Tesla sabe lo que hiciste con su coche: qué supone la caja negra de los nuevos automóviles

El hecho de que un coche pueda enviar a tiempo real y de forma automática datos de navegación e incidencias va a cambiar mucho la forma como nos movemos con los automóviles. Te las resumimos para que sepas a qué atenerte antes de pisar a fondo.

Hace un par de días saltaba la noticia cual rana en una parrilla: un señor culpaba a su Tesla Model X de acelerarse solo y estamparse contra la pared de una tienda. Muchos pensaron que Skynet se había manifestado en la centralita de ese vehículo satánico, pero la verdad es, a la vez, más prosaica y bastante más significativa. Hay muchos coches, cada vez más, que almacenan datos de navegación en cajas negras, como si de aviones se tratase, para analizar dicha información en caso de accidente. Eso ya de por sí es relevante, pero es que encima los vehículos de Tesla la envían en tiempo real a la sede «a través de Internet» (imagino que querrá decir que usa la red móvil, como cualquier teléfono cuando no está conectado a un módem, pero no he podido encontrar información fiable al respecto).

Esto cambia completamente muchas cosas. Vamos a listarlas, si les parece.

Se acabaron los pleitos

¿Saben esos vídeos de dashcams rusos, en los que se ven cosas rarísimas como un Hind volando a quince metros del suelo, un tractor con una rueda de bici o un caballo suelto por la ciudad? Esos vídeos existen porque las aseguradoras consiguieron que se admitieran como prueba en juicios sobre atropellos. En Rusia, al parecer, los atropellos simulados (como un señor que se arroja sobre un coche parado en un semáforo en rojo) alcanzan niveles epidémicos y la única solución es colocar esas cámaras y demostrar mediante las grabaciones que el atropello no había sido tal, sino una (bastante idiota) manera de ganarse la vida. Con esto igual. Si los datos de navegación pueden demostrar que un señor aceleró a conciencia el coche mientras éste estaba encarado hacia la pared de una tienda, y que no fue el coche el que quiso acabar con su dueño, estos pleitos van a durar menos que un caramelo a la puerta de un colegio.

Necesitamos una autoridad verificadora

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No tenemos motivos para dudar de Tesla, pero no cabe duda que es parte interesada en este caso. Tiene la capacidad de modificar los logs de navegación y, por tanto, manipular pruebas para su propio beneficio. Estos casos necesitan que alguien no involucrado audite todo el proceso: creación del software, instalación en el vehículo, sistema de streaming, almacenamiento y manipulación, si la hay, de la información. Es la única forma de estar seguros de que Tesla no ha modificado nada. Tal y como hay peritos especializados que testifican en un juicio, y organizaciones y empresas que se dedican a verificar la neutralidad de un proceso, si estas cosas se van a aceptar en un juicio se necesita seguir unos pasos.

Redoblar la seguridad de los vehículos

¿Debería ese coche haber acelerado, aunque se lo pidiera su dueño, habida cuenta de que tenía delante una pared? En Tesla son más que capaces de saber si un coche tiene delante un obstáculo (Google Maps, cámaras, sensores de proximidad en el frontal, etc) y en este caso sólo era una pared. ¿Y si hubiera sido un niño? ¿O un barranco? La respuesta es fácil: no debería haber acelerado si suponía un peligro para el vehículo, el conductor o, si se da la eventualidad, terceras personas. Pero eso ya es adentrarnos en peligrosos terrenos como leyes de la robótica aplicada a la automoción y, lo que es más importante, arrebatar al piloto el control de su vehículo. Y en ese caso tienes que estar muy seguro de lo que haces. Un coche que le dice al conductor «trae que no sabes» debe saber mejor que éste lo que tiene que hacer. ¿Ha avanzado Tesla (o cualquier otro fabricante) lo suficiente en software como para asegurar que en cualquier caso su coche tomará mejores decisiones que el conductor? Este es, desde luego, el eterno debate. El de si una máquina acertará siempre tomando decisiones a partir de inputs o si se necesita el pensamiento creativo de un conductor. Suponiendo que el conductor no quiera atropellar a alguien a propósito o arrojarse por un barranco, claro, que eso complica aún más las cosas.

Este pequeño incidente, que se salda con un conductor rojo de vergüenza y una empresa demostrando que con ellos tonterías pocas, en realidad no es tan pequeño y abre una puerta a un futuro incierto y lleno de posibilidades. Es necesario responder a estas preguntas (y a más todavía) porque el juego ha cambiado. En un mundo donde el fabricante sabe qué estás haciendo con su coche en cada momento las reglas de toda la vida ya no se aplican. Y algunas nuevas, que jamás pensamos que se iban a aplicar, han aparecido en escena.

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