#untemazodiario: 14 de enero de 2016

Todo lo que rodea a la saga Canut / Berlanga y sus distintos tentáculos y experimentos, tanto los superventas como los fallidos, en solitario o con muchedumbre, son muy queridos en esta casa. Luego cada uno tira para lo suyo, claro.

Desde luego, si arrancamos nuestra sección Temazo a temazo con un disco de Dinarama fue por algo. Pero a mí me interesan del mismo modo las veleidades ramonianas de Nacho Canut, veleidades que por desgracia ya no encuentra hueco para cultivar debido, suponemos, a la sustanciosa compensación económica que le reporta Fangoria, sin duda, de lejos y para mi gusto el proyecto menos interesante de toda su producción musical. A un universo de distancia del frivolón chundachunda y el housete flojo de Fangoria está uno de mis grupos favoritos de la vida, Intronautas, nacido de las cenizas de otro de mis grupos favoritos de la vida, Los Vegetales.

Intronautas son, esencialmente, Nacho Canut y Mauro Canut después de que Juan Carlos Aured, vocalista y guitarra de Los Vegetales, emigrara a Estados Unidos. Introduciendo vía Spicnic -e influídos por lo mejorcito de ese sello, Meteoro en cabeza- una buena cantidad de maquinitas, ruido blanco, ritmos acelerados pero prístinos y arrolladoras melodías de pop clásico, Intronautas se convirtieron en combo de culto con un sonido absolutamente único. Mi canción favorita del grupo, y temazo de hoy es este Jamás seré feliz, que parece un poco la versión frívola de tantas letras melancólicas de Canut y Berlanga. En solo dos minutos, Intronautas despliega un ingenio increíble en la letra (el guiño a La felicidad de Palito Ortega, los coros finales dialogando con la voz principal) sin perder el trasfondo depresivo y negruzco del mensaje. Una maravilla intropropulsada.

Como cada día, puedes escuchar los temazos seleccionados hasta el momento en nuestra lista de Spotify.

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