The Malware Museum: Cuando programar virus era un arte

Antes de los keyloggers, de las falsas amenazas de la Policía Nacional y de otras artimañas para quedarse con tu dinero, la creación de un virus informático era un trabajo que se hacía por amor al arte de programar (y al de fastidiar las vidas ajenas, también). Ahora, un rincón de The Internet Archive ofrece versiones 'desinfectadas' de estos programas, que puedes disfrutar con la ayuda de un emulador online.

Ahora, es un aburrimiento apoyado en las ansias de dinero fácil y (dicen) en la delincuencia organizada: ante esos keyloggers empeñados en quedarse con tus contraseñas, esas presuntas pantallas con el emblema de la Policía Nacional y demás bichejos dispuestos a cobijarse en los rincones menos santos de tu disco duro, lo único de lo que entran ganas es de sacar el antivirus lo antes posible. En parte, para evitar que tu cuenta corriente migre con rumbo a una IP de Ucrania, pero, sobre todo, por el hastío que provocan semejantes productos, tan rutinarios como faltos de imaginación. Máxime cuando uno recuerda aquella época en la que internet apenas apuntaba entre el público, en la que uno pugnaba por sacarle el máximo partido a su modesto 286 y en la que programar un virus informático no respondía al afán de lucro, sino al impulso creativo y las ganas de fastidiarle la vida al prójimo por amor al arte. ¿Habrá una web dedicada a homenajear a esos artistas anónimos que nos obligaron a formatear discos duros y a perder partidas guardadas al Battle Isle? La respuesta: sí, la hay, y su nombre es The Malware Museum.

Según leemos en The Vergeeste museo de las puñetitas codificadas primigenias es obra de Mikko Hermanni Hyppönen, experto en seguridad informática (y, por ello, con todos los números para ser un antiguo hacker) que ha subido las joyas de su colección a The Internet Archive a fin de conservarlas para la posteridad. Gracias a sus esfuerzos podemos observar versiones inocuas de criaturas como coffshop.com, que paralizaba el ordenador de turno con la imagen de una hoja de marihuana y la frase «Legalize cannabis», hymn.com (dispuesto a atronar nuestro beeper con el himno de la Unión Soviética), el colorista lsd.com y demás engendros, ejecutados desde nuestro navegador en el emulador DOSBox y sin peligro alguno para el usuario. Los más valientes pueden descargarse las reliquias en versiones ‘desinfectadas’ que prometen no perjudicar nuestros datos. ¿Alguien se atreve?

A continuación, te mostramos algunas de las piezas exhibidas en el museo del malware. Tranquilos, que no muerden…




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