[Todos a una] Superhéroes de chufla

En realidad, podría decirse que los únicos capaces de tomarse los superhéroes en serio... son los lectores de superhéroes. La épica del tío con careta, altruista, invencible, dispuesto a sacrificarlo todo por el bien común es, reconozcámoslo, campo abonado para la parodia, la puesta en solfa o el puro y duro cachondeo.

El estreno de Deadpool y su espectacular e inesperado éxito de taquilla en Estados Unidos nos dan la oportunidad perfecta para traer al estrado a todos los héroes y superhéroes humorísticos con los que nos hemos cruzado alguna vez. Musculitos descerebrados, deslenguados antihéroes, ridículos bicharracos de fantasía… estos son nuestros superhéroes de chichinabo predilectos. Con sus razones.

https://www.youtube.com/watch?v=eZxtn1uYExo

El Gran Saiyaman. El tomo 36 de Dragon Ball (1993) tiene algunos de los giros más locos, más sorprendentes, que llegó a instigar Akira Toriyama. En ese sentido, llega a realizar una parodia de Ultraman (1966) y todo el género tokusatsu con geipermanes saltarines (Super Sentai -1975- y sus adaptaciones occidentales vía Saban: Power Rangers y VR Troopers, 1993 – 1994). ¿Qué personaje utilizó? El adolescente Gohan, metido en una doble identidad a lo Superman en su paso por la secundaria y primera juventud. Este curioso cambio de registro, con ecos a Johnny y sus amigos (1987), presentaba escenas descacharrantes en las cuales nuestro intelectual favorito de Dragon Ball llevaba el casco de una moto y hacía poses de victoria que avergonzaría a las propias fuerzas especiales de Freezer. Toriyama siguió experimentando con clones de Ultraman también en historias cortas como Cashman (1990) o el reciente Jaco (2013). Julio Tovar.

 

supergrupo

El supergrupo (1979). Superhéroes patrios era lo que tenían en la cabeza el dibujante Jan y el guionista Francisco Pérez Navarro, de ahí el que acometieran en 1979 la creación de un grupo de elementos muy especial y al que llamaron El Supergrupo. Este equuipo tan peculiar resultaba ser toda una parodia de alineaciones tan conocidas como los 4 fantásticos, Vengadores, la Patrulla X o los Defensores. Los personajes que lo formaban eran tronchantes, desde el trasunto de Superman en la piel de Superlópez hasta una mezcla del Capitán América y el caballero del antifaz y que respondía al patriótico nombre de Capitán Hispania; Bruto (una Cosa como otra cualquiera) está formado por ladrillos y se tapaba con un pañal gigante y Latas era un acercamiento muy divertido (se deshacía en mil piezas en cada combate) al ya conocido Iron Man; la sola idea de utilizar como armas todo tipo de accesorios que se pueden encontrar en una peluquería era una ocurrencia tan demencial como potencialmente divertida encarnada en el pellejo de La Chica Increíble, y hasta el Doctor Extraño tenía su reverso humorístico en El Mago. Con esta miscelánea de personajes el resultado era inevitable: no se ponían de acuerdo ni en el lema a utilizar para reunirse, ni para elegir a un jefe ni, por supuesto, a la hora de coordinarse para luchar; siempre acababan, de una manera u otra peleándose entre ellos y haciendo preguntarse al villano de turno si, al final, la cosa iba con él. Lo que está claro es que sus estrambóticas aventuras te arrancaban más de una sana carcajada. Mariano Hortal.

