[Todos a una] Videoclips magníficos para canciones horribles

A todos nos ha pasado: ver un videoclip una y otra vez, obsesivamente, porque su cascada de imágenes hipnóticas nos encanta... pero hacerlo con el mute puesto, porque ha sido diseñado para acompañar a una canción horrenda. O simplemente mediocre, y que no hace justicia a tan sugestivo videoclip.

Como veréis en nuestra selección, nadie se salva. De Michael Jackson a Rihanna, hasta los más grandes han picado: horrores sonoros para videoclips excepcionales. Una nueva selección de CANINO que, bueno, quién sabe. Quizás haya que completarla en un futuro con un Videoclips horrorosos para canciones excepcionales, ¿no?

ANDRÉS ABEL: Bitch Better Have My Money (Rihanna, 2015). El equipo de realizadores franceses Megaforce entregó su enésima sobrada (a ellos les deben Is Tropical los formidables vídeos de The Greeks y Dancing Anymore) para un tema repetitivo e incapaz de sostenerse por sí mismo, que de hecho casi funciona mejor como musiquilla para versiones ad hoc del juego de la serpiente que tratando de imponerse a las imágenes que narran su historia (por cierto, basada en hechos reales). Humor y violencia marca de la casa junto a avistamientos de pezones con reparto de lujo, o viceversa, engrandeciendo poco más que un jingle.

DANIEL AUSENTE: Madonna – Bedtime story (2006). A Madonna le dio por imitar a Björk, glups, y marcarse un videoclip que, más allá de aciertos e ideas, quizá no luzca suficiente los millones invertidos.

MARIANO HORTAL: Come into my world (Kylie Minogue, 2002). Kylie Minogue tuvo uno de sus álbumes más exitosos con Fever (2001), plagado de canciones bailables que establecieron varias de esos clásicos discotequeros que no paran de resurgir con el paso del tiempo, como Can’t Get You Out of My Head o, en menor medida, In your eyes; era tal su éxito que cualquier canción que lanzaba contaba con los mejores directores para hacer vídeos memorables. Tal es el caso de esta canción que, sin ser nada del otro jueves (sobre todo comparada con las anteriores) tenía un vídeo subyugador dirigido por Michael Gondry (creador de joyas del mismo calibre para Björk como Isobel Bachelorette); probad a ver este plano secuencia de cuatro minutos en el que se van sumando dobles de Kylie sin buscar las diferencias, la evolución de los personajes secundarios y de las acciones que se van sucediendo en la calle ambientada en Francia; una colosal propuesta para una canción del montón.

ALBERTO MUT: I don’t like the drugs (but the drugs like me) (Marilyn Manson, 1999). Conste que el Mechanical Animals (1999) es el disco que más me gusta de este tío, por delante incluso (insisto: gusto personal) del Antichrist Superstar (1996), pero en esta canción tropezó a base de bien. Coros gospel que no pegan ni con cola, unos arreglos entre el glam y el soul que no acaban de cuajar… un desastre. El vídeo es, en cambio, un despliegue de influencias que van desde el american gothic hasta el surrealismo pasando por el realismo mágico y la crítica audiovisual feroz. Manson aparece con su versión más femenina, una mezcla de señorona de clase media-alta y estrella de cine en decadencia, que comienza crucificado en su icónica (en aquella gira) cruz de televisores y acaba en una clínica de desintoxicación rodeado de sus bandmates, que hacen de yonkis arrastraos. El vídeo no escatima en imaginería: desde los policías sin cabeza hasta los perritos de ricachona, pasando por la mutilación médica de Manson y hasta una mujer embarazada de una televisión. Todo en este vídeo es lo que la música no llega a ser.

