanos a los humanos alcanzará su umbral en Descent (S6E26), uno de los episodios más oscuros (de ahí el título) de Star Trek: la primera emoción que sentiría Data será placer al matar a un Borg… Aunque no será la única en toda la serie, por supuesto.

6. La Nueva Generación es una gran serie de ciencia-ficción

Viajes al pasado, bucles provocados por alteraciones espacio-temporales… Quizás La Nueva Generación no innovó mucho en esto pero, qué diablos, Todas las cosas buenas..., incluye una paradoja a tres bandas (pasado, presente, futuro) provocada por una estrella que ya quisiera Christopher Nolan para su Interstellar (2014). Sí, sí, Doctor Who no le anda a la zaga en esos términos, pero La Nueva Generación tiene algunos episodios de una ciencia-ficción diferente, creíble y estimulante (sin contar con explosiones ni batallitas espaciales)

Quizás el capítulo Darmork (S5E02) sea el mejor ejemplo de ello: Picard se queda aislado en un planeta con un extraterrestre que habla un lenguaje… metafórico, incompatible con el traductor universal, que casi se diría sacado del Empotrados de Ian Watson (1973). Aunque sin duda, tampoco podemos olvidar que una de las cosas que hacía grande a esta serie es que…

7. La Enterprise era una civilización en el espacio

Literalmente. La Enterprise de La Nueva Generación era una nave de exploración de mundos y galaxias que llevaba a bordo multitud de familias, colegios, hospitales, todo un buen número de ciudadanos que convivían juntos mientras viajaba por el universo. Quizás sí es cierto que La nueva Generación es una serie utópica, al fin y al cabo. Futuras series del universo Trek no llegaron nunca a abrazar tan bien esa idea, aunque quizás ahora que la prometedora Discovery está a punto de despegar haya esperanza de, quién sabe, volver a creer. “El destino favorece a los locos, a los niños y las naves llamadas Enterprise”, se oyó decir una vez en la serie. Hasta donde nadie ha llegado jamás, vaya.

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