 

Los amigos de la justicia. El laboratorio de Dexter (1995) siempre fue algo más que una simple serie de animación. De hecho, a veces parecía ser un verdadero laboratorio de formatos y lenguajes al servicio de la experimentación y búsqueda de novedades de los mejores creativos de Cartoon Network. Insertados en la corriente narrativa de los capítulos de la serie, uno se podía sorprender un día viendo cómo un personaje secundario o practicamente nuevo cobraba protagonismo y robaba minutos protagonizando sus propios spin-off seriados. El Mayor Glory, por ejemplo, era el héroe favorito de Dexter y para nosotros tan sólo un juguete. Hasta que un día lo descubrías, sin previo aviso, protagonizando su propio spin-off: Los amigos de la justicia. Una genial parodia de dos mundos tan distantes como la sitcom americana de finales de los noventa y el mundo de los superhéroes mundialmente famosos. En ella, tres superhéroes compartían piso intentando adecuar los retos de la vida diaria con su poder desmedido. Así, el ego y la hipervelocidad del Mayor Glory (parodia del Capitán América), la guitarra con poderes de Val-Hallen (una genial fusión entre Thor y Eddie Van Halen) y la superfuerza de El Inquebrantable Crunk (obvia parodia de Hulk) se las veían con enemigos a los que nunca habrían imaginado enfrentar: las tribulaciones de una vida normal, corriente y (no tan) anodina. Un genial experimento de las formas clásicas de la comedia de situación (risas enlatadas inclusive) y las de las adaptaciones superheroicas que por aquél entonces se realizaban para la pequeña pantalla. Francesc Miró.

 

Superagente 86. En plena Guerra Fría, la serie Superagente 86 (1965 -1970) vino a reírse de las películas de espías y de paso a tomarse el tema con algo de humor y levedad justo cuando se había pasado la peor crisis, la de Bahía de Cochinos. Superagente 86 es un agente torpón, cutre, que parece inspirado en Mortadelo y Filemón y con una tecnología punta a su alcance que incluye teléfonos camuflados en los zapatos y un cono del silencio  que convertía cualquier cosa que se diga en un secreto a voces. Ahora resulta naïf ver a Don Adams atravesando los pasillos del búnker de CONTROL, pero el éxito de Maxwell Smart sin duda tiene mucho que ver con esa torpeza innata de demostraría cualquier mortal que se dedicara al espionaje y que está a años luz de la sofistifación, el lujo y los éxitos de su coetáneo James BondCarolina Velasco.

 

Hit-girl. La antiheroína de Kick-Ass (2008 el primer cómic, 2010 la primera película) representa en cierto modo lo opuesto a Deadpool: un personaje mortalmente serio en un universo desquiciado. Es el contrapunto con su alter ego, el peso de las montañas de casquillos que la lastran para sociabilizar como una chica normal de su edad (o para hacerle creer, pobra, que existe algo como eso), lo que la saca de una cinta de John Woo y la mete en una de John Hughes, y de rebote en esta lista. Sirva como botón el maravilloso vídeo que acompaña a este texto, extraído de Kick-Ass 2 (2013), con Mindy tratando de encajar a golpes ―y a ritmo de Danko Jones― en la jungla de pompones. Sirva también el propio texto para reclamar un montaje de las dos películas en el que solo se incluyan las escenas de Hit-Girl, y si acaso alguna de Carrie (2013). ―Andrés Abel.

 

Super Ñoño. Muchos le atribuyen a Christopher Nolan el ser de los primeros en representar a los superhéroes de una manera realista en la pantalla pero, evidentemente, eso no es verdad. Muchos años antes (concretamente nueve) de que El caballero oscuro (2008) nos sorprendiera con su afonía, los chicos de La hora chanante (1999- 2006) nos presentaban a Super Ñoño, un superhéroe (tiene super en el nombre, que es lo que cuenta), con apariencia de angelote rubio, que se pasa el día calentito en la cama evitando la acción. Entre sus superpoderes encontramos la habilidad de crear “lucecitas blancas” si se aprieta mucho los ojos y escuchar “psicofonías” si se tapa y se destapa los oídos. A Super Ñoño se le mete el traje por le culo y le salen granitos con la lycra; es como tú, es como yo. Si no te identificas es porque no quieres. Marta Trivi

