Suecadas anime: cuando el amor llega en forma de parodia

En la era Youtube, el audiovisual ha ido mutando lentamente hasta ir copando diferentes formatos audiovisuales de los que conocíamos antes. O, en algunos casos, dando una preponderancia especial a los antiguos que no la tenían. Tal vez el caso más evidente sean las suecadas, las adaptaciones caseras de obras comerciales, de las que hablamos a cuenta de Lethal Soul, un colectivo de Youtube que hacen parodias de openings de anime.

Las suecadas, las adaptaciones caseras de películas comerciales —y aunque su nombre proceda de una película tan reciente como Rebobine, por favor, de 2008— son algo tan antiguo como el propio medio. Medio que se nos ha presentado desde sus conocimientos como el único capaz de captar lo real, lo inmediato, aquel capaz de imitar la vida de forma relativamente simple: sólo necesitamos poner una cámara delante de un tren o de gente saliendo de misa a las doce para tener una película. Tal vez primitiva, pero película. De ahí que donde la literatura o la pintura requieren de cierta técnica para poder plasmar la misma escena, la cámara sólo necesita ser abandonada delante del objeto que queremos plasmar: no requiere de nuestra intervención activa. Es evidente que el arte fílmico es algo mucho más complejo que todo eso, que sobrepasa ampliamente su labor imitativa, de ahí que hayamos hablado en todo momento de película, de registro audiovisual, no de cine, de arte. Ni la suecada pretende ser arte ni competir con la obra que la inspira, sino que es siempre un gesto de amor: personas que se sienten tan interpeladas por determinadas obras que, de algún modo, necesitan parodiarlas.

Lethal Soul son ejemplo de ellos. Aunque bien es cierto que generan contenido de toda clase, desde resúmenes hasta tertulias sobre series, sus vídeos más populares son las parodias de openings de anime. Sin apenas presupuesto, sin intentar replicar la versión original de forma exacta —lo cual además se hace imposible desde el mismo momento que los modelos son de animación, por tanto más allá de las leyes de la física—, resuelven sus vídeos con ingenio para lograr parodias desconcertantes, pero también humorísticas. Para pensar en el auge de la suecada, en Canino hemos elegido nuestras cinco parodias favoritas de Lethal Soul.

Kancolle.

https://www.youtube.com/watch?v=_0_zv9yHxt8

Tal vez la de Kancolle sea sino la mejor, si la más idiosincrática de cuantas parodias han hecho. Ya no es sólo que una serie cuya premisa se resume en «chicas poseídas por los espíritus de barcos históricos japoneses que combaten contra una flota de barcos alienígenas en un futuro próximo» sea lisérgica sin necesidad de nada más, sino que además logran puntos de auténtico genio en su tratamiento. Obviando los efectos especiales caseros o el situar toda la acción en el salón de casa de uno de ellos, con el propio opening de fondo en la televisión, solventar todos los problemas de atrezzo supone coger las cosas que tienen por casa, cartón y esparadrapo. Y si sólo son tres y en una escena aparece un cuarto personaje, coger un peluche de Papa Noel que también sirve para re-interpretar los planos cerrados más abstractos, imposibles de imitar en formato live action. Porque cuando hay ingenio, sobra el presupuesto.

One-Punch Man.

Tan poco presupuesto necesitan que a veces con empezar con un POV, varios cortes y un corte de pelo bastante radical es suficiente para meternos en situación. Ese es el caso de la parodia del anime de la temporada, de One-Punch Man. Todo lo demás es abrazar al máximo el minimalismo del cual ya hacía gala el webcómic original. Si en tu plano dimensional no existen los monstruos, pones amigos corriendo hacia ti —en algunos casos, sin camiseta, además de con una máscara en forma de estrella—; si tienes que pegar muchos puñetazos y destruir una montaña, pones un plano fijo de una columna y añades horribles efectos de llamas superpuestos; si tienes que saltar cientos de metros, con ir trotando moviendo mucho los brazos la cosa va bien: la necesidad puede más que todo el presupuesto del mundo. A veces todo lo que hace falta es un mono amarillo, una sabana, unos guantes de fregar rojos y raparse la cabeza.

Love Live.

https://www.youtube.com/watch?v=sc9pUDVumi0

A nadie sorprenderá si decimos que el proyecto multimedia más popular de los últimos años en Japón trata sobre chicas adolescentes cantando y bailando himnos j-pop en trajes exiguos. Tampoco que en ese plan multimedia caben varias iteraciones en formato anime. Con la parodia de Love Live en Lethal Soul llevaron la economía de medios hasta el máximo: un parque, cinco miembros, tener que hacer una coreografía como si se trataran de un grupo de jovencitas japonesas en un escenario de Akihabara. Y da resultado. Tal vez sea su actitud kawaii, tal vez que esta vez dejan que canten las chicas y no versionan también la canción, pero la cuestión es que funciona.

Parasyte.

Hasta aquí depender de la imitación no resultaba demasiado problemático: todo lo que hubiera requerido de presupuesto se podía omitir o simular, sin necesidad de intentar solventarlo con medidas más drásticas. ¿Qué ocurre entonces con el OP de Parasyte donde, además de cierta cantidad de acción, aparecen manos con rostros humanoide y transformaciones? Que la edición de fotos también ayuda en las suecadas. Plagado de efectos especiales dignos de alguien experto en el uso de MS Paint y con la versión de la canción principal más infames de cuantas han perpetuado, el resultado es tan desconcertante y cacofónico como, admitámoslo, efectista es el trabajo original. De ahí que la parodia también sirva, en ocasiones, para resaltar lo absurdo o fácil del original: eternos planos secuencia de gente mirando al infinito nunca ha sido buena idea para empezar nada.

Nichijou.

Hemos dejado lo mejor para el final. Partiendo de que Nichijou es lo más parecido que existe a un anime dirigido por Edgar Wright —humor visual con fuertes dosis de surrealismo, a veces permitiéndose fugas impertinentes hacia el drama—, el resultado no podía ser otro que el esperado: cambia tan rápido de plano, hacen gestos tan absurdos y exagerados, que todo es tan inteligible como humorístico. Incluso convirtiendo un arma de asalto en una caña de bambú o una cabra (que sirve de montura para un aristócrata) en una persona. Y lo que en otros sería una señal de vagancia, convertir lo que son seis objetos diferentes en el original en la repetición de una botella de agua en la parodia, en Lethal Soul es un ejemplo de creatividad. Aprovechar la necesidad para crear un running gag propio.

Toda parodia es en último término un intento de homenajear la obra original, pero todo homenaje debe funcionar por sí mismo incluso ante la desaparición del objeto parodiado. Ese es el valor inherente en las buenas suecadas: parte de su gracia reside en que remiten a una obra anterior, pero que no dependen de ella. Que son válidas por sí mismas. De ahí que los grandes estudios hayan confundido suecada con nostalgia, haciendo parodias de sus sagas más queridas que sólo funcionan en tanto señalan hacia ellas. Y, para eso, mejor seguimos sin salir de Youtube.

 

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