#untemazodiario: 8 de febrero de 2016

Solecito neoyorquino para pasar el invierno: desde los 60 más desprejuiciados, The Youngbloods nos calientan el alma con esta Sunlight.

Gracias a dos canciones, The Youngbloods tienen presencia garantizada en casi todos los recopilatorios de psicodelia sixties y estadounidense. La primera es Get Together, una baladita hippie muy apañada que salió al mercado en 1967. En cuanto a la segunda, Darkness Darkness, apunta modos mucho más oscuros y va cargada con guitarrazos fuzz. Ambos temas están muy bien, desde luego, pero no le hacen justicia a todas las facetas que el grupo de Jesse Colin Young podía mostrar cuando tenía el día bueno. Facetas de las que podemos hablar sobradamente mientras escuchamos esta Sunlight.

Porque, dentro del rock alucinado de los 60, los Youngbloods eran una rara avis. Para empezar, y pese a lo que pudieran apuntar sus maneras campestres y soleadas, no eran californianos, sino de Nueva York, aunque acabaron instalándose en la ciudad de los tranvías. Además, sus maneras apuntaban menos a la improvisación y a los freak outs que a la construcción de canciones redondas, que solían alargarse en directo bajo los efluvios de un jazz ligerito y soleado. Y, finalmente, se abrían a influencias tan poco transitadas en el underground de aquella época y aquel lugar como la bossa nova.  De hecho, esta canción (contenida en su disco Elephant Mountain, grabado en 1967 pero no editado hasta dos años más tarde) podría haber salido perfectamente de las meninges de Burt Bacharach Hal David en su faceta más romanticona.

Lanzada con descuido como single, Sunlight apenas llegó a sonar en la radio, y se quedó a medio camino entre la música de la contracultura y un mainstream que no estaba por la labor de acoger a melenudos. Un síndrome éste que, hasta cierto punto, afectó a toda la carrera de The Youngbloods, y que no impide que el tema siga sonando a día de sol en Central Park. En el 69, cuando el tema acababa a salir al mercado, la banda la registró en un directo que acabaría editado con el título Ride The Wind. De ahí proviene esta segunda versión, que suena todavía más a cocktail jazz que el original. Otra cosa, claro, es qué le habían echado a los cócteles…

Como cada día, puedes escuchar los temazos seleccionados hasta el momento en nuestra lista de Spotify.

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