 

https://www.youtube.com/watch?v=k5UVK5rBYXI

El Chapulín Colorado. Creación de Roberto Gómez Bolaño (mejor conocido como Chespirito), muchos tal vez recuerden mejor a su Chavo del Ocho, que acompañó a tantas familias durante la hora de la comida con su emisión en Canal Sur. El Chapulín era un superhéroe diferente: bajito, asustadizo, rematadamente torpe y sin poderes, armado con artefactos absurdos como “la cigarra paralizadora” o “el chipote chillón” , pero siempre dispuesto a ayudar a las personas en apuros. Quizás demasiado dispuesto. A veces confundía a los criminales con los inocentes, a veces se acobardaba y trataba de huir; el Chapulín era un defensor inusual del bien y el orden, pero defensor al fin y al cabo. Además, encarnaba una curiosa filosofía, que nos expone así su creador: “El heroísmo no consiste en no tener miedo, sino en superarlo. Batman, Superman… aquéllos no pueden tener miedo, son todopoderosos. El Chapulín se muere de miedo, es torpe, débil, tonto… pero consiente esas deficiencias y se enfrenta al problema. Y a veces pierde. Los héroes pierden muchas veces.” Lewis of Peter

 

Invisible Boy. El mundo de los superhéroes tiene su propia división profesional y sus propias ligas menores. Los Vengadores, La Liga de la Justicia o los Los Siete de The Boys son equipos de primera división. Cada mundo superheroico está repleto de grupos que tienen menos prestigio pero, salvo la excepción del de Ennis, todos tienen algo de glamour. Sin embargo, si tu vecindario está siendo atacado por una raza alienígena preferirías caer en sus garras que llamar a los Mystery Men, quienes se acercan más a los superhéroes de Los Caballeros de la Mesa del Comedor que a un grupo de héroes profesionales. La creación de Bob Burden en Flaming Carrot Comics (1984-2006), fue llevada al cine en 1999 en Mystery Men con algunas modificaciones en su plantilla original. Invisible Boy fue una de las creaciones exclusivas de la gran pantalla. Hacerse invisible es un gran poder pero… ¿hacerse invisible cuando nadie te mira? Si le sumamos la necesidad de estar desnudo (el presupuesto no alcanza para trajes de tecnología punta que respondan a sus poderes) tenemos el pack completo. ¿Sabéis qué es lo peor de este poder? Que funciona. Carlos G. Gurpegui

 

supergoof

Super Goofy. En 1965, el inseparable compañero de Mickey se sumó a la moda superheroica de la época y se convirtió en un personaje por el que siento una desmesurada simpatía, debida a tres motivos. La primera es intrínseca a Goofy, más allá de su nueva faceta heroica, ya que en un universo donde los perros son perros, como bien demuestra Pluto… ¿qué coño es Goofy? La respuesta a tamaña cuestión la dio el Doctor Repronto hace ya tiempo. La segunda cuestión es su uniforme, un pijama rojo, bien, vale, pero… ¡tiene pelos! ¡Un pijama con pelos! Por alguna razón eso me desconcertaba y, al mismo tiempo, lo veía como un elemento visual hermoso. Creo que los pelos del pijama han sido heredados por alguna parodia underground de los superhéroes, pero el primero fue Goofy. Y tercero, el origen de su poder: unos cacahuetes que crecen en su jardín. Al tomarse una dosis, Goofy se convierte en Super Goofy y pasa a formar parte del antiguo vínculo que une la droga con el superpoder. Porque los superhéroes se drogan, supongo que eso ya lo sabéis todos, ¿no?. Daniel Ausente.

 

