‘Tetris’ y ‘Los Simpson’ en modo clásico: cuando la música pop se transforma en fugas barrocas

Para el común de los mortales, para los millones de personas que no han cogido un instrumento desde la flauta Hohner en las clases de Música del colegio, una fuga -en cuanto a técnica compositiva- es una de esas cosas complicadas y aburridas que componía gente que aparece en cuadros llevando pelucones y que, como decía James Rhodes, "tienen pinta de necesitar echar un polvo desesperadamente".

La música, no se engañen, requiere un esfuerzo tanto para interpretarla como para entenderla más allá de la reacción visceral que provoca al ser escuchada, que es una manera perfectamente legítima de responder a ella, por supuesto, y una de tantas formas de apreciarla. Pero esto es como todo; incluso aprender a atarse los cordones de los zapatos cuando eres pequeño requiere un esfuerzo intelectual y les aseguro que el que exige el ir más allá en la apreciación de la música tampoco es que sea muy superior. En CANINO, fieles a nuestra vocación de instruir deleitando, les traemos un artículo que concilia conocimiento musical con entretenimiento de masas. «¡Cómo!», les oigo exclamar. «¿Acaso es eso posible?» No sólo es posible sino que vamos a hacerlo. Así de arrojados y audaces somos cuando nos ponemos flamencos.

En primer lugar hemos de definir un par de conceptos previos. Uno de ellos es el tema. Un tema, o sujeto, se define como una melodía reconocible. Piensen en un riff como el de Enter Sandman de Metallica y entenderán lo que es un tema. Digamos que es un conjunto de notas que forman una melodía que el oyente puede identificar como una unidad. El otro concepto es el de voz. Esto es más sencillo de explicar: una voz es una línea melódica interpretada por instrumentos o por voces (valga la redundancia) que comparten tonalidad. Imaginen un coro con sus bajos, sus sopranos, sus tenores y toda la pesca. Cada uno de los grupos vocales tiene un rango determinado, es muy posible que tengan líneas diferentes en una misma pieza y el oyente las puede identificar separadamente. Como ejemplo, sirva el Confutatis del Requiem de Mozart, en el que cada voz va por libre, armonizando y creando polifonía con el resto de voces. Y estos son todos los conceptos previos necesarios para meternos en harina. Ahora viene lo bueno: qué es una fuga.

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Esto es el manuscrito de una fuga. Créanme, es más sencillo de lo que parece

Conste que no voy a entrar en tecnicismos ni en las reglas que definen cómo debe ser compuesta una fuga porque no es el objeto de este artículo convertirse en un texto académico. De hecho, si lo fuera sería redundante: ahí fuera hay libros enteros dedicados al arte de la fuga y, en fin, toda una carrera en el conservatorio para, entre otras cosas, explicarlo pormenorizadamente. Esta explicación es para legos.

Si tienen trece minutos libres, este vídeo lo explica con bastante minuciosidad. Si sólo quieren leer un párrafo y ver tres minutos de vídeo, vamos allá: una fuga es un conjunto de voces que repiten variaciones sobre uno o varios temas. Todas las fugas empiezan igual, con un tema interpretado por una voz. Al terminar aparece otra voz que, mientras la primera repite el tema de nuevo, lo toma y lo reinterpreta alternando notas con la anterior y modificándolo ligeramente. Y luego una tercera voz. Tal vez una cuarta. Cada una de las voces altera sutilmente el tema principal cada vez que lo repite, de manera que no se limitan a iterar la misma melodía en tonos y tiempos diferentes sino que van evolucionando el tema hasta el final. Veámoslo más claramente con un ejemplo en vídeo:

Incidentalmente, por esto es por lo que Mozart llamaba a Bach el gran maestro de la armonía. Bach fue seguramente (y sin el seguramente también) el músico más grande que jamás haya hollado este valle de lágrimas, un auténtico gigante entre meros mortales a quien nadie, jamás, será capaz de alcanzar y que llevó a la Música, con mayúsculas, hasta un lugar al que nadie puede llegar. Pero eso es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión.

Sé lo que se están preguntando: ¿cómo puede una persona interpretar más de dos voces, si sólo tiene dos manos? Bueno, depende. Una pieza para órgano, como la del vídeo de aquí arriba, se interpreta con las manos y los pies, con lo que ya tenemos cuatro voces. Y en cuanto a instrumentos que se tocan exclusivamente con las manos, si el cacharro en cuestión permite polifonía (como un piano, por ejemplo) se pueden interpretar dos voces con una mano si las notas están dentro del rango de los dedos y al compositor no se le ha ido mucho la pinza. Por ejemplo, la ciclópea Tocata y Fuga en Re menor de Bach tiene transcripción para piano; el original se toca en órgano, con manos y pies (fíjense en el plano del minuto 4), pero es posible tocarla sólo con las manos. Y sí, es tan jodido como suena lo de tocar varias voces con sólo dos manos, créanme. A veces es casi como partir tu cerebro en tres o cuatro trozos y que cada uno funcione de manera independiente para manejar una cantidad de dedos limitada y a repartir con el resto de trozos de cerebro.

¿A qué viene todo esto? ¿Nos hemos vuelto unos pijos en esta web y ahora sólo escuchamos música anterior a que EEUU se constituyese como nación? Bueno, podría muy bien ser el caso porque aquí somos muy de esas cosas, pero en realidad la razón de ser de este artículo es hablarles de gente que, oscilando entre la locura y la genialidad, ha tomado canciones y piezas musicales actuales, incluso del pop más mainstream, y las ha reinterpretado en forma de fugas. Lo que oyen. He aquí algunas de las más significativas:

ANGRY BIRDS: El mastodonte de Rovio, el juego que ha batido todos los records habidos y por haber en cuanto a cifras brutas, tenía como tema principal la inconfundible melodía compuesta por Ari Pulkkinen (busquen la banda sonora de los Trine, también compuesta por él, y disfruten). Ahora, ese tema se convierte en una fuga de la mano de Jonathan Mui.

 

TETRIS: Otro clasicazo. El juego creado por Alexei Pajitnov contaba en su versión de Game Boy con una versión, conocida como Type A, de Korobeiniki, una canción popular rusa. Pese a no ser la primera vez que se escuchaba esa melodía en un tetris (versiones anteriores para Mac ya la tenían), sin duda la popularidad del cacharro de Nintendo contribuyó definitivamente a la popularización de la tonada.

 

NOKIA TUNE: El archiconocido tono de llamada por defecto de todos los Nokia de principios de siglo (y finales del anterior) era una adaptación de un pasaje del Gran Vals de Francisco Tárrega, un guitarrista clásico y compositor que, incidentalmente, nació a diez kilómetros de mi casa.

 

BAD ROMANCE: Ni siquiera Lady Gaga se libra de que un señor coja uno de sus temas más conocidos, Bad Romance, y lo convierta en una obra barroca.

 

THE SIMPSONS: El a estas horas inmortal main theme de la no menos inmortal serie de animación, compuesto originalmente por Danny Elfman, es también susceptible de “fuguizarse”.

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