Un experimento determina que no hay evidencia de que vivamos en un holograma

Aunque duela, nuestro universo no es un holograma generado por máquinas del futuro. Pero, mirándolo por el lado positivo, eso también nos acerca hacia una respuesta definitiva para uno de los problemas modernos de la astrofísica teórica.

Si bien muchas personas continuarán escépticas al respecto, un experimento científico ha determinado recientemente de que no hay evidencia de que vivamos en un holograma. Si bien puede sonar como la clásica idea conspiranoica nacida al calor de la lectura diagonal de las tesis de Baudrillard —o de ver Matrix, tanto da—, en realidad es un problema que arrastramos desde los años setenta, cuando el físico Jacob Bekenstein descubrió que la información de un agujero negro se codifica en su superficie en dos dimensiones en lugar de dentro de su volumen en tres dimensiones. Mutatis mutandis acabó extrapolándose ese comportamiento al universo completo, hasta convertir el principio holográfico en una de las ideas más influyentes dentro de la física teórica. De ahí que recientemente el Fermi National Accelerator Laboratory, también conocido como Fermilab, realizará un estudio utilizando un holómetro de su invención para detectar fluctuaciones holográficas en el espacio tiempo.

Si bien aún no se ha confirmado de forma absoluta que no vivimos en la caverna platónica de la astrofísica, este experimento es un primer paso para desmontar una de las tesis que más de cabeza ha traído al colectivo científico durante las últimas décadas. En cualquier caso, quien quiera saber más al respecto, puede acudir al excelente artículo que le han dedicado al tema en Gizmodo.

 

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