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Supercolegas. A este paso, me voy a convertir en el pesado que no para de añorar la Liga de la Justicia (1987-2012) de Keith Giffen y J. M. DeMatteis, pero son una fuente inagotable de buenas historias y mucha coña a costa del género superheroico. Si durante su etapa regular tuvieron que hacer malabarismos para combinar decisiones editoriales con tramas a medio y largo plazo, en la miniserie Antes conocidos como la Liga de la Justicia (2003) y su secuela, No puedo creer que no sean la Liga de la Justicia (2004), tuvieron libertad total para mostrar a un grupo de seres con superpoderes, e ineptos con habilidades fuera de lo común, como lo que a priori son: un esperpento,  fuente inagotable de conflictos entre lo épico y lo patético. Así, Maxwell Lord, antes de volverse malvado, decide reunir a sus viejos amigos la Liga de la Justicia Internacional para fundar los Supercolegas, superhéroes para la gente del barrio. Lo que no espera Lord es que sus compañeros se apunten porque no tienen nada mejor que hacer, y que sean ellos los que ocasionen la mitad de los problemas: la otra fuente de conflicto es un universo emperrado en ponerles a prueba, ya sea su talento o su paciencia. Los superhéroes tienen superpoderes, supervillanos y, como disfrutamos en estos cómics, supertorpeza. Que el BWA HA HA (o MUA JA JA) no pare nunca. Adrián Álvarez.

 

Guido

Guido Carosella, “Fortachón”. Con Peter David no hay lugar para el debate: o lo amas o lo amas mucho. Su trabajo en Factor-X es de esos que, al margen de las ventas, aportan otro tipo de valor a los cómics de mutantes y expanden los límites de lo superheroico de cara a los lectores. David saca oro de personajes no ya secundarios o terciarios, sino inútiles en manos de otros guionistas: el mejor ejemplo es la reinvención del soso Jamie Madrox en un verdadero hombre múltiple con problemas que se multiplican, pero entre sus logros también consta saber gestionar a una Loba Venenosa en estado de celo, a un Rictor sin poderes, la buena suerte de Longshot o a algo tan vago como Layla y su “yo es que sé cosas”. En este contexto hay que entender la transición de Guido Carosella de ex guardaespaldas de la cantante Lila Cheney a Fortachón, que es el nombre que él mismo escogió en rueda de prensa. Al fin y al cabo, ese es su papel en el grupo: grandes músculos y la gran boca de un crío indiscreto listo para avergonzar a sus padres. Y es un gustazo ver cómo artistas como Larry Stroman lo han llevado hasta el límite físico, hacia la parodia (su silueta siempre me ha recordado a los bulldogs de los dibujos de la Warner: hiperdesarrollados de frente, pero con unas patitas traseras ridículas) y también hacia el sufrimiento. Mis tres momentos favoritos del personaje: 1) Aquella escena de Shattershot en la cocina en que ni Guido (ni nadie con superpoderes) es capaz de abrir un bote de mayonesa light. 2) El homenaje que hace al Capitán Spiff de Calvin y Hobbes en Fortachón renacido; y 3) sus chistes a costa a costa de Gladiator (2000) y la homosexualidad de Estrella Rota. Jesús Rocamora.

 

the pro

The Pro (2002). Imagina que SuperGirl aterriza en Magaluf y que sus padres adoptivos no consiguen darle una educación mínima. Imagina que los superhéroes existen y que tienen más vicios y defectos que Charlie Sheen. Si nunca has leído nada del personaje de Garth Ennis a lo mejor ya es tarde. Imagina que no tienes una familia que mantener, que aún vives tirado en tu palacete de soltero fumando porros y brindando a las paredes con cerveza del DIA. Puede que esa fuera la mejor forma de disfrutar de las desgracias, lechazos (no lo explicaré) y patadas en las partes bajas que te parten por la mitad que Ennis idea para que Amanda Conner trace unos dibujos a medio camino entre el realismo y la parodia de MAD. Como no podía ser de otro modo, Jimmy Palmioti ayuda a que su colega no se corte un pelo y evita poner ningún tipo de freno a una de las historias más guarras, barriobajeras y, en el fondo, realistas, del papá de Predicador. Puede que con Deadpool (2016) haya salido bien (de hecho ha salido genial), pero La Profesional no verá nunca la luz del proyector. ¿Alguien tiene el teléfono del James Gunn de 2006?