JESÚS ROCAMORA: I Want You Back (Mel B feat. Missy Elliott, 2000) Buscar tu lugar en el mundo del espectáculo, al margen de la boy band/girl band que te dio de mamar, tiene que ser muy jodido. Michael Jackson y Justin Timberlake fueron supervivientes y excepciones a la regla. Robbie Williams tiró de George Michael y de Kiss hasta llegar a la conclusión de que lo suyo era el público indieGeri Halliwell recurrió al público marica y luego… del nuevo al público marica. Y Mel B hizo lo propio con la audiencia negra y sofisticada de ese R&B que anunciaba el nuevo milenio, aprovechando la llamada de teléfono de Missy Elliott y el videoclip de Hype Williams, el realizador que mejor ha capturado la estética y anhelos de los años noventa. Todo en I Want You Back se desarrolla como era de esperar, entre sombreros de cowboy, la obsesión por el ciberespacio de la era pre-milenio, con paradas puntuales en el rollo amazona del siglo XXI y las coreografías heredadas de Jacko y Daft Punk. Pero no deja de ser un baño en croma para una canción de lo más mediocre. Y lo que vino solo pudo ir a peor para la Spice chunga: una versión del Word Up de Cameo, con algunos de los efectos 3D más cutres nunca vistos en un videoclip, y una carrera artística de la que a estas alturas nadie se acuerda.

ELENA ROSILLO: Anaconda (Niki Minak, 2014). Venga, va, ¿de verdad tengo que ser yo, la nueva, la pequeñaja, la que diga esto? He esperado a que todos mis compañeros caninos vertiesen sus opiniones, esperanzada pensando que alguno pondría a parir a la Minaj antes. Pero, viendo que se me echa el tiempo encima, no me va a quedar más remedio que decirlo: pese a que el tema fue reivindicado por algunos medios feministas como una oda a la liberación de la mujer (¿»dejé que me la metiera porque vendía cocaína» es un alegato feminista?) a través de la reivindicación de la dominación de su propio cuerpo (¿operarse el trasero para tenerlo más estrujable es empoderamiento?), lo cierto es que la pseudo-versión del tema Baby Got Back de Sir Mix-A-Lot es… cuestionable cuanto menos. Eso sí, las visiones oníricas proporcionadas por Colin Tilley de un coco sudando leche y los gluteos de la Minaj y sus acólitas temblando cual flan Danone, no deja indiferente. Y ya está, ya me he quedado bien a gusto.

KIKO VEGA: Ghosts (Michael Jackson, 1997) La verdad es que cuando los jefes propusieron el tema del nuevo Todos a una, lo primero que se me vino a la cabeza fue el rey del pop. MJ siempre estará ligado a presupuestos desorbitados, coreografías extraordinarias y, de vez en cuando, cineastas de renombre que mueven la cámara. Este caso es especial, porque si cualquier persona ajena al cine mira la filmografía como director de Stan Winston, verá que las únicas pelis que rodó fueron Pacto de Sangre (1988) y Gnomo Cop (1990) (esta última, probablemente una de las favoritas del difunto Jacko). El caso es que a donde deben mirar los profanos antes de sacar conclusiones es a sus trabajos como encargado de maquillajes y efectos especiales, porque estamos ante la leyenda que se encargó de Aliens (1986), Terminator 2 (1990) o Parque Jurásico (1993). La lista es interminable. Ghosts ya pilló a Jackson como rey sin corona a finales de los noventa. El artista había perdido la magia y la opinión pública ejercía una presión constante, así que parecía un buen momento para revivir el éxito del inolvidable Thriller de John Landis, de 1983, pero ni Winston es Landis ni Jackson tenía la misma capacidad de componer hits que tuvo durante el tiempo que estuvo en el regazo de Quincy Jones. Que Mick Garris también anduviera detrás del guión no podía ayudar demasiado, y esto último lo digo con todo el cariño del mundo. El resultado es una monstruosidad de cuarenta minutos (récord Guinness 2002) hermosa, sí, pero que terminaría empachando incluso si la canción no fuera una mierda.

CAROLINA VELASCO: Hello (Adele, 2015). Hello es empalagosa hasta decir basta, pero el videoclip es excepcional. Xavier Dolan nos sumerge de pleno en la nostalgia sin recursos ñoños: muebles cubiertos con sábanas que cogen polvo, ventanas sucias que sirven de hogar a insectos, teléfonos viejunos (que Adele no apareciera con un smartphone se convirtió en lo más comentado, haciendo de #flipphone trending topic, pero poder consultar las actualizaciones de Facebook le habría quitado credibilidad). El videoclip ha sido tal éxito, que hasta David Attenborough ha prestado su voz para presentar el vídeo. Lo dicho, un clasico.

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