#untemazodiario: 23 de enero de 2016

Energía de alta intensidad en nuestro temazo Canino de hoy: con una ayudita de Robert Fripp, Brian Eno nos da una descarga de St. Elmo's Fire.

El fuego de San Telmo es un extraño (y hermoso) fenómeno electrostático: durante una tormenta o una erupción volcánica, algunos cuerpos pueden ionizarse y despedir un chorro de plasma azulado. Pese a lo impresionante que resulta, o quizás precisamente por eso, este suceso fue considerado durante siglos como una señal de mal agüero por los marineros, y aun ahora puede fastidiar seriamente a los aviadores, ya que anticipa malas condiciones atmosféricas. En el vídeo de abajo puedes verlo brillar frente a la cabina de un Boeing 737 (minuto 2.22).

Que sepamos, Brian Eno no se dedica a navegar ni por agua ni por aire, pero aun así decidió dedicarle al plasma ionizado una de sus canciones más bonitas. Incluida en el álbum Another Green World (1975), St. Elmo’s Fire es una miniatura pop que, en su primer minuto, suena casi a juguetería, con una caja de ritmos cacharrera, un sintetizador y unos pocos acordes de piano acompañando a la melodía de voz. Una delicadeza que cambia drásticamente cuando Robert Fripp irrumpe para aportar un solo frenético de algo llamado «guitarra Wimshurst».

Y, ¿qué demonios es la «guitarra Wimshurst»? Pues una broma de Eno, quien animó a su amigo guitarrista a inspirarse en el giro de un primitivo generador eléctrico.

Con los años, St. Elmo’s Fire se ha convertido en un tema señero del tecnopop primerizo: tal vez en su grabación apenas intervinieran instrumentos electrónicos, pero con un estribillo así y ese ambiente tan alienígena que la rodea, cómo vamos a ponerle pegas a esta clasificación. Y, puestos a recordar su leyenda, no podemos omitir la versión que grabaron Uilab (el grupo formado por miembros de Stereolab y los neoyorquinos Ui) en Fires, su álbum de 1998.

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