 

Condorman (1981). Hubo una época difusa del cine de espías en el que el concepto de agente secreto al estilo James Bond se perdía entre viñetas. Los superagentes se transformaban en héroes de cómic hasta tal punto que los dibujos de los productos Marvel y DC inspiraban atuendos, trajes, artilugios y armas especiales. Ese híbrido de cómic y agente secreto comulgó de maravilla en Italia, particularmente en los sesenta, con personajes de fumetti como Diabolik, Kriminal o Satanik. Condorman es una versión Disney de aquellos tebeos y películas; una mirada paródica a aquel cine de euroespías rodada en el viejo continente y villano ruso de turno, pero con un ojo puesto en el éxito de las adaptaciones de Superman. Woody, un dibujante de cómics que quiere convertirse en su propia creación a base de gadgets (en plan Bruce Wayne), se ve envuelto en una trama de espionaje de la CIA. Condorman funciona por una parte como una especie de precedente lejano de Kick-Ass (2010), aunque uno menos obvio que la también paródica Finalmente héroe (1980), y por otra como una maravillosa e idiota película para críos donde las torpes soluciones visuales y el dudoso ingenio de los gags desaparecen en puro sentido de la maravilla, sólo apto para quienes no han nolanizado a su niño interior. Jorge Loser

 

Meteor Man (1993). Nunca es tarde para realizar una imitación de Superman (1978). Eso es lo que debió pensar el cómico Robert Townsend en los noventa a la hora de dirigir, escribir e interpretar este trasunto nada disimulado y en clave afroamericana de la película de Richard Donner. Meteor Man a ratos funciona como un spoof, y presenta a un superhéroe cutre salchichero con un traje acolchado comprado en el todo a cien. Townsend interpreta a un profesor que adquiere superpoderes tras ser embestido por un meteorito, unas nuevas habilidades que le servirán para luchar contra una banda de mafiosos negros teñidos de rubio. Karate, Bill Cosby haciendo de vagabundo, efectos -que, la verdad, no han envejecido muy bien- de la ILM, y cameos de Cypress Hill, Sinbad y el fallecido Luther Vandross, hacen de este exploit un delirio de aires trash entrañable. Get meteorized! Xavi Sánchez Pons

 

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La Invencible Chica Ardilla. ¿Una broma? Pues sí: el guionista Will Murray quería lanzarle un guiño a una ex aficionada a los superhéroes y a las criaturitas del Señor, mientras que Steve Ditko (quien, pese a todo, guardaba algo de sentido del humor en su objetivista cabezota) tenía ganas de hacerle la peineta a esa Marvel de la que se había desvinculado hacía muchos años. En 1992, cuando el tebeo de superhéroes atravesaba uno de sus peores momentos, esa interacción tan improbable dio a luz a una heroína que ahora figura entre los personajes más queridos de la editorial, y que demuestra dos cosas. La primera, que cuando Marvel se ríe de sí misma obtiene sus mejores resultados. Y, la segunda, que ni el Doctor Muerte, ni Galactus, ni el mismísimo Thanos pueden resistirse a una horda de roedores esciuromorfos royéndoles las partes nobles. Yago García

 

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Harley Quinn. Más conocida como villana, la antes Doctora Harleen Frances Quinzel tiene serie de cómic dedicada a sus delirios desde 2013; una cabecera propia que, se podría especular, pervive en el mercado por la inminente película sobre El Escuadrón Suicida, con Margot Robbie en el papel de Harley Quinn o, incluso, por su filón como muñeca de acción para decorar la estantería. Todo prejuicios. Amanda Conner y Jimmy Palmiotti han logrado algo parecido a lo que ya consiguieron hacer en su momento con Power Girl: emancipar a la protagonista por medio de un humor cafre, ruptura de la cuarta pared, giros inesperados e interesantes hermanaciones con otros personajes de DC. De estas últimas asociaciones improbables, algunos dirían que imposibles, con Power Girl y, más recientemente, con Wonder Woman, Ms. Quinzel ha extraído la apasionante idea de dedicarse a hacer el Bien. Eso sí, a su manera. Así, descubrimos que Harley fue víctima de acoso en el colegio, situación que solucionó emulando a Diana de Themyscira lazo en mano a la hora del recreo. Desde entonces, Harley Quinn ha ido haciéndose con mucho del merchandising de la amazona y ha conformado un altar obsesivo y entrañable que muestra por primera vez en las páginas de su Little Black Book, serie todavía por estrenar a este lado del Atlántico, pero que recomendamos desde ya. Elisa McCausland

