‘Tres anuncios en las afueras’ – Las carreteras secundarias de América

Con Tres anuncios en las afueras Martin McDonagh ha logrado lo imposible: traer a la realidad lo que en otras manos sería un brillante y metaficcional artefacto posmoderno y que aquí fluye con toda la vida del río Missouri. Una mezcla de tonos y géneros distintos (drama, comedia, thriller, western…) que esconde sus costuras. Tres anuncios… es todo lo que viene después de Fargo.

Because, deep down, you’re a decent man. I know you don’t think I think that, but I do, Dipshit. I do think you’re too angry, though,..

Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Missouri… Hay que decir el título de la última película de Martin McDonagh completo porque, honestamente, ¿a quién le importa dónde esté Ebbing?  Ebbing no existe (Google dixit), pero remite claramente al imaginario y a la realidad del Medio Oeste.




Allí, en tres vallas publicitarias de una carretera secundaria que ya nadie usa, coloca Mildred Hayes sus tres anuncios: “Violada mientras moría” / ¿Por qué no hay detenciones? / ¿Cómo es posible, comisario Willoughby?”. Han pasado meses desde el asesinato y violación de su hija Angela y Mildred exige justicia, o venganza, probablemente para Mildred no haya demasiada diferencia. El comisario Willoughby está muriendo de un cáncer terminal y Mildred quiere presionarlo para resolver el caso antes de que sea tarde aunque eso la enfrente con su comunidad. “¿Están demasiado ocupados torturando a negros?”, pregunta Mildred.

Desde que construyeron la autopista ya nadie usaba esa carretera, un resto de cuando la vida aun paraba en los pequeños pueblos. Hablamos de antes de que el Medio Oeste votara a Donald Trump, tal vez entre la América profunda de Flannery O’Connor y los años del western crepuscular. En cualquier caso antes de Fargo, porque Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri es todo lo que viene después.

Los tres anuncios resitúan así un espacio olvidado. El escenario de un crimen ficticio, el caso Angela Hayes; de una comunidad a la que tantas veces hemos condenado con facilidad (“white trash”); y de un imaginario atravesado por la música folk, una melodía recurrente escapada de un spaguetti western y tipos duros. El mismo imaginario que sustituye la política por la ética individual (y de ahí el sentimiento trágico del western) y donde los hombres eran “hombres” y el individuo, frente al Estado, su propio amo, impartiendo justicia a su manera; el núcleo mítico del liberalismo, vamos.

Pero aquí la protagonista es una mujer más dura que una bota vieja e interpretada por Frances McDormand. Los tiempos han cambiado, y llevado a la realidad como suele hacer Martin McDonagh (Perdidos en Brujas, Siete psicópatas), este imaginario deriva en el racismo, la homofobia, la violencia policial y el desastre de Irak. Aunque las cosas con McDonagh nunca son tan fáciles: junto al imaginario persiste la realidad, junto al arquetipo la humanidad, el drama violento y la comedia se entremezclan sin hacer de contrapuntos, las expectativas son frustradas y redefinidas constantemente y el espectador vive en una montaña rusa de empatía y rechazo hacia los personajes.

Y es que los personajes de McDonagh no son tipos duros, actúan como tipos duros. Pero ni él es un ingenuo que aún crea que existe un rostro bajo la máscara (o una Realidad bajo el imaginario) ni un capullo posmoderno atrapado entre su verborrea brillante y la metaficcionalidad: McDonagh sabe que los imaginarios y las máscaras son la única forma que tenemos de relacionarnos entre nosotros y con el mundo, y por eso películas como ésta son el único realismo posible. Y urgente, porque la pose de tipo duro aprendida y que puede parecer tan divertida en un artefacto referencial también puede derivar en violencia e incluso hacer presidente a Donald Trump. Para los personajes de Tres anuncios la ira, la crispación y la violencia es tan natural como desayunar cereales por las mañanas. Aunque sus consecuencias sean trágicas es su única forma de relacionarse.

El caso es que al resituar un espacio olvidado -del crimen, del Medio Oeste, del imaginario cinematográfico- McDonagh no sólo diagnóstica unos personajes y un imaginario que, traídos a la realidad y examinados sus límites y contradicciones, se han vuelto patológicos, sino que muestra auténtico cariño y cuidados por ambos. Imaginario y personajes andan en busca de una redención probablemente tan inalcanzable e irresoluble como el caso Angela Hayes. Como en la relación de Mildred con los anuncios, se trata de un intento de mantener el contacto con un cadáver que nada te podrá devolver, ni siquiera Tres anuncios en las afueras… Pero en el trayecto, entre tanta conversación, se insinúa la esperanza de superar la pérdida y la violencia, y de que Ebbing, Misuri, encuentre un nuevo lugar en este mundo de autopistas que lo pasan de largo.

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Three billboards outside Ebbing, Missouri

Año: 2017
McDormand mezcla comedia y drama, western y thriller y resitúa el medio oeste y sus rednecks en el cine americano como no se hacía desde 'Fargo'.
Director: Martin McDonagh
Guión: Martin McDonagh
Actores: Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell