[Yo leo pulp] Ed Wood: ‘La sangre se esparce rápidamente’ – Asesinato en angora

['Yo leo pulp' es el nombre de la nueva sección de CANINO que se sumergirá en los abismos del infregénero literario más despreciado de todos: el pulp. Imprescindible para entender la cultura pop de consumo, zona de fogueo de luego grandes autores, agujero sin fin de joyas inesperadas, CANINO se pone barato. Estáis invitados a olisquear la pulpa.]

Bienvenidos a la sección de infraliteratura de CANINO. «Infra» a mucha honra, por supuesto: no es difícil deducir que por aquí las manifestaciones pop menos apreciadas por la Gran Cultura se tienen en alta estima: la baja fidelidad, los tebeos pornográficos, la telebasura y la literatura pulp nos proporcionan iguales o mayores placeres que sus hermanos más respetables, y esta sección va a intentar demostrar (aunque con sermones los justos) por qué. En Yo leo pulp traeremos a la palestra muestras, unas más obvias, otras menos, de literatura popular de baja estofa. Nos da igual que haya sido impresa en el peor papel de Detroit o en libracos con cubiertas en pan de oro. El pulp se lleva en el corazón, y pocos corazones más honestos, directos y entrañables que el de Ed Wood Jr.

Que nadie se asuste ante la amenazadora y costrosa portada de la revista Gallery que publicó originariamente en 1973 el relato que hoy nos ocupa: por suerte para los coleccionistas de prosa mortífera, la editorial argentina Caja Negra ha editado una recopilación de relatos encabezados por este tan significativo La sangre se esparce rápidamente. Pese a que los giros y modismos hispanoamericanos pueden resultar en algún momento un obstáculo para la inmersión del castellanoparlante europeo en los cuentos, la edición es encomiable, y cuenta con un prólogo del experto Bob Blackburn, que cuenta en primera persona cómo conoció a la viuda de Wood, Kathy, y qué extraño lugar ocupa el cineasta y escritor en la historia del cine.

Para los profanos, una rápida puesta a punto: Ed Wood es conocido, sobre todo, por el retrato no del todo preciso, no del todo inexacto (no hay más que contrastar un dato para comprobarlo: la carrera literaria que generó relatos como el que nos ocupa no aparece en la película) que ofreció Tim Burton en su Ed Wood de 1994. Allí se nos presentaba como el peor director de cine del mundo, responsable de tremendos desastres fílmicos como Plan 9 from outer space (1959), Bride of the monster (1955) o Glen or Glenda (1953), que conviene revisar para entender en toda su dimensión este La sangre se esparce rápidamente. Casi finiquitada su carrera cinematográfica, aún lejos de convertirse en un héroe del culto a la serie Z (un status que solo le llegaría en los ochenta, después de su muerte), Wood se entregó, casi en la indigencia y adicto al alcohol y a los tranquilizantes, a escribir relatos pulp en revistas de mala muerte para sobrevivir.

Vamos a repasarlos todos (o casi) en esta sección, pero es perentorio empezar con este, ya que como es bien sabido, entre la a veces contradictoria mitología que nos ha sobrevivido de Ed Wood está su afición a travestirse, si bien en términos bastante discretos. Gustaba de llevar ropa interior femenina y jerseys de angora, dice la leyenda, y dejó rubricado todo ello en una de las películas más sensacionales y extrañas de la historia, la citada Glen or Glenda, que bajo un camuflaje de documental sensacionalista ocultaba un desesperado grito de auxilio entonado por el propio Wood, protagonista de la película bajo el seudónimo de Daniel Davis.

https://www.youtube.com/watch?v=8MM_lHfh528

La sangre se esparce rápidamente es una prolongación, en clave criminal, de esas obsesiones: perturbado por la extraña muerte de su hermana gemela, y sospechando que el rico empleador de ésta puede haber tenido algo que ver con su muerte, el torturado protagonista decide hacerse un Poe de explotación y disfrazarse de la difunta para obligar a confesar al hipotético criminal. Algo de travestismo y varias borracheras después descubrimos (spoiler aquí, pero qué demonios) que en realidad estamos ante un caso clínico de amnesia, culpa, sexualidades confusas y dipsomanía. La muerta y el protagonista mantenían una relación incestuosa, y él es el único culpable, debido a un ataque de celos, del accidente de su hermana.

De un primer vistazo, los referentes del turbio universo personal de Ed Wood están claros: travestismo -ciertamente, los párrafos en los que el héroe se viste con ropas y peluca de su hermana están escritos con una sensualidad que delatan una clara devoción personal por el tema, más allá del estrafalario recurso para construir una historia de amor necrófilo- y alcohol a espuertas. Cuando quiere hacer una elipsis, Wood emborracha a los personajes; cuando quiere hacerlos hablar y reflexionar, también. La conclusión, demencial y en la que toda la verdad se apelotona en los recuerdos del protagonistas, están bañados en whisky.

edwood

La narrativa de Ed Wood es tan incapaz que posiblemente el propio autor no es conscientede la pirámide de atrocidades que está amontonando solo para justificar giros argumentales que, en el fondo, son propios de un relato del Ellery Queen Magazine: incesto (otro guiño posiblemente no premeditado a Poe: el protagonista y su hermana son un trasunto parido en los peores callejones de Los Angeles de los habitantes de la mansión Usher), travestismo (ni siquiera como reivindicación de un erotismo alternativo a la norma, sino como mera bisagra del argumento), personajes absolutamente amorales (¡por desmemoria!)… Ed Wood lo adereza todo con algunos tics presentes en su cine y literatura (los cementerios, los muertos que vuelven, la cremación -Wood tenía pánico a ser enterrado vivo-) y lo presenta todo con una prosa atroz y desvaída, pero extrañamente directa y honesta: un apocalipsis de torpe estilo indirecto, personajes deseosos de explicar lo que sienten, y que como el propio cine de Wood, pone sobre la mesa desde el minuto uno todo lo que tiene que ofrecer el autor. Absolutamente nada.

Y esa nada, amigos, conforma uno de los capítulos más fascinantes de la historia de la cultura pop.

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Blood Splatters Quickly

El llamado 'peor director de cine de la historia' hace honor a su fama en una version criminal y delirante de su propio clásico de lo inclasificable 'Glen or Glenda?'
Editorial: Publicado originariamente en 'Gallery magazine', Vol. 2, No. 1 (Gallery/Pendulum). Reeditado en 'La sangre se esparce rápidamente', de Caja Negra
Autor: Ed Wood Jr.