 

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Groonan el Vagabundo. Groo es un guerrero muy hábil con su espada pero con el cerebro de un mosquito.  Ambas cosas combinadas lo transforman en un peligro público que deambula de una ciudad a otra propiciando todo tipo de desgracias que, al final, acaban con el propio Groo dudando de sí mismo y preguntándose  “¿habré errado?”.  Vaya donde vaya, la mala suerte le persigue. Por eso no hay nadie que quiera estar con él. Bueno, sí… Solo Rufferto, su perro. El único ser vivo que le supera en estupidez. Es más, le adora y está convencido de que su amo es toda una eminencia. Mientras, el resto de personajes lo rehúye: su hermana Groella, el Sabio y su perro (Taranto), el Bardo y Arcadio. Este último, un guapo guerrero de mandíbula prominente que es justo lo opuesto a lo que Groo representa. Debo reconocer que soy fan de Groo y que leyendo sus historias me he reído lo indecible. Lo más curioso es que parodian, justamente, las aventuras de un personaje que no me gusta: Conan. Roser Messa

 

Crimson Bolt. Mientras que Woody Allen se sacaba de la manga a Marshall McLuhan para poner en su sitio a un pesado en la cola del cine, Crimson Bolt utiliza en Super (2010) un hostiazo en la cabeza con una llave de fontanero. Así de contundente es este superheroe sin poderes creado por James Gunn, un empleaducho que después de ver que su mujer se marcha con un rufián cree ser designado por la gracia divina para borrar el mal del mundo. Al grito de “¡A callar, crimen!” Crimsom Bolt propinará grifazos por doquier a delincuentes, pederastas e inocentes por igual, todo en pos de su misión divina. En su camino reclutará como sidekick a una malhablada vendedora de cómics (una maravillosa Ellen Page) con la que seguirá sembrando el terror en las calles y con la que protagonizará una de las escenas de sexo no consensuado más divertidas e incómodas de la historia del cine (¡chúpate eso, Gaspar Noe!). Hiperviolenta, grotesca, descacharrante, Super es la demostración del teorema de imposibilidad del superhéroe: un metahumano, de existir, sería como el ser humano defectuoso y emocionalmente tullido que se esconde detrás de la máscara de Crimson Bolt. Santi Pagés

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6 comentarios

  1. FuzzyLogic dice:

    Vaaaale. Ya sale Garth Ennis en The Pro, pero Sección 8 tiene al superhéroe más memorable de la historia: Bueno Excelente, que vence al mal con el poder de la perversión.
    .
    http://4thletter.net/wp-content/uploads//thcipbueno.jpg
    .
    Ahí es nada.

  2. Carlos dice:

    Te dejas a Bicycle Repair Man!

  3. juliano dice:

    Resulta un poco chocante que no se mencione, sin ir más lejos, a los personajes de Tomorrow Stories de Alan Moore. En realidad, en la obra de Moore debe de haber miles de superparodias y homenajes irónicos. Será verdad que el mito de que si crees que Ennis es un genio estás obligado a aborrecer al peludo de Northampton.

  4. PasabaPorAqui dice:

    Al ver el título me pregunté si incluirían Empowered, de Adam Warren. Aunque su argumento pueda parecer claramente cómico, y ciertamente tiene algunos momentos realmente tronchantes, bien es cierto que probablemente la desdichada protagonista (Empowered) sea probablemente uno de los superheroes que más respeto y reconocimiento merece por su capacidad de sacrificio y soportar las burlas no solo de sus compañeros, de sus supervillanos e incluso también de aquellos a los que tiene que salvar.

  5. Andrés dice:

    El Gran Héroe Americano, cómo no.

  6. hola dice:

    El Gran Héroe Americano

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