‘Star Wars’: Así debería haberse construido la Estrella de la Muerte, según la NASA

El fallo más desastroso de la historia del Imperio Galáctico tenía una fácil solución, según uno de los ingenieros jefes de la agencia espacial: bastaría con haber respondido "sí" a la pregunta "¿Es un planetoide?".

Billones de créditos derrochados. Las vidas de decenas de miles de soldados de asalto y personal de vuelo (por no hablar de los trabajadores autónomos) tiradas a la basura. Una pieza única de la ingeniería galáctica puesta a demoler planetas a lo loco. Y todo para que un garrulo con un caza Ala-X y unas cuantas pamplinas místicas en la cabeza te rompa el juguete de un solo disparo. Sí: la historia de la Estrella de la Muerte (de la primera… y de la segunda) queda como una de las más lamentables de la historia de Star Wars, en general, y del Imperio Galáctico en particular, sólo por debajo de la paliza que los Ewoks le dieron a sus tropas en Endor. Y, como entre colegas hay que ayudarse, un alto responsable de la NASA ha señalado una sencilla manera con la cual Palpatine, Darth Vader y sus muchachos podrían haberse ahorrado el sofocón.

En concreto ha sido el ingeniero Brian Murhead, jefe del laboratorio de propulsiones de la agencia espacial estadounidense, quien ha estudiado el problema en un vídeo para Wired. Un warsie de mucho cuidado, este científico afirma que la mejor manera de construir una estación espacial militar del tamaño de un planetoide es… construirla en un auténtico planetoide. Aprovechar un cuerpo celeste ya existente, explica el científico, no sólo convertirá el terrorífico engendro en un aparato más resistente, sino también más económico: «Te proveerá de los metales que necesitas para la construcción, de agua… todos los componentes que necesitas para crear una Estrella de la Muerte para tu familia».

De hecho, explica Murhead, la NASA anda ahora empeñada en un proyecto para tomar asteroides de paso por la Tierra y fijarlos en órbita en torno a la luna, lo cual permitirá analizarlos con calma y sin prisas. Esperemos que las intenciones del experimento no vayan a más. Si no, tendríamos que hablar de profundas turbaciones en la Fuerza, con millones de almas que gritan de horror y callan súbitamente. Y, dado el know how del que hace gala el ingeniero, aquí no cabría acabar con el tema mediante una gran batalla espacial.

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