Un ‘crowfunding’ para matar de aburrimiento a la censura del Reino Unido

¿Cómo conseguir que los miembros de un comité de censura se arrepientan de haber nacido? El director londinense Charlie Lyne tiene la respuesta: obligándoles a ver cómo se seca la pintura de una pared durante catorce horas.

En inglés, la expresión «like watching paint dry» («como ver cómo se seca la pintura») se emplea para describir cosas insoportablemente sosas, más pesadas que matar un cerdo a besos y, en suma, capaces de aburrir hasta a las vacas. Aplicada al cine, y en su sentido figurado, esa frase podría valerle a más de un filme con derecho a premio en festivales, pero el director Charlie Lyne quiere llevarla a cabo en su sentido literal: este cineasta residente en Londres ha rodado nada menos que catorce horas de metraje de una pared blanca recién pintada. ¿Se trata de un experimento á la Andy Warhol sobre la elasticidad del tiempo? No. Se trata de una original estrategia para fastidiar al British Board of Film Classification (antiguo British Board of Film Censors), la institución responsable de la censura cinematográfica del Reino Unido.

Aunque sus normas son algo menos pacatas que las de la MPAA (su equivalente en EE UU), el British Board también se las trae cuando se trata de aplicar la tijera, a lo cual se añade una característica muy irritante: para estrenar un filme en Gran Bretaña necesitas su certificado de calificación, y para obtener dicho certificado hace falta pagar alrededor de 10 euros por minuto (es decir, que habrá que apoquinar 900 euros por una película de hora y media). Aquí, no obstante, está la trampa que pretende explotar Charlie Lyne: una vez que se ha abonado la tarifa, los censores están obligados a verse la película de principio a fin, sin rechistar.

Así pues, si el cineasta ha puesto en marcha un Kickstarter para determinar el tiempo que los censores deberán plantarse delante de su película. Si los donativos se quedan en 740 euros, el comité se tragará una hora de pared blanca, pero si Lyne amasa su objetivo de 8.643 euros, no tendrá más remedio que aguantar las catorce horas de una sentada. En el caso de que la estratagema tenga éxito, tal vez los censores británicos sientan unos repentinos deseos de cambiar las normas de su institución…

Vía Boing Boing

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